COLONOCRACIA
Jaime Morera *
Durante los cinco fatídicos y largos siglos de brutal y corrosivo colonialismo de España sobre Canarias, el Archipiélago ha tenido que sufrir las mezquinas y tiránicas consecuencias sobre la población de nuestras islas, intimidada económica y políticamente hasta el fatalismo desmoralizador y degradante de verse relegada a ser mera espectadora de su propia destrucción y desgracia; como todos en este mismo momento estamos experimentando y sufriendo.
España debería de una vez por todas asumir su colosal culpa y responsabilidad de nación colonizadora, para cesar de inmediato la presente canallesca imposición de sus partidos colonialistas representados en Canarias por sucesivas promociones de políticos mercenarios y lacayos de la peor especie, corruptos hasta el mismo tuétano, sobornados por ella a su sumisión y dispuestos siempre al más vil servilismo, repugnantes vendepatrias y traidores todos, aborrecidos y odiados intensamente por la generalidad de la población autóctona de las Islas de nuestro Archipiélago, como es universalmente evidente.
Por si eso en si ya fuera poco, con el ingreso de España en 1986 en la entonces Comunidad Económica Europea, arrastrando a Canarias como colonia de tercer orden "ultraperiférica", se produce la hecatombe económica al abrir las puertas de par en par sin control alguno a la voraz depredación de toda clase de empresas del exterior, sobre el comercio, la industria, la agricultura, la pesca y el resto de actividades económicas cuya devastación y ruina es para todos muy visible.
Pero lo más siniestro y canaricida de todo es el haber convertido a nuestro Archipiélago en un nefasto imán que atrae la inmigración indiscriminada e invasora de los cinco continentes del planeta, creando gravísimos problemas de desintegración de nuestro pueblo y con harta frecuencia de fomento de la prostitución y delincuencia a todas las escalas, haciendo nuestras urbes intransitables para nuestra gentes por inseguras y peligrosas, desplazando al elemento canario en su propia tierra, compitiendo por medio de sueldos ilegalmente inferiores, quedando nuestra población en débil y triste minoría como son los vergonzosos casos de: Fuerteventura, Lanzarote, el Sur de Gran Canaria y el Sur de Tenerife, éste en especial dominado por delincuentes de todos los orígenes y nacionalidades y muy en particular por poderosas mafias del crimen procedentes del Este de Europa.
Lo menos que España pudo haber hecho con Canarias fue incluirla en la Comunidad Económica Europea con el mismo status que las Islas Normandas: Jersey, Guersey, Aderney o la Isla de Man, o también las muy europeísimas Islas Feröes, y no con el status degradante, calamitoso y deshoroso de ultraperiférica. Ahora, la única solución viable que nos resta a los canarios es la rápida independencia como: Malta y Chipre que hicieran posible devolver este Archipiélago a sus justos y auténticos dueños, los canarios.
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Miembro de la Comunidad Canaria de Londres**
Publicado en el periódico independiente La Voz de La Palma, nš 255 del 18 al 31 de marzo 2005