EL CONEJO VOLADOR
Juan
Fco: Díaz Palarea
Una de las instituciones coloniales de Tamarant: El Cabildo, corresponsable
subsidiario de los daños producidos por el reciente incendio que quemó media
isla, ahora se saca de la chistera la prohibición de que los cazadores, entre
los que me incluyo, no podamos cazar este año conejos, tratando de justificar
esta medida de chiste, con la esperpéntica disculpa del riesgo de incendio, no
prohibiendo incoherentemente la caza de los animales de plumas, en concreto de
la paloma y la perdiz.
He oído alguno de estos “cráneos privilegiados”,
escupir… que los tiros al aire no pueden prender fuego; pero si las municiones
que caen al suelo. ¡Já já....
me río para no llorar! Esta medida de risa sólo se podía dar en la colonia
apestosa canaria, en donde los que se autodenominan representantes del
damnificado Pueblo Canario, no hacen sino joderlo en todo momento, p’a eso están cumpliendo con su función y como serviles
capataces de la metrópoli. Los coños que se van a oír en los barrancos
de mi querida Tamarant, por las más de catorce mil
licencias que a partir del día 16 de septiembre del presente año nos echemos al
monte, van a ser de coña; pero no
marinera.
Don Segismundo Bertrana, un
cazador y tirador mayúsculo de mi pueblo de Artenara,
en un tiempo ya lejano, en que se podía cazar cuando a uno le viniera en gana,
seguramente si levantara la cabeza, se las ingeniaría para abatir también a los conejos, con la
disculpa de que los había cazado al vuelo.
En el Archipiélago Canario, a 25 de agosto de 2007.