NI VENCEDORES, NI VENCIDOS: CONVENCIDOS
El pueblo vasco, una sociedad consciente y madura y que sabe lo que quiere, dio su veredicto y sigue apostando mayoritariamente por el nacionalismo, como única vía para conseguir sus legítimas reivindicaciones.
Ramón Moreno
Normalmente, cada cual "cuenta de la fiesta según le va". Aunque en materia de elecciones, todos los partidos se consideran "ganadores", a pesar de cómo les haya ido en las urnas. Es una constante, y es lo que ha pasado el 17A en Euskadi; donde en realidad no ha habido ni vencedores ni vencidos, sino un electorado convencido de a quién tenía que votar.
Este asunto, pese al voluntarismo y a las interpretaciones interesadas que se han hecho de los resultados electorales, no es un tema menor, y requiere un análisis menos sibilino y demagógico que el que se hace desde el llamado "bloque constitucionalista". Porque lo que ha habido en el País Vasco en las elecciones del pasado domingo es, pura y simplemente, un trasvase de votos. Circunstancia que, en mi opinión, tiene una lectura eminentemente política y no otras como pretenden PSOE y PP.
Decir que la candidatura del Partido Comunista de las Tierras Vascas (yo me sitúo en las antípodas del comunismo), es una lista oculta de ETA y de Batasuna; haberse opuesto frontalmente a su participación en los comicios, y no asumir los resultados obtenidos por esta formación, suena a "fundamentalismo español".
¿No cumplía en PCTV todos los requisitos legales para concurrir a unas elecciones supuestamente libres y democráticas?. Yo creo que eso es lo que debe prevalecer. ¿O la "democracia" de algunos solo contempla partidos afines y resultados que convengan? ¿De que Estado de Derecho se habla entonces?.
La aritmética electoral no admite dudas: el nacionalismo sigue siendo hegemónico en Euskadi. Con una participación del 69% del electorado –vasco y no vasco-, frente al 78,97% de 2001, la Coalición gobernante PNV/EA ha obtenido 29 escaños; el PSE-EE, 18; el PP, 15; IU-EB, 3; Aralar (escisión de HB), 1 y el nuevo partido PCTV (legalizado por el anterior Gobierno del PP), 9 escaños, del total de 75 que conforman el Parlamento Vasco. Lo que constituye todo un record de "eficacia electoral", a tenor de la campaña orquestada por el Partido Popular y sus acólitos en contra de esta formación, y su participación de última hora en las autonómicas vascas. Que como se ha podido comprobar, causó el efecto contrario, ya que con toda esa ofensiva mediática le hicieron la campaña electoral gratis.
El pueblo vasco, una sociedad consciente y madura y que sabe lo que quiere, dio su veredicto y sigue apostando mayoritariamente por el nacionalismo, como única vía para conseguir sus legítimas reivindicaciones. Otra cosa es, la forma en que se ha producido efectivamente el trasvase de votos y las causas que lo han originado, que sin duda, influirán en la formación del nuevo Gobierno. Veamos: con respecto a las elecciones del 2001, la Coalición PNV/EA que obtuvo 33 escaños, ahora "ha cedido" 4, que con toda probabilidad han ido a parar: 1 a Aralar, 1 al PSE-EE y 2 al PCTV que recoje a su vez los 7 escaños que lograra entonces HB. El PSE-EE que había conseguido antes 13 escaños, se ve beneficiado ahora con los 4 que le "presta" el PP (que en 2001 logró 19 en coalición con UA), e IU-EB se ha quedado con los 3 que ya tenía.
Este fenómeno, suscita algunas reflexiones:
En primer lugar, los 150.188 sufragios a la candidatura del PCTV, no es un hecho anecdótico, ¡ni mucho menos!. El 12,5% del 69% de participación del Censo Electoral vasco, apostó inequívocamente por una opción nacionalista, cuyo voto está más radicalizado, si se quiere, que el voto del PNV. Por tanto, si sumamos los 29 escaños de PNV/EA más los 9 de PCTV más 1 de Aralar, la suma arroja un total de 39; 6 más que la suma de los 18 y 15 de PSE-EE y PP respectivamente. Lo que significa que el PCTV se ha convertido, no solo en un interlocutor válido a la hora de los pactos, sino que tiene la llave en la conformación de un nuevo Gobierno nacionalista.
En segundo lugar, la memoria histórica de la sociedad vasca, consustancial con su conciencia de pueblo diferenciado, hace que el voto genuinamente vasco fluctúe a un lado y otro del espectro nacionalista; presentando un bloque monolítico y férreamente comprometido en la construcción de la "Patria Vasca", lo que se traduce en un electorado fiel y cohesionado.
Y en tercer lugar, es obvio que el partido que está en Madrid y que gobierna a nivel del Estado, ejerce cierta influencia en las distintas CC.AA, que posibilita que el voto "españolista", también llamado eufemísticamente "constitucionalista", permanezca a "buen recaudo", ya sea en el seno del PP como antes, o en las urnas del PSOE como ahora.
Pero, lo que resulta absolutamente deleznable es que desde las filas del Partido Popular, con los Rajoy, Zaplana, Acebes, etc., se siga demonizando a los nacionalismos, criminalizando el nacionalismo vasco, lo que demuestra muy poco interés en resolver la situación de Euskadi; máxime, si tenemos en cuenta que todavía siguen con la "mentira masiva" de que ETA estuvo detrás de los execrables atentados del 11M.
Mención aparte, merecen las declaraciones del señor Aznar –instalado en el "fundamentalismo español" más exacerbado y furibundo-, cuando dice que "los resultados de Euskadi son una tragedia para España, porque el PSOE ha permitido que ETA esté en el Parlamento Vasco". Comportamientos de esta naturaleza, del más puro "integrismo", y su eco en la población, constituyen toda una "patología social" que encarna al "nacionalismo español" más retrógrado y decadente, con una calculada estrategia de permanente confrontación con los "nacionalismos periféricos".
El "Plan Ibarretxe" (que no ha muerto, porque no llegó a nacer), se enfrenta ahora al "talante" de un Zapatero que podría ser el Tony Blair español que resolviera el histórico "contencioso vasco", como este hizo en el Ulster.-