CUESTIÓN DE UN CLICK
J.
Luis Real Baltar *
Tras los duros días que Canarias ha pasado en relación
a los incendios forestales llega el momento de la reflexión, las críticas y los
elogios.
Los últimos desde luego han de ir dirigidos a unos
servicios de extinción y voluntariado que han arriesgado su vida en una lucha
desigual contra el fuego, supliendo con su decisión y profesionalidad la
carencia de medios efectivos para este tipo de catástrofes en un Archipiélago
que se encuentra a miles de kilómetros de la base logística más cercana.
Las críticas son siempre más fáciles de articular, pero
es que también los políticos nos lo ponen demasiado fácil. Así, la realidad de
los incendios ha venido ha mostrarnos que, pese a todas las catástrofes de todo
tipo que se han sucedido en el Estado español, del que queramos o no todavía
formamos parte, no hay planificación, capacidad de respuesta, ni medios, para
afrontar situaciones como la que hemos padecido en Canarias.
Disponer de tan sólo un helicóptero tipo Kamov, capaz
de volar en condiciones adversas, en unas islas que son azotadas con regularidad
por vientos de mediana a fuerte intensidad, es poco menos que una temeridad,
que se convierte en irresponsabilidad cuando la amenaza de incendio se
materializa, pasando a depender su resolución de los medios que han de
desplazarse de
La reflexión es la consecuencia de lo visto, tanto
aquí como en otros lugares. En Galicia se hundió un petrolero de mediano
tonelaje y vivimos la peor catástrofe ecológica marítima del siglo en Europa.
En Ibiza un carguero se hunde al chocar con un peñasco, vierte fuel y nos
muestra que, tras varios años de la tragedia del Prestige, seguimos en pañales
en medios materiales y planificación para hacer frente a este tipo de
emergencias. Cuando ello suceda en Canarias, zona de paso de un elevado número
de buques de diverso tonelaje, muchos de ellos con mercancías peligrosas, y
desde luego con sus tanques llenos de fuel, ¿qué se va a hacer? ¿Qué medios se
van a utilizar? ¿Cuánto tardará el barco holandés, o el noruego, en llegar a
las islas para "detener" la marea negra?
El fuego ha sido, y es, uno de los muchos peligros que
acechan al Archipiélago, pero no es el único, y a los presentes debemos añadir
los futuros, como la planta regasificadora de Granadilla de Abona, que estará
ubicada muy cerca de núcleos urbanos como el de Tajao o El Río. Temporales,
mareas negras, la obsoleta Refinería de Santa Cruz de Tenerife, y próximamente
dicha Regasificadora, suponen un constante peligro para la población y el medio
ambiente, sin que sirvan posteriores subvenciones, créditos o regalías para
aminorar el posible efecto de lo que acontezca, pues desde luego, ni las
costas ni el monte se recuperan a base de darle euros a los afectados, ni los
terrenos se descontaminan, ni las especies extintas reaparecen, ni, cuando
tengamos que lamentar pérdidas humanas, estos resucitarán por obra y gracia de
un ingreso en su cartilla.
El tiempo es el olvido, y el hombre es el único animal
capaz de tropezar una y mil veces con la misma piedra pues, en esta sociedad,
es más cómodo pagar con dinero público los arreglos del tropiezo que no
evitarlo o prevenirlo con ese mismo dinero público. ¡Que tonto!, se me pasaba
que la prevención no sale en las fotos y las indemnizaciones sí. Cuestión de un
click.
* S. de Acción Sindical y Social - SOV – CNT Tenerife