Las últimas demarcaciones territoriales
Tijarafe y Aceró (
y VIII)

Miguel Martín

Comprendía una amplia franja en el oeste insular entre el Barranco de Izcagua y El Time, en la margen derecha de Las Angustias. Según Abreu Galindo, era el territorio más poblado de La Palma y el que contaba con mayor cantidad de pastos. La línea costera es muy acantilada; por encima, el terreno se suaviza hasta los 600 metros, aunque entrecortado por profundos barrancos.

Toponímicamente Tijarafe tiene la misma raíz que el de su vecino Garafía. Literalmente Ti-ger-afa se puede traducir como "las tierras hacia la cumbre"; esto es, como el lugar que conduce a las montañas (en altura). Izcagua es un hidropónimo que guarda relación con el adjetivo verbal pluralizado "irtgan", "hiscaguan", vigente en el dialecto taselhit con significado de "los que se llenan", "los llenos" o "llenados", en este caso referidos a los charcos que se forman en el fondo de su cauce. Efectivamente, en el Barranco de Izcagua son innumerables las charcas. Asimismo, en su tramo inferior, bajo las arenas del fondo, se produce el milagro del afloramiento de una fuente conocida como el "charco que mana", lugar al que se acudía, hasta hace pocas décadas, en los momentos más difíciles por aplacar la sequía (M. Martín, La Voz de La Palma, del 28 de mayo al 4 de junio de 2004).

En el 2003, un equipo de arqueólogos dirigido por Jorge País presentaron en el Cabildo Insular de La Palma el mapa o Carta Arqueológica del municipio de Tijarafe, cuyos resultados arrojan cifras sorprendentes, como las 491 cuevas con restos aborígenes, 27 cuevas" sepulcrales, 7 poblados de cabañas, 2 yacimientos paleontológicos y 9 paraderos pastoriles. A finales del mismo año se presentan también los resultados del municipio de Puntagorda, en el que se detectaron unas 300 cuevas naturales de habitación, 5 cuevas funerarias y 17 posibles poblados de cabañas, 6 paraderos pastoriles, 1 conchero y 1 yacimiento paleontológico de lagarto gigante. Es evidente que si unimos ambos municipios las cifras son espectaculares, lo cual viene a confirmar lo expuesto por Abreu Galindo sobre el elevado número de personas que vivían en ese espacio.

La mayor parte de la población se situaba entre los 300 y 500 m. s. n. m., coincidiendo con el desarrollo de las cavidades. Entre Izcagua y la Montaña de Matos se encuentran algunas cuevas cercanas a la costa, muchas reutilizadas, con claras muestras de la presencia aborigen. Igualmente, existen varias construcciones superficiales en diferentes puntos cercanos a la ladera norte de la Montaña de Matos. Concretamente, se ha hablado mucho de un famoso poblado de más de 100 cabañas sobre el acantilado del paraje conocido como la Cruz de La Reina y, sinceramente, después de prospectar la zona en varias ocasiones, tan sólo podemos confirmar la existencia de unas pocas construcciones, varios fragmentos cerámicos de la fase IV, algunos líticos interesantes por su tamaño y forma, y abundantes restos malacológicos, a modo de pequeño conchero.

Otros lugares de habitación se sitúan en el cauce del Barranco de San Mauro y en la vertiente derecha del Barranco del Agua Dulce. Le siguen algunas cuevas aisladas y pequeños agrupamientos de cabañas en las cercanías del Puerto y sobre el margen derecho del Barranco del Roque. En el cauce y ladera derecha del mismo barranco se encuentra uno de los mejores conjuntos de cuevas de habitación y su correspondiente cueva sepulcral. Un nuevo habitat importante de cuevas y cavidades funerarias se localiza en el margen derecho de los barrancos de La Baranda y Los Gomeros.

Los campamentos base de cumbre se sitúan en los límites del pinar (sobre los 2.000 m. de altitud), en las cuencas de las diferentes barranqueras de las cabeceras de Izcagua, Garome y La Baranda, mediante la presencia de varios grupos de construcciones superficiales, siguiendo el mismo esquema que los anteriores. Por encima, se utilizaron varias covachas e incluso, se construyeron corrales en las diferentes cabeceras de Izcagua. Algún refugio temporal lo encontramos también en el Llano de Las Horas y buenas muestras de arquitectura y arte ritual. Por la vertiente interior de La Caldera de Taburiente, bajo la mole de Pico Palmero, se encuentra la famosa cueva de Los Cochinos o Tajodeque, con restos de la presencia aborigen al menos desde los inicios de la fase cerámica III donde destacan los únicos grabados alfabetiformes de la Isla.

Aceró comprende los dominios del gran cráter central de La Palma, la actual Caldera de Taburiente. No creemos que se tratara de un bando como el resto, a pesar de que Abreu Galindo lo considerara el doceno señorío. En primer lugar, espacialmente se encuentra fuera de la regla fundamental, aquella que responde a una distribución territorial de costa a cumbre como modelo eficaz de explotación económica. Durante todo el período histórico, La Caldera fue una dehesa comunal con unos límites bien definidos por la propia configuración de las paredes que recorren su arco casi circular, lo que nos da pie a pensar que fue una norma heredada de los aborígenes. Fue durante la conquista y probablemente durante los intentos anteriores de ocupación normanda y razzias esclavistas hispanas, portuguesas y moriscas, cuando sirvió de refugio a niños, mujeres, ancianos y guerreros awara que defendían su isla frente a las agresiones exteriores. La palabra Aceró es un topónimo emblemático en la isla de La Palma; se trata de un fósil terminológico que resistió la mudanza de los siglos hasta hace muy poco tiempo, al imponerse el nombre de caldera. El propio Abreu Galindo lo tradujo como "lugar fuerte". Y es cierto que el significado del vocablo está muy bien adaptado al entorno.

Existen algunas concordancias y variantes del término en otras islas del Archipiélago, entre los que tenemos -Azero o -Esero, con idéntico significado. El inglés George Glas, en el siglo XVIII recopila la variante -Hacer, traduciéndola como "lugar fuerte" o "lugar inaccesible". Lo mismo hace el oficial francés Bory de Saint-Vincent, dándole el valor de "lugar fortificado". La correlación ligüística con el apelativo amazig -Azeru, que significa etimológicamente "piedra", parece querer corresponder a la explicación del topónimo Aceró con esta significación original. Nadie discute el valor de "fuerte" o "fortificación" y menos después de analizar la geografía y la historia del lugar.

Los vestigios arqueológicos encontrados en Aceró parecen confirmar lo que acabamos de exponer. Son frecuentes las cabañas, las covachas y abrigos con una tipología de construcción y formas similar a los encontrados en las cumbres, aunque con las lógicas adaptaciones al medio. Cabañas, cejos y covachas fueron ocupados como morada. También se tallaron rocas recreando canales y formas geométricas.

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Capítulos anteriores:

Las últimas demacarciones territoriales (VII)

Las últimas demacarciones territoriales (VI)

Las últimas demacarciones territoriales (V)

Las últimas demacarciones territoriales (IV)

Las últimas demacarciones territoriales (III)

Las últimas demacarciones territoriales (II)

Las últimas demacarciones territoriales (I)

Antecedentes:

La ruta de los Awara