Fidel
Campo Sánchez
Los insultos, las descalificaciones propias de los
nostálgicos del franquismo, que vienen vertiendo contra las personas que aman
esta tierra y se manifiestan para decir: ¡Basta ya, no cabemos más!, consideramos
que todos aquellos que para ello se basan en nuestros orígenes o lugares de nascencia, además, contribuyen a decantarse como xenófobos
y racistas de lo más ramplón, en una sociedad de la globalización con la que
tanto se les llena la bocaza y que, por supuesto, no hacen nada para impedir
que la miseria y los bolsas de pobreza disminuyan en estos peñascos. Lo de
ellos es lograr el “poder” para succionar de nuestros impuestos y convertir la
política en ese oficio que nunca han podido tener para ganarse el pan con el
sudor de sus frentes.
Nosotros podríamos intuir que los que así actúan son
la consecuencia del descalabro que sufrirán en el 2007, los autollamados
socialistas de ese irascible y mal educado comisario político del PSC lagunero.
Aquel que, dentro de su zafiedad barriobajera, viene convirtiendo los plenarios
del Ayuntamiento de una ciudad noble como
Y nos estamos refiriendo, concretamente, a aquel que
en el colmo de su cretinez presume de progre y para
responderle a su provocación pública en la calle Consistorio, frente al
Ayuntamiento, cuando nos gritará, a todo pulmón: ¡viva España. Viva el rey!. Nosotros aquí y ahora, como republicanos canarios,
decimos, desde el respeto a lo que no opinen como nosotros: ¡VIVA
Habida cuenta que no estamos alineados con partidos
políticos y pese a que nos vengan
calificando como ciudadanos al servicio de CC., tenemos que decir que los que
así piensen y digan viven en el error de la ignorancia más supina, pues,
seguimos laborando, como canarios de integración, por nuestra familia – esposa
autóctona y 8 hijos canarios – nuestros
ideales de soberanidad canaria (autodeterminación)
aunque sí les decimos que, de lo mucho malo que hay en la actividad política de
CC., no es mejor la que nos ofrecen PSC-PP, dado que tanto monta, monta tanto,
ya que, unos y otros, no dejan de ser canarios de servicio, por mucho que se
“tiñan” para ocultar sus corrupciones, ya sea en Adeje, Granadilla y… El olor a
putrefacto apesta.