LA CRUZ DE LOS AMANTES
Fidel Campo Sánchez
Nosotros no tuviéramos nada que objetar a esa exposición de cruces de varios artistas, en la vía pública, sino fuera porque viene a romper con una tradición centenaria para conmemorar el 3 de mayo, día grande en la capital chicha y prácticamente en todos los pueblos de las Islas de este Archipiélago atlántico y tricontinental.
Poco a poco estamos viendo como esos "nacionalistas" de nuevo cuño se están cargando las tradiciones seculares de este noble pueblo, el canario. De todo y para todo hacen uso y abuso partidista de lo más entrañable de lo tradicional, lo que siempre ha sido del pueblo y sus señas de identidad diferenciada, como si ellos, los neo nacionalistas, fueran los inventores del gofio, era lo único que les faltaba para terminar con lo poco que va quedando pues el colonialismo a que estamos siendo sometidos hará que, en un futuro próximo, no quede nada de lo canario.
La, a partir de ahora, tan famosa Cruz de los Amantes sin duda fue de todo improcedente que fuera exhibida coincidiendo con la efeméride del Día de la Cruz. El autor de la misma y su obra se convirtieron en los auténticos protagonistas de las Fiestas de Mayo santacrucera, como otras de similar factura que debieron ocupar otro lugar muy diferente para ser expuestas como en una de tantas salas de exposiciones como tenemos en estos peñascos.
Ni que decir tiene que el señor Zerolo, alcalde de Santa Cruz, actuara cual soldadito de plomo al pedir opinión al obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, en tanto en cuanto que la obra podía herir, ¡que si lo hacía!, sensibilidades de los católicos y si debía retirarla.
Estando de acuerdo, como estamos, respecto a que la exposición de esa obra no debió hacerse en la calle, coincidiendo con la celebración del Día de la Cruz de todos los cristianos, también debemos recordar que vivimos en un estado aconfesional y que, por tanto, la Iglesia católica o cualquier otra confesión religiosa, su misión es la de adoctrinar en buenos principios a sus feligreses y nunca meterse en cuestiones que pertenecen exclusivamente al ámbito civil y político.
Como parece que el "ínclito" Miguel Zerolo pretende pasar por gran moralista, se nos va a permitir que le preguntemos al respecto:¿ usted, con relación a los bonchos de fin de semana, los carnavales o múltiples actividades profanas usa la misma vara de medir, cual es pedir permiso a los clérigos?
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LA LAGUNA