COALICIÓN COLONIALISTA O CC

Jaime Morera

Es extremadamente de interés para Canarias el estar conscientes de la deuda de gratitud que tenemos con las Islas Martinique y Guadalupe, entre otras colonias francesas, que masiva y rotundamente rechazaron el modelo anglosajón de globalización y "modernización" de las economías de los veinticinco países miembro de la EU, eufemismo que se le da al abandono de la política común agropecuaria de protección de productos en el sector agrícola y ganadero, suponiendo directamente esto la caída total del plátano de dichas colonias del Caribe, junto a Canarias y a la Isla de Chipre, en el Mediterráneo, para dar paso al plátano tropical y de peor calidad de Centro y Sudamérica, que enriquecerían aún más a compañías como "Del Monte" y "Chiquita", a expensas de la ruina de las colonias y excolonías Europeas, ACP, y también de otros sectores, como lo que queda del cultivo de tomate en Canaria, que también desaparecería.

Es por eso que resulta deleznable y repugnante la Campaña machacona e insistente de la Coalición Colonialista de Independientes del Archipiélago, CC, para fraudalosamente convencer a los votantes isleños para aceptar una Constitución Europea que a todas luces significaría la completa desaparición de la agricultura canaria.

Tal amalgama de especuladores vende patrias y ultra colonialistas independientes, pomposamente autodenominados Coalición Canaria para disfrazarse de nacionalistas y atraer el voto de los patriotas Isleños, y luego alardear y jactarse en Madrid de ser así el muro de contención político contra las justas aspiraciones de Canarias a su soberanía e independencia.

Y a uno le obligan a pensar ¿ambicionarán construir aún más carreteras y más urbanizaciones sobre los ya arruinados y abandonados terrenos de cultivo en todos las Islas, como, por ejemplo, han hecho impunemente en el Valle de la Orotava?

El triunfo de los traidores suele resultar efímero y, más pronto que tarde, el pueblo terminará por darse cuenta, para, junto a sus correligionarios de los partidos colonialistas españoles, enviarlos ruidosamente al basurero de la Historia, quedando en el recuerdo como una desagradable pesadilla.