Las cosas del cónsul
Federico Echanove
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Manifestación celebrada en el Sur de Tenerife (28-05-2005), en la que participaron cerca de mil saharauis, en protesta por la brutal represión marroquí sobre sus compatriotas en el Sáhara ocupado
Al Majzen marroquí no le bastó con invadir en 1975, en contra de toda las resoluciones de la ONU, una tierra que nunca había sido suya. Había que crear también un muro de silencio sobre los territorios ocupados, aunque, ahora, por fin, haya empezado a resquebrajarse. Y también urdir, de principio a fin, toda una red de intoxicaciones, patrañas y mentiras. Algunas tan grotescas como las que suele prodigar de vez en cuando el cónsul de Marruecos en Canarias, Abderrahaman Leibek. Ha dicho esta marioneta del Majzen en una entrevista en un diario tinerfeño que "el 90% de los saharauis son promarroquíes y siempre lo han sido". Y se ha quedado tan ancho. ¿Pero a qué 90% se refiere? ¿Al 90% de su propia persona? Porque, por lo que me cuenta gente que sabe de esto mucho más que yo, la historia de Leibek es más que singular y curiosa: saharaui de origen e ingeniero de las minas de fosfatos, a finales de los años 70 se pasó con toda pompa y circunstancia a las filas del Frente Polisario e incluso dirigió en Tinduf hospitales y escuelas. Eran los años en que el movimiento liderado por Mohamed Abdelaziz llegó a dominar la mayor parte del territorio. Pero cuando en los 80 Marruecos empezó a controlar la situación, nuestro amigo volvió otra vez sus ojos a Rabat y, arrepentido, optó por rendir pleitesía al sultán. Doble tránsfuga, por tanto, y con una trayectoria que deja chiquito a cualquier político canario, en nuestras Islas tiene que estar como pez en el agua con la recompensa obtenida. Aunque no sabemos si cuando se fue a Tinduf ya pensaba que el 90 por ciento de los saharauis "siempre han sido promarroquíes".
Uno no es quién para juzgar la trayectoria de nadie, menos aún la de este buen señor que seguro que ha tenido una vida azarosa y complicada y que, como cualquier otra persona, merece un respeto. Pero es que no se puede mentir de esa manera, y si son los tumbos que ha dado de un lado para otro los que le han hecho olvidar la verdad, habrá que recordársela. Antes del abandono de España, en mayo y junio de 1975, una Misión de la ONU visitó el Sahara Occidental a propuesta de su entonces secretario general, Kurt Waldheim. La formaban el diplomático marfileño Simeón Aké, la cubana Marta Jiménez, y el persa Manoucher Pichva. Se entrevistaron con todo tipo de gente y en su informe dijeron que "para la misión ha sido evidente que hay un consenso aplastante entre los saharauis del interior del territorio en favor de la independencia y en contra de la integración en cualquier estado vecino". Por otro lado vendría el dictamen de La Haya que dejó bien claro que "los materiales e informaciones proporcionados al Tribunal" por las partes "no establecen ningún vínculo de soberanía territorial con Marruecos o el conjunto mauritano" antes de la presencia de España. Claro que, como no todo iban a ser mentiras, al cónsul también se le escapó en la entrevista citada que, no sólo al Gobierno de Zapatero, sino al de Canarias, le traen al fresco las resoluciones internacionales.
federico29@ozu.es
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Publicado en La Gaceta de Canarias, 6-06-2005Información relacionada:
Multitudinaria y patriótica manifestación de los saharauis residentes en Tenerife