El contranacionalismo del
PSOE
Juan Jesús Ayala
El PSOE de Rodríguez Zapatero tiene algunos frentes abiertos en
el panorama político español que no sabe como solventar y que dificultan en
cierta manera que debe entenderse por un estado plurinacional lo que hace
transite por la senda virulenta de un contranacionalismo
a ultranza; siendo uno de esos frentes precisamente la cuestión nacionalista.
En Cataluña logró arreglarlo haciéndole la trampa a CiU, a pesar que fue el ganador de las elecciones; en
Galicia dándole cierto protagonismo al Bloque Nacionalista Gallego; en Euskadi
con la ayuda del PP ha evitado que el pronunciamiento del pueblo vasco, tras
el proyecto de su Estatuto enmarcado en el Plan Ibarreche,
no prospere y así tener maniatada la voluntad de los vascos aunque ésta sigue
amenazante. Y luego está el nacionalismo canario.
Pensar que el nacionalismo de las Islas aumente su cuota de poder y
sea mas reivindicativo le pone de los nervios y no digamos nada si algún día
este nacionalismo se radicalizara, lo cual no sabría que hacer y que medidas
tomar.
De ahí que la batalla electoral del próximo domingo sea el colofón de
las pretensiones que se han urdido desde Madrid: acabar como sea con el
nacionalismo en Canarias, cortarles las alas para que sufra en sus propias
carnes una derrota que los haga tambalear. Desde Madrid y con el sucursalismo
que tiene el PSOE en Canarias es lo que se pretende y es lo que se desea
vehementemente. Y en el intento de conseguirlo no han tenido inconveniente ni
pudor algunos en disfrazarse de canarios de alto standing.
Pero sucede que este pueblo no es tonto, ha dejado de chuparse el dedo
hace algún tiempo y, además, sabe, porque lo ha reflexionado, que es lo que le
interesa a esta tierra. Sabe que no podrá surgir si no es aupado por un poder
nacionalista y que no terminará de hacerse pueblo y de consolidarse como
nación si no es a través de un nacionalismo consecuente que tenga bien clarito
por donde hay que ir y hacia que determinada meta llegar.
Se ha puesto desde Madrid toda la carne en el asador intentando tocar
los resortes posibles y los imposibles con tal de laminar la intención de voto
de los canarios, desde encuestas apañadas hasta martingalas de todo tipo
cuestionando personas e instituciones.
El nacionalismo canario (CC-PNC) tiene bien claro cual es su futuro,
lo que se debe prodigar y, sobre todo, lo que debe impulsar. Madrid es
necesario como tan necesario es el poder autonómico; Madrid es necesario
porque funciona como interlocutor a niveles internacionales siempre y cuando se obre con
lealtad, pero las islas también son un interlocutor válido y mejor que nadie
con África en políticas de supervivencia y de vecindad.
De ahí que el PSOE haya desplegado toda su batería de información
desinformada y alguna que otra indignidad política con tal de poner de rodillas
a los nacionalistas. Pero a medida que la campaña toca a su fin los barruntos
y el aire que se respira nos ponen en pista que las cosas se quedarán en el
sitio que les corresponde; o sea el PSOE en la distancia con su furibundez contranacionalista y
el nacionalismo canario con el compromiso de sacar a las Islas adelante desde
el poder establecido.
En estas elecciones se ha recrudecido la trayectoria secular del
dominio, de atenazar a los pueblos y lo hacen aun a pesar de haberse prodigado
de un federalismo incipiente que R. Zapatero puso en el debate de una
nueva configuración del estado, pero su intento ha sido baladí, fue solo una canto a la galería y flor de un día.
Y es que el poder central tiene una rémora de siglos que no puede
evitar al no entender que los pueblos maduran y luchan por su supervivencia
política y lo menos que se les puede hacer es ayudarles para que logren su
objetivo y no ponerle trabas y mordazas. Por eso aquí no valen trampas ni farfullas,
aquí se sabe cuales son las intenciones de cada cual. Esa es la ventaja de
vivir en una territorio estrecho y limitado donde todos nos conocemos y sabemos
cual es la canción que cantan unos y cual es la que cantan otros.
La del PSOE, dictada desde Madrid, es a romper, a dificultar que el
nacionalismo prospere y la de los nacionalistas con una letra de aquí y ayudada
por la fuerza de su razón histórica para que sea todo lo contrario.