Conmemoraciones sindicales

Justo Fernández Rodríguez

1º de Mayo. Un año más, millones de trabajadores recorrerán las calles de las principales ciudades del mundo, conmemorando los trágicos sucesos de Chicago, el 1º de mayo de 1886, donde una manifestación de trabajadores fue reprimida brutalmente por la policía, produciendo varios muertos y numerosas detenciones. Al mismo tiempo, aunque el sindicalismo no atraviese su momento más brillante, los trabajadores manifestarán su condena de la guerra, el terrorismo y la pobreza. La CIOSL, en su manifiesto, proclama que "el mundo no puede permitirse seguir ignorando las penurias de cientos de millones de mujeres y hombres que subsisten con menos de un dólar al día. La creación de puestos de trabajo dignos para todos, nunca había sido tan importante como ahora, cuando las diferencias entre los que tienen y los que no tienen se profundiza, aún mas, en la economía global. Mil millones de personas estan desempleadas, subempleadas o forman parte de los pobres que trabajan: el 60% son mujeres. En el Llamado Mundial, reclamamos el alivio de la deuda para los países más pobres, incremento de la ayuda al desarrollo y justicia en el sistema comercial mundial".

"Más de 200 millones de niños trabajan en lugar de acudir a la escuela, mientras, al finalizar su educacion encuentran enormes dificultades para encontrar un trabajo digno. Millones de trabajadores y trabajadoras son víctimas de explotación, discriminación e inseguridad, viéndose obligados a aceptar puestos de trabajo, con salarios insuficientes".

"Los propios sindicatos se ven sometidos a tremendas presiones, dado que tanto gobiernos como empleadores, en numerosos países, infringen los derechos fundamentales de los trabajadores, llegando a emprender ataques directos contra el movimiento sindical".

La Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO), han decidido celebrar el 1º de Mayo, bajo el lema "Por la Paz. Empleo Estable en Igualdad". Un lema que compendia algunos de los principales desafíos del mundo laboral, especialmente, en España. Ambas organizaciones sindicales, en un comunicado conjunto, entienden que:

-La respuesta neoliberal a los retos de la mundialización, en la Unión Europea, está siendo una política de recortes de derechos laborales y sociales.

-Este último año, el diálogo social ha dado frutos importantes, como los acuerdos de Atención a la Personas Dependientes o la Ley de Igualdad, que está siendo contestada por sectores empresariales y del PP.

-La temporalidad, afecta a la productividad, a la competitividad y es una de las causas de los altos índices de siniestrabilidad laboral. La eliminación de la precariedad laboral es uno de los desafíos del actual Gobierno y de los sindicatos.

-La desastrosa política de formación de los gobiernos del PP, donde la corrupción y el despilfarro de los fondos recibidos de la Unión Europea, han tenido consecuencias desastrosas para los trabajadores, tiene que sufrir un cambio radical. Ahora, es preciso exigir del Gobierno, la formación de una mano de obra cualificada, con reciclajes permanentes, que puedan afrontar, en mejores condiciones de competencia, los continuos cambios tecnológicos.

-Es necesario consolidar y desarrollar nuestro sistema de protección social, achatarrada durante ocho años de aznarismo, particularmente, el sistema público de pensiones y la protección del desempleo. La reforma laboral que, al parecer, próximamente, será firmada por Gobierno, sindicatos y empresarios, será una buena ocasión para comprobar si avanzamos hacia una mayor cohesión social o hacia la confrontación.

El pasado día 28, a iniciativa de la Confederacion de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), se ha celebrado, el décimo Día Internacional de la Seguridad y la Salud de los Trabajadores. El objetivo de las manifestaciones, concentraciones, asambleas o debates, es la concienciacion de trabajadores, empresarios y gobiernos, municipales, autonómicos o estatales, sobre la necesidad de adoptar medidas eficaces para reducir la sangría humana y el coste económico y social de la siniestrabilidad laboral.

Sabemos que el trabajo hiere, mutila, causa enfermedades y, con demasiada frecuencia, mata. Pero no podemos aceptar que esto ocurre por la fatalidad. En la mayoría de los accidentes o enfermedades, la causa es la negligencia, empresarios sin escrúpulos, reacios a destinar recursos a la seguridad y la pasividad cómplice de los poderes públicos para hacer cumplir las normas de prevencion o sancionar su violación.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), estima que anualmente mueren mas de dos millones de trabajadores, 750.000 mujeres y 1.500.000 hombres. Los expertos de la OIT señalan que estadísticas son muy inferiores a la realidad. En muchos países se carece de información y comunicación al respecto. En todo caso, son seis mil muertos por día, uno cada quince segundos, cifra superior a las víctimas de los conflictos bélicos.

La gran cantidad de mujeres que trabajan en la agricultura, de los países en desarrollo, son muy vulnerables a las enfermedades contagiosas, vinculadas al trabajo, en muchos casos, por la exposición a sustancias químicas prohibidas. Mas de 300.000 casos de cáncer, anuales, se deben a esas sustancias peligrosas.

La OIT señala que, "si bien no existe el riesgo cero, no se debe considerar que los accidentes de trabajo son una fatalidad". No es fatalidad que, actualmente, continúen muriendo mas de 100.000 trabajadores expuestos al amianto, prohibido en 25 paises, pero utilizado en 150.

La negligencia, la irresponsabilidad y la indecencia política es la causa de que, anualmente, mueran 22.000 niños en el trabajo, que deberían estar asistiendo a la escuela.

Tampoco la pobreza es una excusa admisible para intentar justificar la falta de celo en la aplicación de los convenios internacionales y la legislación preventiva. Resultan mas costosos, los gastos generados por las enfermedades profesionales y los accidentes de trabajo. Los tratamientos médicos, operaciones quirúrgicas, días de ausencia o prestaciones de invalidez, equivalen al 4% del Producto Nacional Bruto, de todos los países del mundo.

La OIT, con mas de 90 convenios que tienen relación con la salud y la seguridad, sabe que se podrían evitar una buena parte de los accidentes y las prácticas laborales peligrosas.

La desregulación de las relaciones laborales y el desmantelamiento de la Inspección de Trabajo, llevados a cabo durante los gobiernos de Aznar, han colocado a España en cabeza de los accidentes laborales, doblando la media de la Unión Europea.

Según datos oficiales, cada día mueren en España cinco trabajadores. En el 2005 se produjeron casi un millón de accidentes laborales. 1369 trabajadores resultaron muertos. Un 3% mas que el año anterior.

En Canarias es peor. Desde hace muchos años, Canarias viene figurando en los puestos de cabeza de la siniestrabilidad laboral, sin que parezca que importe mucho al Gobierno autónomo. En 2005, los accidentes mortales aumentaron un 8,5%. Solo en lo que va de 2006, han fallecido 17 personas en accidentes laborales. Un incremento del 89%, sobre el mismo período en 2005. Principales causas, la falta de formación, la ausencia de medidas de seguridad, la precariedad laboral, las subcontrataciones reiteradas, la incapacidad o desidia de la Inspección de Trabajo y la pasividad cómplice de Ayuntamientos, Cabildos y Gobierno de Canarias.

Los líderes sindicales deberían acometer, como una prioridad, impedir esta sangría injustificada, exigiendo al Gobierno, con la presión que sea necesaria, una Ley que impida la impunidad actual y considere "homicidio impremeditado", los comportamientos irresponsables de algunos empresarios o responsables políticos.

El secretario de las Naciones Unidas, Kofi Annan, viene reiterando que "trabajar en condiciones de salubridad no solamente es una política económica eficaz, sino que es tambien un derecho humano fundamental".