POR LA PAZ

LA GUERRA, UN INSULTO A LA CONDICION HUMANA
¡DEMANDAMOS LA PAZ EN LIBANO!

Mujeres, actoras de la paz

El derecho a vivir sin violencias, sin daños a la integridad física, psíquica y emocional, en un ambiente social tranquilo y sin riesgos, es un derecho humano inalienable de mujeres y hombres. Nada ni nadie puede avalar ni justificar el uso de la fuerza para resolver conflictos, sea en el ámbito privado o público, sea en base a argumentos de "alta" política o por razones económicas, culturales, religiosas o morales.

El fin nunca justificará los medios. Los impactos serán siempre más dolorosos que las oscuras ganancias.

Las guerras, expresión extrema de la violación a este derecho, son contrarias a la ética, a la libertad y a la justicia, más aún cuando impactan con inusitada crueldad en poblaciones desprotegidas: mujeres, niñas, niños, ancianos, y en general, en una población civil ajena a las "superiores" determinaciones político militares de un conflicto con rostro masculino.

Tal como ha sucedido en otros contextos, la dignidad de la población libanesa, y también de la población palestina, ha sido aplastada cruelmente por brutales acciones de guerra. Los costos en términos de muertes, destrucción y pauperización de las comunidades, no podrán ser calculados fácilmente. Ni mucho menos reparados por un pueblo que aún se pregunta cómo recuperar un mínimo de su condición humana.

Esta crisis humanitaria, que ocurre a miles de kilómetros de nuestra región, ocurre, en realidad, frente a nuestros ojos y desafía nuestra razón. El dolor sin límites de su gente debe ser también nuestro dolor.

Como mujeres comprometidas con la paz y el desarme, demandamos:

¡NO a la guerra, Sí a la paz, Sí a las relaciones éticas, solidarias y justas entre los pueblos!

3 de agosto, 2006