Las últimas demarcaciones territoriales
Ahenguareme y Tigalate (IV)
Miguel Martín
El primero de los bandos ocupaba todo el tramo sur de la Isla en sus dos vertientes, espacio que también ha sufrido erupciones volcánicas históricas que lo han modificado. El extremo oriental podía llegar hasta los actuales límites municipales, en el pago de Flores, concretamente en el Lomo de Los Búcaros, ya que ahí se produce un cambio en la configuración del territorio que se suaviza por debajo de los 800 m; algunos investigadores sitúan la divisoria en el barranco del Cabrito. Las escorias y las coladas lávicas de erupciones recientes, le dan al paisaje un aspecto bastante inhóspito.
La Carta Arqueológica fue realizada por Jorge Pais a finales de la década de 1990, pero no han sido publicados los resultados. Existen muy pocas cuevas aptas para ser habitadas, lo que les obliga a buscar soluciones ocupando todo tipo de abrigos, independientemente de sus condiciones de habitabilidad. Destacan algunos tubos volcánicos de gran interés histórico como el descrito por Abreu Galindo en el término que llaman Uquem, al cual se accede por un estrecho agujero, debiéndose avanzar a gatas hasta llegar a una gran sala donde se encuentra el agua de una fuente rezumando por condensación, que los aborígenes llamaban Tebexcorade, que quiere decir "agua buena". A pesar de los intentos por encontrarla, no se ha podido localizar. Algunos la han relacionado con la Fuente del Tión, única referencia espacial aproximada. Otras cavidades volcánicas vienen descritas en la revista "Vulcania" nº 3: "Cueva de Los Palmeros", con muestras de industria aborigen sobre todo en su boca; Cueva le la Montaña del Pino; Cueva de La Machacadora, tanto en el exterior como en el interior se han encontrado fragmentos cerámicos le las fases II, IIIª y IVª, líticos y malacológicos; la Cueva de Los Conejos, un tubo lineal de grandes proporciones situado entre los volcanes de San Antonio y Teneguía; la Cueva de Marta, sepultada por las coladas del Teneguía y la Cueva del Ratón, uno de los casos arqueológicos más espectaculares por la gran cantidad de restos cerámicos, líticos, óseos y malacológicos que alberga en su interior. Tampoco debemos olvidar Tagragito, traducido como "agua caliente", la famosa Fuente Santa sepultada por las lavas del San Antonio en el siglo XVII y sobre la que se ha escrito bastante.
En las dos vertientes, muy modificadas por las obras de abancalamiento de terrenos, podemos encontrar pequeñas muestras de útiles prehistóricos. La oriental tiene algunas cuevas en la zona costera de Las Caletas, habitadas por los awara, e incluso algún poblado de superficie, concretamente uno situado sobre los 500 m. de altitud, con una buena estratigrafía, en la que abundan todo tipo de materiales, que ha sido cortada por la construcción de una pista.
El yacimiento de carácter religioso por excelencia es el Roque Teneguía, con cerca del centenar de motivos grabados en sus rocas blanquecinas. El límite norte del cantón de Tigalate fue establecido por Mauro Hernández en el barranco de Amargavinos. Más tarde, Jorge Pais, sin descartar esta hipótesis, se inclina por colocar la línea divisoria algo más al sur, coincidiendo con la separación histórica entre Mazo y Breña Baja, en el antiguo camino real de costa a cumbre que pasa por la Montaña de La Breña. Observando el paisaje desde lejos podemos vislumbrar una tendencia que rompe la armonía territorial en la costa por el barranco de Amargavinos, subiendo por la Montaña de La Breña y la curva del relieve que marca la diferencia entre la paleo y la neopalma que asciende hacia la Montaña de la Venta y a la dorsal Cumbre Nueva.
Tigalate es un topónimo femenino y plural que se suele relacionar con la forma taselhit tigatten (cabras), traducido como "el lugar de las cabras". Mientras que Tiguerorte, el portugués Gaspar Frutuoso fue capaz de definirlo como "corralitos", "cortijos" o "cuevas de ganado".
Las costas de Tigalate (Mazo) fueron las que acogieron a los primeros moradores norteafricanos que dejaron su huella en los diferentes yacimientos arqueológicos del municipio. Algunos de los asentamientos más característicos se localizan tanto en cuevas como en poblados de superficie. Las conclusiones que sacamos es que se trata de una zona muy productiva en pastizales en toda la franja costera y medianías, siendo muy poblada desde el primer, hasta el último momento de la cultura prehispánica. Algunos conjuntos arqueológicos son espectaculares como los situados en el Roque de Los Guerra, donde también hay petroglifos, canales y cazoletas, la cueva sepulcral de La Cucaracha, barranco de Las Cuevas, Belmaco con sus famosos grabados rupestres, Roque de La Campana, Las Salemeras, La Caldereta, Cueva de Lucía y barranco Hondo, entre otros.
En las zonas de medianías y cumbres debemos hacer referencia a las cuevas del barranco del Cabrito con algunas construcciones superficiales que se emplazan en el margen izquierdo; las cuevas del Roque Niquiomo y el campamento superficial del Llano de La Mosca, con presencia de abundantes restos cerámicos y líticos (basaltos, ópalos y gabros). Por último, entre las montañas del Caldero y La Morcilla se suceden volcanes y negras piconeras en los que hemos encontrado algunos restos líticos y cerámicos de las fases III y IV.
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Las últimas demacarciones territoriales (III)
Las últimas demacarciones territoriales (II)
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