¿LOS ÁRABES VISITARON CANARIAS?
DATOS DOCUMENTALES Y SENTIDO COMÚN
Miguel Leal Cruz *
Tuvo lugar, en la tarde del viernes 29-12-06, la
presentación del libro "
En los debates surgidos en el CCPC durante la presentación del diccionario
guanche del que es autor el polifacético investigador Francisco Osorio Acevedo,
nos atrevimos a participar en la controvertida discusión, en virtud de algunos
conocimientos históricos plasmados en algún que otro artículo sobre nuestra
África Próxima, para intentar introducir en dicho debate argumentos sobre la
más que probada influencia árabe en estas islas. No decimos en la lengua
hablada por los habitantes originarios, que muy bien pudieron haber permanecido
aparte, gran número de ellos, de la posible influencia cultural de aquellos,
sino en la presencia física, humana y económica que debieron tener, sobre todo
durante el periodo de máximo poder y esplendor del Islam, entre los siglos VIII
y XIV. Un imperio éste, que se extendía desde España a todo la parte sahariana
de África, todo el sur de Asia y hasta la actual Indonesia y Filipinas,
(considerando que no olvidarían a este territorio fértil y rico como eran las
Islas Canarias, además bajo su clara zona de influencia, y situadas en la ruta
obligada para el oro, esclavos, ébano, etc., y por tanto muy frecuentadas como
bases de escala y aprovisionamiento).
Sólo menciono, respecto a una etapa de gran florecimiento a sólo mil quinientos
kilómetros de las Islas, lo que cualquier texto de historia dice: “El Califato
de Córdoba, que siguió al Emirato Omeya, instituyó la consolidación definitiva
del aparato estatal... Posteriormente, Al Mansur,
interviene en la política norteafricana, sobre todo reafirmando el control
sobre la ruta del oro a través de Siyilmasa ( a largo
de la actual Mauritania o Níger o por barco a través del estrecho de mar que
separa Canarias de África)... Adoptó una postura religiosa integrista... ”
Elías Serra Rafold nos describe en el número
diecisiete del Anuario de Estudios Atlánticos, lo siguiente: “la población bereber fue sometida brutalmente por los árabes nómadas
hasaníes desde mucho antes y cuyos rasgos recuerdan a los canarios por sus
abundantes barbas y sus vestidos de pieles”.
Los propios habitantes de la costa próxima africana: los zenatas,
entroncadas con etnias berberófonas, fueron
movilizados hacia el sur (actual Mauritania?), por los árabes hasaníes.
Aspectos que confirman lo expuesto lo obtenemos del mismo Serra, cuando analiza
un texto árabe escrito por Ibn Jaldúm
en el siglo XIV, trascrito a través de la traducción de García Gómez, siendo
Serra Director y Decano de
Otro texto, también árabe, escrito por Al Magribi,
identifica a dichas islas como Canarias, que llama las Siete Islas Eternas
situadas al oeste de la ciudad de Salé y que aparecen visibles y a simple vista
en un día claro y despejado de calígene y donde se
encuentran siete ídolos con figuras de hombres que indican que más allá no hay
ni rutas ni caminos.
En otro texto árabe del siglo XIV, ya muy próximo al momento de la conquistas
de Lanzarote por los normandos, aparece otro fragmento alusivo al conocimiento
que se tenía de estas islas. Su autor Abu Ubaydn al Bakri dice en el libro
que titula “De los reinos y los Caminos” que: “las Islas Afortunadas se
encuentran pasado Tánger... Una que se llama Afortunada por que en sus valles y
bosques se encuentran toda suerte de frutos excelentes que aparecen en estado
silvestre, sin necesidad de cultivo...Las otras islas se encuentran dispersas a
distintas distancias de la costa africana...Tomaron como base de exploración
para otras islas, regresaron cargados de cosas maravillosas y excelentes y sus
habitantes admirados de su presencia.
El citado Ibn Jaldún, ya
nos habla de francos en las islas, precursores, tal vez de los normandos, o
¿eran vikingos asentados en estas Islas que habían encontrado durante sus
correrías, de los siglos X y XI, que alcanzaron a todo el mundo europeo y
atlántico conocido?
No obstante, lo expuesto ya ha sido también recogido por otros autores e
investigadores conocidos.
Jamás estuvo en nuestro ánimo, en el debate en el que
participó el público asistente a acto, de desvirtuar las teorías filológicas y
lingüísticas del incansable investigador de nuestra cultura canario-africana,
profesor Pablo De Luca, y especialmente en torno a la
lengua hablada por nuestros antepasados en sus diversos momentos, que fueron
muchos. Puesto que, si analizamos la más que probada existencia poblacional en
estas Islas partiendo de una cronología posible, podremos datarla de entre tres
mil-cinco mil años antes de Cristo (entre otras previsibles), por paulatinas
desecaciones del Sahara próximo que obligaban al trasvase, y hasta la llegada
de los normandos a Lanzarote en 1402, que son muchos años.
Evidentemente el mundo árabe no pudo influenciar
demasiado en las poblaciones que ya habitaban estas Islas desde muy antiguo por
la diferencia cultural y lingüística y por que el número de árabes dominantes
sería muy pequeño comparado con la población autóctona. Por tanto se limitarían
a su control y dominio sin profundizar demasiado en sus costumbres y
tradiciones. Tal como indiqué a Álvaro Morera después de la presentación del
diccionario: “la influencia árabe en Canarias sería similar a la ejercida por
los romanos en Palestina (o en otras provincias del Imperio), donde dominaba
Roma pero sin afectar profundamente la idiosincrasia cultural o idiomática de
los palestinos de entonces, salvo que ocasionaran problemas al Imperio en cuyo
caso actuaban con crueldad. Recordemos el tratamiento dispensado a Juan el
Bautista o la propia tortura y muerte de Jesús el Nazareno a los que se
acuñaba de locos como fórmula para desvirtuar su mensaje ante las masas…, muy
de moda en todos los imperios dominantes y en todos los tiempos.
*Doctor En
Ciencias de
Licenciado
en Geografía e Historia (UNED)
Maestro
de escuela CC de la Educación