LARAZONDIGITAL, 30-09-2005
«Ya no tenemos miedo. Tengo derecho a hablar»
«Ya no tengo miedo. Tengo derecho a hablar con quien quiero». Mohamed Fadel no aparenta 47 años. Su rostro y su mirada tienen la huella de los cinco años pasados en la prisión marroquí de Casablanca cuando militaba en el Frente Polisario. Ahora se declara «activista de los derechos humanos» y denuncia que los policías de El Aaiún «me siguen por las calles y no paran de intimidarme». Cuenta que fue despedido de su empleo como director de un banco «por razones políticas». El pasado 20 de julio, tras las manifestaciones saharauis en la ex colonia española, volvió a la prisión de la que salió en 1982. «Fui a ver a un amigo a Casablanca y mientras estaba en su casa entraron para detenerle y me llevaron a mí también». żY no teme que le manden de nuevo a la cárcel? «Ya no tenemos miedo. Tengo derecho a ejercer mi libertad de expresión y a reunirme con quien quiero». Aunque no lo tienen fácil. «Dos días antes de que llegaráis impidieron a una delegación belga hablar con nosotros. Les adelantaron un día la salida porque sabían que querían vernos». Según Mohamed, los agentes visten estos días de paisano para ahorrarnos la impresión de que El Aaiún vive un estado policial.
Ayer trascendió que los 37 presos saharauis que se mantenían en huelga de hambre desde el 9 de agosto en diversas cárceles decidieron abandonar su protesta, según informó el activista de Derechos Humanos Ali Salem Tamek. En un comunicado, el también portavoz de los presos anunció la suspensión «provisional» de la huelga de hambre, debido sobre todo a las «graves consecuencias» que ésta podría tener en su salud.