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Se agudiza la crisis de identidad española

De aquellos polvos estos lodos. Los restos del antiguo Imperio español, asentado muchas veces este último en los espúreos cachivaches de la tortura y la opresión ejercida en todas direcciones, épocas y territorios-véase Canarias y América Latina, entre otros- están recogiendo sus oscuros frutos. Grotescos personajes de la derecha o de la "izquierda" más reconvertida hablan como si nada de la existencia de la nación (?) española. Es ésta algo así como un ente que sobrenada con mucha dificultad en un mar de naciones sin estado. Si un observador imparcial golifeara un poco en la realidad "nacional" de la metrópoli, que coloniza nuestro Archipiélago canario desde hace más de 500 años, no se habría extrañado mucho de lo visto o leído. Y si no, remitámonos a los hechos concretos. Recientemente el periódico español "El Mundo", en su edición del 26 de Enero de 2006, publicaba una escueta información, resaltada en "negrita" y en el centro mismo de su página 15, con el título "Insultos en horario infantil":

"El actor gallego Pepe Rubianes hizo ayer unas polémicas declaraciones sobre el Estatuto y los "populares" Mariano Rajoy y Josep Piqué en "El Club", un programa de la televisión pública catalana que se emite a las 16,30 horas.

Rubianes comentó al presentador de este espacio" Que se vayan a tomar por el culo estos españoles, ojalá les exploten los cojones y se vayan al cielo, se vaya a la mierda la puta España". Además, el actor aprovechó para criticar a la cadena Cope y a Federico Jiménez Losantos, con el beneplácito del presentador, que se limitó a sonreir al escuchar los insultos de Rubianes, y del público que aplaudió al actor.

La denuncia de algunos televidentes -que protestaron por escrito ante el CAC por unas declaraciones que consideran "groseras y denigrantes" en un horario donde puede haber niños- fue recogida anoche por el programa "EL MUNDO en portada" que emite VeoTV".

Hasta aquí la información textual del diario matutino. Lo que parece paradójico es que se utilice un argumento alusivo a la infancia para censurar unas declaraciones de alguien que no se siente español, aunque tenga un DNI. Un "mal español", vaya. Hasta tal punto es estrafalario el argumento que incluso el título, "Insultos en horario infantil", pretende justificar como sea la existencia y la defensa a ultranza del concepto agonizante de una pretendida "patria española" que se desintegra por momentos. ¿De qué están hablando si existen incluso movimientos nacionalistas en la propia Castilla–León, supuesto núcleo, o seminúcleo, del Estado Español que fundaron los Reyes Católicos a finales del siglo XV, por cierto, los conquistadores a sangre y fuego y los responsables de la cruenta esclavización, colonización y etnocidio del pueblo canario-amazigh.

Es ridículo, e hipócrita, que aludan al "horario infantil" y al presunto escándalo que se pudiera producir entre los tiernos infantes por unas determinadas declaraciones políticas, cuando de sobra es sabido que en las televisiones de la Metrópoli, públicas y privadas, proliferan en horarios infantiles diurnos escenas de pornografía y violencia gratuitas. ¿Qué pasa, que los chiquillos españoles no deben conocer la realidad política de su fragmentado país? ¿No será que a los sectores reaccionarios no les interesa la difusión de ciertos contenidos en horarios de máxima audiencia?. Lo que está claro es que la Televisión Catalana no emitirá el susodicho Programa en horas de madrugada. Eso es seguro.

La inexistencia en el Estado español de un procedimiento jurídico como es el Referéndum, por el que se pueda someter al voto popular la forma de Estado o la elección del propio destino político por parte de los territorios históricos españoles, como ha ocurrido con muchas naciones de la Europa Oriental que han accedido a su independencia, dificultará mucho el proceso de convivencia interna de aquel país de la Península Ibérica. Ya lo dijo Angel Ganivet, pensador español de finales del siglo XIX y precursor de la generación del 98: "España es metafísicamente imposible".

Y a todo esto aquí, en Canarias, "moderno y boyante" enclave colonial del noroeste de Africa y "paraíso" turístico internacional, todavía existen algunos guanajos isleños, más españoles que unas castañuelas, que braman en los periódicos con la "desmembración de la patria" y el apoyo a ciertos tenientes generales. Con más motivo pues es necesario reivindicar el nacionalismo independentista canario y consecuentemente la descolonización de nuestra Nación Archipielágica, a través del pleno ejercicio del Derecho de Autodeterminación de los Pueblos, recogido en la Resolución 15/14 de 1960 de las Naciones Unidas.

Recordarles también lo que señaló otro español del siglo XIX, Francesc Pi i Margall: "Nunca se adquiere la propiedad sobre las tierras conquistadas por la fuerza, ni aún con la prescripción de los siglos".

Achamán la yenna (Achamán también lo dijo).

2 febrero 2006