CORROSIÓN
Teodoro Santana
L
a tormenta tropical Delta ha puesto en evidencia a Endesa-Unelco y el mantenimiento (es decir, el no mantenimiento) de las infraestructuras eléctricas en Canarias. Torretas para cables aéreos de alta tensión llenas de óxido y abandono. Y eso que en 1996 el gobierno autonómico les aflojó una purriada de millones para que arreglaran la cosa.Pasa igual con todos los servicios esenciales: se privatizan, con el peregrino argumento de que así funcionarán mejor, se les subvenciona con dinero público, por aquello de que, al fin y al cabo son servicios públicos, y el resultado final es que todo va peor. Comisiones por aquí, comisiones por allá.
No deja de ser irónico que haya sido una humilde web destinada al asunto de las basuras (www.noincineraciontenerife.com) la que destapara el estado de las torretas eléctricas, a despecho de la prensa instituida. Todo lo cual parece como una metáfora de la situación canaria.
La Reserva de Inversiones de Canarias (RIC) sustrayendo impuestos públicos y poniéndolos en manos privadas. Las de unos pocos grandes beneficiarios porque los pequeños y medianos empresarios, por consejo de sus asesores fiscales, están deshaciéndose de la RIC y pagando los correspondientes impuestos, que le sale más a cuenta.
Y mientras esos pocos grandes capitalistas acumulan tanto dinero que ya no quieren invertir en Canarias (pretendiendo que, por ley, les dejen sacarlo fuera del país), el INE revela que el ingreso medio neto de los hogares canarios es de 19.834 euros anuales (1.652,83? mensuales), mientras que el ingreso por persona asciende a 6.748 euros (562,33? mensuales). Claro que en esos ingresos medios se calculan contando también con los del 2% de la población que acapara el 40% de la riqueza generada en Canarias.
Por eso la cuarta parte de los canarios (24,1%) vive bajo el umbral de la pobreza). Por eso los salarios en nuestra tierra son un 15% más bajos que la media estatal. Por eso, en 2004, más de 270.000 canarios no pudieron ir al dentista por falta de medios. Por eso, es hora de acabar con la corrosión, la corrupción y la podredumbre. O sea.