Los consejos de mi abuelita Doña Bárbara
P. Luis Barrios
En el comienzo del año 2005 se me ocurrió discutir algunas de nuestras realidades sociales, políticas, económicas, religiosas y sexuales -entre otras cosas- con algunos de los dichos de mi abuela Doña Bárbara. Por supuesto, los mismos dentro del contexto de poder elaborar nuevas resoluciones que nos hagan mejores personas y a la misma vez nos permitan construir un mundo mejor.
En este proceso de poder ser mejor persona y a la misma vez aferrarme a la responsabilidad de construir un mundo mejor mi abuelita, en momentos en que yo querría hacer lo que me daba la real gana solía decirme: mi nieto, quien hace lo que quiere no hace lo que debe. De aquí entonces el que me cuestione seriamente si en este año 2005 haré lo que debo de hacer o seguiré haciendo lo que quiero hacer porque me conviene y de esta manera George W. Bush sigue jodiendo a este mundo.
Yo reconozco que muchas veces no hago lo que debo de hacer porque dejo de ser perseverante en la construcción de la justicia. Para estos momentos en que me sumerjo en una de mis depresiones existenciales pendejas -las cuales de frente a la injusticia del diario vivir tienden a ser un lujo- mi abuelita solía decirme: mi nieto, el infierno está lleno de buenas intenciones. O sea, me explicaba ella, las buenas intenciones para ser meritorias necesitan cuajarse en acciones buenas. De aquí la necesidad de que comprendamos que hablando no vamos a terminar con la masacre que el gobierno de Washington está llevando a cabo contra el pueblo de Iraq.
Yo por supuesto, cuando querría buscar excusas para no hacer lo que tenía que hacer solía decirle a mi abuela: doña, esa vaina no la cambia nadie. Ella sin perder la esperanza y alimentándose con una sobre dosis de paciencia -porque creía que de mí podía salir algo bueno- frecuentaba decirme: mi nieto, con el tiempo y un palito todo se alcanza. O sea, me decía con mucho amor, cuando una persona se empeña en lograr un fin necesita ser perseverante en lo que intenta, sin desanimarse. Por cuanto yo tengo tiempo, y el palito se encuentra en cualquier cuneta, puedo comprender que la independencia para mi patria Puerto Rico es posible. En el proceso de organizar y reclutar para la construcción de un mundo mejor, de vez en cuando alguien tiene que decirme algo que a mi no me agrada o yo tengo que decir algo que a alguien no le va a agradar. Si por desgracia en ese momento yo estoy como hay veces que humanamente suelo estar -entiéndase, quejumbroso- de seguro que mando al carajo a quien con buena voluntad me quiere asesorar. O tal vez me mandan a mí para ese lugar y se hace realidad lo que mi abuelita me usaba decirme: mi nieto, diciendo las verdades se pierden amistades. Por supuesto esto solo sucede cuando de frente a las injusticias de este mundo el estado de ánimo de un ser humano está tomándose un baño con las aguas de la irresponsabilidad y de esa bañera sale una persona ñoña, necia, melindrosa o llorona. Aquí da comienzo la novela de la persona sufrida a través de la victimización y a la verdad que la crucifixión de Cristo se queda corta. Mientras tanto, seguimos con las patas hacia arriba y las víctimas del maremoto de la India siguen aumentando.
Por cuanto necesitamos de personas que estén dispuestas a engancharse en esta lucha de construir un mundo mejor -recuerden que nos guste o no nos guste nos tenemos que tragar cuatro años más de ese jarabe venenoso que se llama Bush- usted y yo aquí en la ciudad de Nueva York tenemos que tomar este asunto mucho mas serio. El contraveneno nos lo da mi abuela Doña Bárbara cuando nos dice: el asunto no es llegar, sino quedarse. Para quienes no se quedaron, está la invitación para que en el año 2005 regresen y para quienes ya llegaron, que por favor no se vallan, vamos a quedarnos y juntos/as sigamos construyendo la justicia en todas sus dimensiones la cual dejará como resultado la paz con justicia. Felicidades.
P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York