Unidos por la corrupción y las camas

 

Justo Fernández Rodríguez

 

Cuando se generalizaba la evidencia de encontrarnos ante un Gobierno gandul, protagonista de la legislatura con menor productividad de la historia del Parlamento, con sólo 15 leyes debatidas, la cercanía de las elecciones ha provocado una atípica fiebre legislativa, basada en el "rodillo" de una mayoría, conformada alrededor de la necesidad de ocultación de claras responsabilidades, del PP y CC, en casos de corrupción o irregularidades, investigados por la Justicia y por varias comisiones parlamentarias, y las conveniencias económicas de algunos empresarios, al margen de la legalidad, en Las Palmas, cercanos al Partido Popular y en Tenerife, a Coalición Canaria. La realidad política y la ética han sido prostituidas por la complicidad, recíproca, para eludir responsabilidades.


El vergonzante pacto entre PP y CC, sin disimulos, negociando las conclusiones de dos comisiones de investigación parlamentaria, para tapar sus respectiva responsabilidades políticas en los casos de corrupción, conocidos como el ’caso Amorós’, que afecta a Coalición Canaria y que, según manifestaciones de los dirigentes del PP, incluía a Adán Martín -con un perjuicio económico para las arcas del Gobierno canario de 1,2 millones de euros y decenas de cuentas en entidades financieras que servían para administrar fondos públicos irregularmente-, y la denominada ’trama eólica’, diseñada, preparada y ejecutada desde la propia Consejería de Industria, cuyo titular era Luis Soria, por el presidente de la Autoridad Portuaria, José Manuel Arnaiz, y el mismísimo José Manuel Soria, para beneficiar a empresarios vinculados al PP, a cambio de suculentas comisiones.


En el colmo de la desvergüenza, pactada con José Miguel González, de eximir de responsabilidad al PP, se atrevieron a responsabilizar al PSC, que no gobernaba, de ser el instigador de la trama eólica, pese a que el juez Miguel Ángel Perramón mantiene imputados al ex director general de Industria, Celso Perdomo, del PP, y a otras seis personas, por delitos de cohecho, malversación de fondos públicos, tráfico de influencias e información privilegiada, ninguna del Partido Socialista Canario.


Para ello, tuvieron que prescindir de la diputada de CC, Belén Allende, que había elaborado una propuesta en la que se aludía a la "trama eólica" como surgida de la Consejería de Industria, la Autoridad Portuaria de Las Palmas y el Cabildo de Gran Canaria, quien se negaba a participar en la golfada que se preparaba. Personalmente, me alegro de encontrar cargos públicos que defienden su honestidad, ante las presiones de propios y extraños. Detrás de todas estas maniobras estaban las camas, que unen mucho


Con independencia de la necesidad de cerrar, de cualquier forma, ambas comisiones de investigación, existía un nexo común, al margen de los casos de corrupción: los compromisos adquiridos con algunos señalados empresarios, para aprobar la construcción de 5.496 nuevas camas turísticas, violando los propios informes de varios departamentos del Gobierno canario, inventándose un "interés general", que nunca fue más particular, y violando el contenido de la Moratoria turística.


Si a las insinuaciones, acusaciones, insultos, exabruptos y desconsideraciones que se oyeron en el hemiciclo y fuera de él se une la parcialidad del presidente del Parlamento, ejerciendo de hooligan del PP, y de sus cómplices de Coalición Canaria, parece lógica la reacción de condena desatada. Indignidad, desvergüenza, cambalache, ignominia, villanía, infamia, vileza o bajeza no deberían ser cualidades que adornen a los representantes de la ciudadanía, en seno parlamentario. Sin embargo, han sido los calificativos empleados por editorialistas, políticos y columnistas, para describir lo ocurrido en el Parlamento canario. Sólo expondré algunos ejemplos.


DIARIO DE AVISOS (editorial): "La actual legislatura autonómica agota sus días sometida a un clima nada recomendable", dando lugar a "episodios propicios para el bochorno"
"Apreciamos que el veredicto de la comisión (trama eólica) atiende mejor a las coyunturas políticas del momento que al trabajo realizado por los diputados" Tratar de "implicar a un partido (PSC), que está en la oposición desde hace catorce años, supone un falseamiento indecoroso de los hechos."


Editorial de Canarias-7: "Las necesidades de unos (CC), que temen perder el poder, tras quince años sentados en el banco azul del Parlamento, y las contradicciones flagrantes de otros (PP), que pregonaban respeto a las instituciones y se han instalado en la ceguera y la sordera propias de la soberbia política, convierten a nacionalistas y populares en aliados de conveniencia que hacen y deshacen a su antojo en el Parlamento".

Lorenzo Olarte (CCN): "Cambiar descaradamente 5.000 camas por otro descaro, como ha sido echarle tierra a dos comisiones de investigación, una de las cuales afectaba seriamente a los hermanos Soria y la otra a quien había sido designado por el mismísimo Adán Martín, no sólo es una desvergüenza sino que acredita palmariamente el pacto electoral entre PP y Coalición Canaria". "CC y PP son hermanos, los primos somos el pueblo canario".


Juan Fernando López Aguilar (PSC), en referencia a la aprobación de 5.496 nuevas camas turísticas: "La actuación de la comisión es una chapuza carente de garantía jurídica".


Román Rodríguez (Nueva Canarias): "Tras la falta de iniciativa, los constantes desequilibrios y los graves incumplimientos del Gobierno de Canarias, durante cuatro años, ¿podríamos esperar más actuaciones que pusieran el listón de la marrullería política aún más alto?".


Ignacio González (CCN): ha acusado a CC y PP de haber llevado al Parlamento a un final de legislatura "de vergüenza", de acuerdo con la táctica de "yo te tapo y tú me tapas", responsabilizando al presidente de la cámara legislativa, Gabriel Mato, considerado como "diputado cunero enviado de Madrid".


Francisco Pomares (La Opinión). No entiende cómo la clase política se ha "despeñado hasta el fondo mismo de la bajeza humana y política".


Teresa Cárdenes (La Provincia). "Está ocurriendo y lo estamos viendo en este ruidoso y vergonzante epílogo de legislatura, donde las fronteras del bochorno se traspasan impúdicamente en un Parlamento podrido ya hace semanas por el juego de las conveniencias políticas".


Antonio Mederos (Canarias-7): "Si algo hay que agradecer, en estos tiempos de indignidad política, habrá que agradecérselo al PSOE, y al modelo que impulsa López Aguilar". "La conclusiones impulsadas por el PP en la comisión parlamentaria del ’caso eólico’ son una auténtica burla a todos los principios de la ética y la democrática".


Rubén Díaz (La Provincia): El espectáculo vivido en el Parlamento "denigra no sólo a la sede de la soberanía de los canarios, sino que socava los propios cimientos del sistema democrático"
"Resultan sonrojantes las componendas que se realizan a espaldas de los ciudadanos que se dice representar, para salvar los propios muebles".


Que nadie piense que la crispación vivida fue producto de un debate parlamentario, sobre la educación, la sanidad, la vivienda, la atención a los mayores o menores, la precariedad laboral, la pobreza o el desempleo. Simplemente, se trataba de taparse las vergüenzas de algunos casos de corrupción, investigadas en el Parlamento y de los intereses de algunos empresarios. Veremos qué ocurre con la anunciada "reforma" electoral.