COLORINES

Teodoro Santana

Por mucho que lo quieran pintar de colores, lo cierto es que el domingo pasado sólo tres de cada diez ciudadanos dieron su Sí al Tratado constitucional europeo. Hablar de "respaldo masivo" es de un descaro que tira para atrás. Peor aún en Canarias. Si la media estatal de síes fue sólo del 32,31% sobre el total de electores, la de Canarias fue del 31,52%.

Mienten, por lo tanto, quienes largan que Canarias fue la comunidad autónoma donde el sí tuvo el mayor respaldo. Y eso que esto no eran unas elecciones donde, dadas las pocas diferencias entre unos y otros, da pereza votar. Era, ni más ni menos, el referéndum para una constitución. Y una constitución de nivel europeo, que va a regir nuestras vidas en los próximos cincuenta o cien años.

En el momento de record de máxima abstención de toda la historia de la democracia, Canarias, que, como nos decían, era la única comunidad autónoma mencionada en el Tratado, es la comunidad de menor participación de todo el Estado. Blanco y en botella. Claro que, si hubiese ido a votar sólo un ciudadano, dirían aquello de que "los canarios respaldan unánimemente el sí". La cosa es darle unas cuantas capas de pintura, para que no se note.

Lo cierto es que el 67,69% de los ciudadanos no ha respaldado esta constitución, el 68,20% en Canarias. Si al pobre Ibarretxe le dicen que el 51% de la ciudadanía no es suficientemente democrático para un simple Estatuto de Autonomía, imagínense lo que es menos de un tercio para una constitución.

Los más de cincuenta y un mil noes canarios deben preguntarse quién los representa en un parlamento autonómico tripartito que pidió el sí por unanimidad. Amén de las decenas de miles que votaron en blanco, o directamente se abstuvieron, porque la campaña por el No les convenció que, al menos, existía una duda más que razonable sobre la conveniencia de este Tratado.

Ya les digo: tanto maquillaje y tanto colorete sólo sirven para lolitaplumizarse, pero no cuela. O sea.

tsantana@tsantana.com