El decretazo del pentagonismo
P. Luis Barrios
¡Si queremos garantizarle un futuro a nuestras/os hijas/os, hay que privatizar el Seguro Social porque de lo contrario éste va a la bancarrota! ¡Seguiremos esparciendo nuestra democracia por el mundo entero!
Prácticamente bajo estos dos renglones demagógicos el presidente George W. Bush elaboró su discurso al mundo este pasado miércoles, 3 de febrero.
Primeramente, para poder entender la motivación social, política y económica de Bush concerniente a la privatización del Seguro Social es necesario tener claro varios datos históricos. Por un lado, que después de la Segunda Guerra Mundial se pudo llegar a unos acuerdos entre las naciones lo cual dejó como resultado un tipo de contrato social que se convirtió en la piedra angular de lo que conocemos como el Estado de Bienestar (Welfare State). O sea, la formación de gobiernos con una política y economía que beneficie al pueblo, no a las corporaciones, ni a Wall Street, ni al Banco Mundial, ni mucho menos al Fondo Monetario Internacional.
Como medida antagonista a este postulado humanitario del Estado de Bienestar surge inmediatamente el llamado Neoliberalismo -una manifestación del capitalismo- quien tiene como meta principal el desmantelar la protección social que se le ofrece al pueblo con el propósito de beneficiar económicamente a unos organismos que se establecen con la única intención de producir ganancias para un pequeño número de personas. Una de las facetas de este proceso lo es la privatización, exactamente lo que Bush pretende hacer con el Seguro Social.
En ésta privatización Bush no nos quiere decir que el gobierno será la única entidad con responsabilidad y derecho -tengámoslo claro, ni usted ni yo- para llevar a cabo la inversión de nuestro dinero. La pregunta que si sigue evadiendo es; ¿Cómo y por quién estas cuentas de inversión -ya sean en bonos o en la compra de acciones- serán administradas? Mientras desciframos este misterio neoliberal no olvidemos que ahora necesitan $80 billones para continuar la guerra en Iraq, los cuales se suman a los $150 billones que ya han gastado. O sea, mientras aquí estamos jodidos/as Bush se gasta unos $270 millones al día en esta guerra inmoral y terrorista. Esto es pecado capital.
En su alocada visión mesiánica de creerse el presidente del mundo y de esparcir dizque la democracia -sin tener que lidiar con la falta de procesos democráticos dentro de su propio país- Bush sigue sin entender que las pocas personas que votaron en Iraq no lo hicieron para validar su agenda política o militarista. Estas personas -contrario a Bush que espera como resultado un gobierno de marionetas para seguir con su agenda imperialista- quieren que le devuelvan la soberanía de su patria, que cese el colonialismo y que concluya la ocupación militar.
De hecho, las condiciones bajo las cuales se llevaron a cabo estas elecciones no dejan de ser una gringolandia carnavalesca en donde nuestro genio Gabriel García Marques con su Macondo y su realismo mágico no tiene acogida. Este estilo guerrerista justificado -mientras mas 200 mil iraquíes han sido asesinados/as- da entrada a un movimiento literario mediático apocalíptico ñangotado que lo dominan muy bien la gente como Bush que le gusta ponerse boca abajo.
O sea, tenemos a Iraq, un país militarmente ocupado y con un gobierno dizque interino de marionetas que responden a los intereses del Pentágono. Estados Unidos como país que invade, y coloniza, es quien organiza unas elecciones, hace la convocatoria a las elecciones, decide quien participa en las elecciones y cuenta los resultados de los votos de estas elecciones. Esto sin observadores/as internacionales y con unos medios de comunicación corporativos que mas allá de de su matiz amarillento, están atrincherados en una llamada zona verde pasándolo muy bien en un hotel porque la resistencia iraquí les puede matar. Vaya periodismo pendejo.
Este decretazo -del seguro social para que les dé dinero y de las elecciones en Iraq para robar dinero del petróleo- se organizó en el Pentágono y lo podemos combatir organizando y movilizando al pueblo. Súmate a la resistencia que construye la paz con justicia. Otro mundo mejor es posible.
P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
4 de febrero de 2005
lbarrios@jjay.cuny.edu