Con ayuda de Él

Emilio del Barco

Es bueno que nadie se crea el ombligo del mundo. Sobre todo, es bueno que no se lo haga creer a otros. Porque, no sólo se engañaría a sí mismo, sino que mentiría a los demás, conduciéndolos al error.

Personajes políticos que, como Georg Bush, ahítos de poder, quieren flotar más alto, más cerca del cielo, resultan excesivos en sus afirmaciones. Aseverar, como hace, que habla cada día con Jesús, resulta conmovedor, o espantoso. Como prefieran. A mí, me resulta dudosamente inquietante. Oír que un hombre tan poderoso, a cuyo alcance está el ‘botón nuclear’, conversa habitualmente con seres celestiales, que le aconsejan en sus decisiones cotidianas, me estremece. Los santos guerreros, suelen perder el apego a la tierra, creyendo su deber el salvar almas, aún a costa de perder los cuerpos donde éstas se alojaban. Son las consecuencias de la guerra contra el mal. Al parecer, eso son sólo pequeños daños colaterales inevitables. Las guerras no son inocuas. Y aún menos actualmente. No tenían el mismo poder destructor los santos guerreros medievales, al estilo de San Fernando de Castilla, o San Luis de Francia. Éstos tenían que matar a los ‘malos’, herejes, moriscos, descontentos,... de uno en uno, a golpe de espada. Demasiado trabajo. Bush puede resultar más eficaz: Unas cuantas bombas potentes, cerrarían muchas bocas enemigas. Sería el perfecto brazo armado de Dios. Del Dios guerrero que mentes primitivas añoran. El vengador Dios de los Ejércitos, recién salido de la noche de los tiempos, que habita claramente cada libro del Antiguo Testamento.

Poder decidir, impunemente, sobre vida y muerte de millones de personas, puede nublar la mente. Podría convencer a algunos de que han adquirido poderes divinos. Y eso es erróneo, la Perfección no existe. Una mente humana siempre será limitada, Aunque crea estar guiada, directamente, por Jesús.

Soy de la opinión, limitado como soy, que, al consejo matinal, donde Bush, tras la lectura de algún pasaje bíblico, dice recibir inspiración divina, debería asistir, preventivamente, un buen equipo de asesores psiquiátricos, aunque sólo fuese para tomar notas. Dejarían un buen testimonio para la historia, digno de ser estudiado. Dios me confunda, si albergo malos pensamientos.

Agüimes, Gran Canaria, 27/05/05

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