¡Coalición, Colisión, Confrontación!
Ramón Moreno
El pasado fin de semana fue pródigo en acontecimientos políticos en la isla de Tenerife. Las dos formaciones que conforman el Pacto de Gobierno, Coalición Canaria y Partido Popular, escenificaron, la primera en Santa Cruz y el segundo en La Laguna, sendos actos políticos de muy diverso signo. Mientras en CC continua la confrontación por la colisión del sector crítico con el sector oficialista, el PP, donde siguen las adhesiones inquebrantables (¡.les suena de algo?), celebraba su V Congreso Insular.
En este congreso a la búlgara, estaba todo atado y bien atado, pero surgió un inconveniente de última hora al presentarse una candidatura alternativa a Cristina Tavío, la de Juan García-Talavera, que al final tuvo que retirarse, dado que José-Manuel Soria, el líder indiscutible e indiscutido -que además se lo cree-, apoyó claramente la candidatura de Tavío.
O sea, una puesta en escena, doméstica, de lo sucedido entre Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón -salvando las distancias- en las elecciones a la Presidencia de la Comunidad ultraperiférica de Madrid.
Como no podía ser de otra forma, Cristina Tavío (que actúa miméticamente, igual que el resto de las féminas del PP estatal), arrasó consiguiendo que su nueva junta directiva obtuviera el apoyo masivo del 96,05% de los compromisarios. Lo que demuestra una disciplina de partido digna de encomio, y en la que conviene reflexionar seriamente.
No obstante la abrumadora mayoría de la ya presidenta insular del Partido Popular de Tenerife, la complejidad de la política canaria, hace que lo tenga muy difícil para desbancar a ATI.
Si como dice el señor Soria: "el PP aspira a ser la primera fuerza política de Canarias" (¡Dios nos coja confesados!), arrebatarle la hegemonía a la Agrupación Tinerfeña de Independientes no es tarea fácil, ya que en la práctica se disputan el mismo espacio político de centro-derecha.
El gran perdedor, por tanto, fue el ex senador García-Talavera, a quién se le ofreció -sin consultarle previamente-, un puesto de libre designación en el nuevo Comité Insular que, obviamente, rechazó.
Pero donde estaba centrada toda la atención de los mentideros políticos, era en la sede de Coalición Canaria -y de ATI- en la santacrucera calle Galcerán próxima a la Plaza Militar, lugar de celebración del Consejo Político Nacional de CC.
De espectáculo auténticamente bochornoso abría que calificar -aunque ellos traten de minimizar el asunto-, las peleas de perros y puñaladas traperas que se están produciendo en el seno de la coalición. Desde cambios de cerraduras y trapiches en los teléfonos en la sede grancanaria, al cruce de acusaciones de unos y otros, con actitudes poco edificantes. Son así. Es lo que tenemos y seguro que merecido.
Lo cierto es que CC está más dividida que nunca por Canarias y el conflicto sigue sin ver la luz pese a la fuerte ICANdescencia.
Para situarnos en los entresijos políticos de la batalla campal que se está librando en Coalición Canaria, debemos centrarnos en los personajes que la han hecho posible. Y en primer lugar sobresale José-Carlos Mauricio -el gran muñidor de la política canaria dado que el conflicto nace desde el mismo momento en que se auto postuló como candidato a la Presidencia del Gobierno en las anteriores elecciones autonómicas.
Lorenzo Olarte, que también aspiraba a repetir como Presidente, y hábil negociador, le envió -en una estrategia en la que es especialista- un torpedo a la línea de flotación de la candidatura de Mauricio, proponiendo a su vez a Román Rodríguez que al final fue Presidente del Gobierno de Canarias, con los resultados de todos conocidos.
Atrás quedaban los florecientes años de intensa colaboración del dúo Olarte-Mauricio; conspirando contra todo lo que se movía, como en la implacable operación de acoso y derribo contra Marrero Portugués -presidente de la Caja de Canarias entonces-, que culminó con el abandono de éste de la Presidencia de la entidad grancanaria.
La lucha era más enconada en las pasadas elecciones, cuando Román, que primero aspiraba a la vicepresidencia del Gobierno con Adán Martín, y luego a la súper Consejería de Economía y Hacienda, fue desbancado por Mauricio que se hizo con el Area Económica del Gobierno canario (en virtud del pacto tripartito Martín, Soria y el propio Mauricio). Rodríguez se tendría que conformar con el acta de diputado del Congreso español.
Las declaraciones del señor Mauricio en el sentido de que si los disidentes montan un nuevo partido, pactarían sin problemas, es un fiel exponente de la filosofía política y de la catadura moral de este siniestro personaje.
¡Quién dijo que estos individuos están en política para defender los intereses de Canarias?
Pero lo que no tiene desperdicio alguno, son las manifestaciones del alcalde de El Sauzal, Diputado a Cortes, Presidente de la Comisión del 11-M, Presidente de Coalición Canaria y devoto creyente, Paulino Rivero (a quien hay que reconocerle su don divino de la ubicuidad, lo que no es de extrañar dada su pertenencia -dicen- al Opus Dei, fue seminarista), que ha atribuido el conflicto con la dirección grancanaria de CC a una cuestión de cargos, descartando cualquier problema ideológico.
¡Claro! ¡,Cómo va a ser un problema ideológico si no tienen ideología? ¡Por no tener, no tienen ni vergüenza! Y esto es lo que hay...
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