Debate frustrado de candidatos al
Ayuntamiento lagunero
Fidel Campo Sánchez
El debate es un acto
propio de la comunicación humana, consistente en la discusión acerca de
premisas socio-políticas entre grupos políticos de cualquiera de los que
aspiren a representar a sus ciudadanos que, como mínimo, estarán obligados a escuchar
a los demás aunque no piensen igual, porque de lo contrario tal comportamiento
trae consigo modales de intransigencia fundamentados en el pensamiento único,
tan radicado en esta nacionalidad de auténtico corte de república bananera que,
en nada, parece diferenciarse del tercermundismo.
El debate entre
políticos es propio de países adelantados, el rehuirlos es la actitud que
suelen adoptar los prepotentes e intransigentes que no están interesados en
conocer ideas y procesos de los demás, por sus temores a perder más que a
ganar, cual es el caso de la negativa de doña Ana Oramas y González Moro a
debatir con los cabezas de lista de opciones políticas con representación
municipal.
La sana discusión
ayuda a arreglar diferencias, motiva iniciativas, aprender de quienes no piensa
igual que nosotros y, además, a practicar el espíritu participativo necesario
para lograr objetivos que redunden en beneficio de la colectividad. El debate,
como forma de comunicación puede tener lugar en distintas ocasiones y situaciones
y, por el caso que nos ocupa el presente, nada mejor que el nuestra entrañable
Nuestra querida
Aguere está muy necesitada de otros modos y formas de gobernabilidad y
oposición diferentes, en definitiva que pongan freno a la soberbia, a la
altanería y abra la llave a una real participación ciudadana a la que, en los
últimos tiempos, con trabas y retiradas de palabra en los plenarios a aquellos
que no han podido domesticar, y que nos ha tocado vivir en carne propia, por lo
que hemos llegado a la conclusión de la necesidad de que debe haber un cambio
para ponerles puertas a la altanería de unos y la malcriadez de otros, los que
se consideran en poder de la verdad absoluta y dan ya por ganadas las
elecciones del
La ausencia de la
máxima responsable y candidata de CC-PNC al Ayuntamiento en el debate, es más propia
de cierto victimismo para no hacer frente a presuntos engaños y patrañas. Por
supuesto, miedo a perder más que a ganar, pues, ante la categoría y preparación
de las primeras espadas que tendría en frente, teme poder quedar en entredicho
y opta por la falacia de la manida agenda
Tenemos que destacar
la magnífica oratoria del moderador, el periodista señor Castellano, así como
la brillantez de las tres cabezas de lista por su exquisito talante al tratar
la ausencia de la señora Oramas, a la que le ofrecieron la oportunidad de poder
hacerlo en fecha a su comodidad, oferta que hicieron estos tres auténticos
caballeros de la política que con su oratoria y argumentos no pudieron evitar
la indignación de la numerosa concurrencia por el desprecio de quien es, hasta
el momento, la alcaldesa de todos los laguneros.
Es evidente la poca
sensibilidad que ha mostrado CC-PNC por
No vamos a decir que
los de CC-PNC son conscientes que los pocos votos que pueden conseguir en
No vamos a decir que
las mayorías que mal viven bajo el umbral de la pobreza, debido a la miseria de
sus pensiones, agradecen y se suman a los viajes de
No vamos a decir que
se debe contemplar que el lagunerismo está sumamente indignado por la
contribución de CC al machaqueo constante de sus señas de identidad en temas
con
Si que tenemos que
decir, aclarar a los diferentes medios que de manera casi telegráfica dan
cuenta del evento; que se suspendió el debate por no asistir la señora Oramas
por cuestiones de una sui géneris agenda. No se dice la verdad, pues, así como
la organización, para otro candidato adelantó el debate, también por cuestiones
de agenda, se pudo hacer lo mismo ajustándose a la agenda de la no asistente. Y
que, además, un tanto a sus caprichos, dan cuenta de que la agenda le impedirá
hacer debates públicos
La decepción entre
los que durante dos legislaturas, esperábamos y deseábamos nos deleitará con
sus grandes conocimientos, la señora Oramas, para que no deseáramos un cambio,
con su actitud ha hecho que el deseo de los laguneros de un cambio para que