Los Colectivos de Escuelas Rurales.
Adolfo Rodríguez González
El proceso de organización en colectivos de docentes, que durante décadas y de manera altruista, se habían coordinado para superar el aislamiento y poner en marcha proyectos educativos comunes y la aplicación de los programas de Educación Compensatoria por parte de la Consejería de Educación, más tarde, culmina en el año 1995, tras pasar por el modelo de Centro de Recursos, con la creación de los Colectivos de Escuelas Rurales que, respetando la autonomía de cada escuela unitaria, venían a dar forma jurídica a lo que hasta entonces se realizaba con mucha voluntad e iniciativa propia por parte de los maestros y maestras implicados en estas zonas rurales.
Cuando se crea este modelo de organización escolar con el Decreto 118/1995, es porque se reconoce por parte de la Administración una situación diferenciada, derivada de nuestras especiales características históricas y geográficas; se reconoce también que la labor desarrollada por las escuelas unitarias hasta entonces había sido difícil desde el aislamiento en el que habían tenido que trabajar y se hace un reconocimiento explícito a la labor realizada por las escuelas rurales en lo que se refiere al desarrollo de experiencias muy positivas en la coordinación docente, en la relación con las familias, en la relación con las administraciones locales y su especial contribución a la preservación de nuestras señas de identidad.
El mencionado Decreto 118/1995 expresa: "La constitución y la ordenación de los Colectivos de Escuelas Rurales se basan en los siguientes criterios: respeto a la singularidad, compensación de las desigualdades, coordinación y optimización de los recursos y apertura al conjunto de la comarca, a la isla y a otros ámbitos culturales".
Se ha pretendido sobre todo, compensar las diferencias, reparar en la medida de lo posible las dificultades de origen, que un alumno canario por vivir en una zona rural no tenga mermado su derecho a recibir la misma educación que un alumno de cualquier otra zona de Canarias. Por ello se dota a los Colectivos de Escuelas Rurales con un presupuesto de funcionamiento y se dota de personal docente para atender las especialidades, que se realizan de forma itinerante por todas las escuelas unitarias que componen cada Colectivo.
La ilusión de un trabajo compartido durante mucho tiempo por un gran número de docentes de las escuelas unitarias, se veía por fin recompensado por una normativa que emanaba de una Administración y que amparaba el derecho a la igualdad de oportunidades.
En la actualidad y sin cambiar la normativa vigente, la misma Consejería de Educación, parece haber olvidado los principios en los que se basaron para crear estos colectivos y hacen interpretaciones sesgadas de la normativa, interpretaciones en las que imperan los criterios económicos y no los de carácter pedagógico, pretendiendo acabar con un modelo de escuela que según dicen ahora "son un residuo del pasado". Estas escuelas existen porque los padres y madres de los alumnos han ejercido libremente el derecho para que sus hijos se eduquen en ellas. Porque valoran otros factores entre los que cuentan la cercanía, el contacto directo con el Centro, la adaptación paulatina a otros entornos más numerosos y alejados de su lugar de residencia. Porque es su Escuela. Es voluntad de las familias de las zonas de medianías de las Islas mantener a sus hijos en estos centros, y es obligación de la Administración Educativa proporcionar todos los medios posibles para que ese derecho y esa voluntad no les sean arrebatados.
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Maestro