Cruzamos el puente
P. Luis Barrios
¡Una vez cruzamos el puente hacia Nueva Orleáns me
convertí en otra persona; que bueno que vine en esta brigada de trabajo! Estas fueron las
palabras de una joven dominicana, la cual es parte de la brigada de trabajo que
organizamos en la ciudad de Nueva York, cuando cruzamos el puente del río Mississippi e hicimos la entrada triunfal hacia la ciudad
de Nueva Orleáns.
Durante el receso
de invierno (spring
break) decidimos hacer algo diferente en la
construcción de la paz con justicia. De aquí el que organizáramos una brigada
de trabajo con 30 jóvenes desde la ciudad de Nueva York con la intención de
realizar tareas de limpieza, y de construcción. Esto lo hicimos en solidaridad
con el People Organizing Committee (POC), uno de los grupos comunitarios que
decidieron tomar responsabilidad de retomar y reconstruir lo que es de elløs.
Si algo teníamos
claro es que esta semana de trabajo se iba a convertir para nosotrøs
en una verdadera Semana Santa. Comenzamos con los ramos de liberación el Domingo de Ramos y en un Jueves Santo, cuando la tradición
nos dice que Jesús fue arrestado, estuvimos conversando con un pueblo en las
calles. Ese pueblo que todavía se siente encarcelado por la desigualdad y
opresión política, económica, social, racial, de género y de clase. Luego el Viernes Santo, nos la pasamos, al igual que el compañero y
hermano Jesús, cargando una cruz. La nuestra era de miles de libros que
estábamos tratando de rescatar del gobierno para alfabetizar y seguir educando
a un pueblo que entiende que el conocimiento es poder. Y por supuesto, el
domingo, resucitamos la esperanza del pueblo para que siga luchando por su
liberación.
Estøs jóvenes -la
mayoría de elløs de
La primera lección
que estøs jóvenes aprendieron fue que el segundo
aniversario de Katrina se acerca y todavía el
gobierno sigue ignorando a un pueblo que vive en la desesperación racial y de
clase. No hay viviendas, trabajos o escuelas. Tres buenas razones para que una
persona o familia se sienta obliga a tener que irse de
la ciudad o del estado.
Otra de las
lecciones que estøs jóvenes aprendieron
inmediatamente fue la diferencia que existe entre un desastre natural y un
genocidio. De aquí el que ahora tienen bien claro que lo ocurrido en Nueva
Orleáns, hace casi dos años atrás, no fue un desastre natural como han tratado
de mercadear sino mas bien una negligencia calculada la cual fue racialmente
planificada y clasistamente ejecutada. Es esto lo que se conoce como un crimen
de estado llevado a cabo primeramente por la apatía de un gobierno depravado e
inmoral. Aunque en la repartición de la culpa también hay que incluir a un
pueblo que se congeló frente a las escenas macabras que nos enseñaron en la
televisión y salvajemente decidió hacer nada.
En el proceso de
aprendizaje hay que incluir la lección que estøs
jóvenes aprendieron cuando se les dijo que en el puente en que estábamos fue en
el que la policía comenzó a dispararle a un pueblo que corría desesperado
tratando de salir para no ahogarse. Les dispararon y les obligaron a retornar.
Miles murieron ahogadøs y el resto fue deportado por
diferentes estados con la intención de lograr llevar a cabo un desplazamiento
que dejara como resultado por un lado el disminuir la presencia negra en Nueva
Orleáns y por otro lado cambiar la realidad que este era el lugar en donde mas
familias negras eran løs propietariøs
de sus viviendas.
Asimismo, otra
lección que estøs jóvenes aprendieron fue el
descubrir la cantidad significativa de Latinøs indocumentadøs -ejemplo: hondureñøs,
mexicanøs, dominicanøs,
etc.- que también fueron asesinadøs por el odio que este gobierno racista le tiene a
unas personas que no son parte de la clase dominante. Y por supuesto, igual que
como ocurrió en las Torres Gemelas, si usted era un inmigrante indocumentadø, usted no estaba dentro de este país, o sea,
usted no existe.
Fue un placer poder
estar junto a estøs jóvenes y verles trabajar en la
escuela Thomas Lafon, la cual está en 3rd. Ward, al lado de los proyectos Magnolia, en esta Semana
Santa. Cruzaron el puente y ahora retornan a la ciudad de Nueva York como
nuevas criaturas a compartir sus experiencias de condenar aun gobierno que no
responde a los intereses del pueblo. Es por esto que están gritando: ¡crucifiquen a Bush
y a su gobierno genocida!
Paz con justicia.
P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
lbarrios@jjay.cuny.edu