La Opinión, 23-11-04

De izquierdas

Alfonso González Jerez

La reunión se celebró a principios del pasado agosto en Gran Canaria. Estaban presentes Román Rodríguez, Pedro Quevedo, Carmelo Ramírez y Antonio Morales, el alcalde de Agüimes. Paulino Rivero entró en el salón de lado. Desde hace años Rivero es un caminadelado por sus infinitas ventajas: nunca das la espalda, es imposible averiguar si vienes o te vas, puedes repetir habitualmente algunas corbatas. La atmósfera que rodeaba al grupo era la de un cursillo de vendedores de cacerolas a domicilio. Sonrisas, apretones de mano, palmaditas en el hombro. Finalmente tomaron asiento y uno de los convocantes habló. Le contó al compañero Paulino que ellos, es decir, los auténticos representantes de CC en Gran Canaria, estaban básicamente de acuerdo con la estrategia trazada por la dirección coalicionera. Que sería un grave error lanzarse en los brazos de José Luis Rodríguez Zapatero y su Gobierno. Que lo de conseguir grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados, con solo tres escaños, había sido un éxito admirable. Que, en efecto, lo más inteligente era mantener la autonomía operativa y ponerse a negociar los Presupuestos Generales del Estado con actitud de máxima colaboración, pero sin atolondrados entreguismos. Que, por lo tanto, entendían que no había que negociar nada con los socialistas canarios antes de que el panorama se despejase en el proyecto presupuestario y en los convenios suscritos con la administración del Estado. Que, en fin, estaban de acuerdo en todo, Paulino, de verdad que estamos de acuerdo en cómo estás llevando las cosas, Paulino, pero que ellos tenían un problema...

El problema era molesto y hasta mortificante, pero relativamente sencillo. Consistía, simplemente, en que ellos, la auténtica CC grancanaria, reclamaban su cuota en el poder autonómico. Y la solución estaba al alcance de la mano, Paulino. El PP había perdido las elecciones generales de marzo. Vale: hasta que no se cerrase un acuerdo de legislatura con el PSOE en las Cortes, era imposible deshacerse del PP en Canarias. Pero lo que sí podría hacerse, Paulino, y seguro que coincides con nosotros, es disminuir la presencia del PP en el Ejecutivo. Quitarles una consejería. Concretamente queremos la Consejería de Industria y Energía, Paulino, aunque el hermano de Soria puede saltar, si está en forma, a cualquiera de las otras dos, para que veas que no somos sectarios. Y queremos la presidencia de la Autoridad Portuaria. No para apoltronarnos ninguno de nosotros, porque allí pondríamos a Domingo Berriel. ¿Qué te parece? Industria y la Autoridad Portuaria y nos olvidamos de todo, Paulino, aunque de vez en cuando gruñamos un poco porque, coño, al fin y al cabo somos de izquierdas, somos progresistas, ¿no?

Rivero sonrió, cabeceó, se tomó el café y, camino del aeropuerto, consultó los reglamentos de CC en el parágrafo "Disolución de los Comités Ejecutivos Insulares...".