CORRUPCIONES
Teodoro Santana *
En contra de
lo que se nos quiere hacer creer, no hay un solo tipo de corrupción, sino
bastantes más. La primera y más evidente es la de que coge el dinero de la caja
y se lo echa al bolsillo. La del que acepta un soborno para dar una licencia o
un contrato o una subvención. Pero se suele olvidar que donde hay un corrupto
de esta clase, hay un corruptor. La corrupción de quién corrompe.
Tampoco es
la única. Está también la del que lo sabe y no lo denuncia. La
del juez o la del fiscal que no la persigue. O que sólo se atreve con los pejines y no con los grandes tiburones,
porque no quiere tener problemas. Qué fácil es coger al pequeño corrupto y no
atreverse a tocar a los poderosos.
O peor aún:
la de los jueces a los que un encumbrado político dice a la cara que son unos
prevaricadores, que actúan no según la ley y la independencia, sino por orden
de otro político, y se la envainan sin rechistar. Por muchísimo menos que eso
se ha condenado a Iñaki de Juana a 12 años de cárcel.
Pero también
existe una corrupción legalizada. La que permite que un puñado
de grandes capitalistas evada el 90% de los impuestos. El saqueo de las arcas
públicas,
La infinita
podredumbre de que menos del 0,2% de la población se lleve el
38,42% de la riqueza que producimos. De que haya 570.000 canarias y canarios
bajo el umbral de la pobreza. La corrupción de acusar a Cáritas
de falsear las cifras, cuando las que ofrece son precisamente las cifras
oficiales.
La
corrupción del mercado de fichajes de tránsfugas. De quienes se
presentan en las listas, cerradas y bloqueadas, de un partido y se pasan a otro
sin renunciar al cargo. O montan uno nuevo. Llevándose el acta de diputado,
concejal o consejero como si fuera de su propiedad. Estafando a los electores.
Corrupción,
podredumbre. Señor, señor, qué tufo.
(*) Teodoro Santana es Secretario Nacional de UNIDAD
DEL PUEBLO