EL CENTINELA

 

EN LA CUMBRE DE LA MISERIA*

 

Por Jose Almeida Afonso

 

(*Esta reflexión periodística fue escrita en el año 2002 con motivo de la "Cumbre sobre la Tierra", que los países más desarrollados económicamente, junto a los no tanto, convinieron en que era una cuestión de simple y egoísta supervivencia el frenar el desarrollo desmedido que hemos experimentado  en los últimos 50 años; 4 años después la situación lejos de mejorar a empeorado sustancialmente).

 

Me encontraba recopilando informaciones, datos, estadísticas, documentos, declaraciones y cualquier comentario oído o leído,  sobre la Cumbre de la Tierra -que comenzó a celebrarse el pasado Lunes 26 de Agosto de 2002 y que concluirá el próximo 4 de septiembre en la ciudad Suráfricana de Johannesburgo-, para elaborar un artículo-reflexión que pudiera arrojar un poco de claridad en este bosque de cifras. Sin embargo, un poema visionario de un escritor canario me salió al paso y dejé todo colgando de un fino hilo de seda. Es cierto: los caminos de la poesía son inescrutables.

 

*

La cuestión principal de esta Cumbre Mundial era la de tratar sobre el necesario e imprescindible "Desarrollo Sostenible", que deberían aplicar todos los Estados del mundo para un progreso equilibrado y respetuoso con el Medio Ambiente. Aparte, como tema de postín, tratarán también sobre "las causas de la pobreza en el planeta y las posibles soluciones para erradicarla eficazmente".

 

*

Imagino -a estas horas y alturas- que ya todos ustedes estarán informados de todas esas cifras, datos, estadísticas,  documentos y declaraciones aportadas por periodistas, políticos, ONGs y expertos mundiales. Sí, entonces todo fueron   buenas intenciones, declaraciones de serio compromiso con la terrible problemática mundial de miserias, pobrezas y hambrunas  de millones de personas y demás peroratas ya conocidas, como las que se realizaron hace 13 años en la "Cumbre de Río" y que han quedado en su inmensa mayoría en papel mojado.

 

Pues bien, ante tal avalancha de información,  les voy a ofrecer, de momento, sólo un poema del escritor canario Antonio García Ysábal, que creo los hará reflexionar más profundamente sobre la cuestión de la progresiva e ¿imparable? destrucción del planeta y las consecuencias del progreso y de la pobreza en la Tierra.

 

*

Este poema fue escrito hace muchos años ya y uno, al leerlo y releerlo, diría que fue inspirado precisamente con motivo de la celebración de esta Cumbre de La Tierra.

 

Para los que no conozcan a Antonio García Ysábal, decirles que es el escritor canario más y mejor informado sobre la tradición poética en nuestro hermano continente Afrikano. Entre sus numerosos libros, destaco hoy "Noticias de Africa del Sur"; "Poesía Negroafricana Tradicional"; "Tradiciones Orales Melanoafricanas" y "Cancionero General Africano". A veces, muchas veces, un poema nos arroja mucha más luz que innumerables e indescifrables y exactas y frías estadísticas…

 

Este es el poema:

 

"Nacimiento de Johannesburg"

 

En el principio eran

calcinadas planicies,

distanciadas llanuras,

recónditas aldeas

y primitivas bóvedas

de cristal: sus efigies

de ébano en la antigua

vivienda; polvorientas

lomas: su quietud

recortándose sobre

el lienzo rasgado

del horizonte [aciago

hallazgo el de la luz

cautiva, hollada

en las mismas entrañas

de la piedra]: su magia

de pronto convocando

las sigilosas sierpes

de la ciénaga: lejos,

su nauseabunda huella,

rauda, precipitándose

sobre la tierra virgen:

áspides horadando

túneles de belleza:

su imprevisto martirio

bramando sin sosiego.

*

A través de cadáveres,

como ciegas luciérnagas

irrumpiendo veloces

la oscuridad del sueño,

llegaron otras sierpes

apátridas, sembrando

las ninfas del desvío,

en su oculta besana,

la semilla del mal.

 

              *

 

Entretanto la tierra

comenzó a dar sus frutos;

y era el asombro, y era

la codicia creciendo

como un bosque. Quedaron

atónitas las lenguas,

pulidas las conciencias,

los párpados cegados,

mientras la urbe crecía

poderosa, poblándose

de frenéticos seres,

hasta el último límite

de sus fuerzas, tallando

lágrimas de cristal.

*

Hoy Johannesburg desde

su pedestal contempla

las anchas avenidas,

los numerosos conos

de arena: vaciados

al envés, calcinadas

planicies y barracas

[donde la melanía,

exiliada en su núcleo,

aún encuentra allí

su calvario y vivienda],

y polvorientas lomas:

su quietud recortándose

bajo el lienzo rasgado

del horizonte. La urbe

continúa engendrando

la injusticia en su seno,

las antiguas pasiones

en sus vértebras: calles,

en sus hondos tentáculos

y en sus altas viviendas

como símbolo vano

del progreso; y en su

vasta sustancia humana,

híbrida y numerosa.

               *  

[Sólo corruptos limos

habitan sus confines].

 

 

[Antonio García Ysábal]