Desempleo masivo en Canarias: el riesgo del
colapso
Juan Jesús Bermúdez *
Uno de los grandes riesgos que afronta el modelo
social y económico de Canarias en el próximo periodo es la posible pérdida
masiva de empleo, derivada de un colapso en su modelo de desarrollo.
Canarias ha experimentado uno de los crecimientos más
trepidantes de Occidente en las últimas décadas. Las islas fueron territorio de
emigración sistemática hasta hace sólo unas décadas, y las limitaciones de
población venían dadas por factores que hoy consideraríamos propios de zonas
“subdesarrolladas”[1]: sequías y malas
cosechas, enfermedades infecciosas, etc.
Pero la extensión del turismo de masas, que es un
fenómeno con apenas cincuenta años de existencia, y fruto del nacimiento de la
aviación civil moderna, vino a traer a las entonces “desafortunadas” islas, a
millones de británicos y alemanes, dos de las economías mayores del mundo, a
disfrutar de un sol del que ellos no podían disfrutar en invierno. Las décadas
de crecimiento exponencial en Canarias han supuesto que el archipiélago haya
duplicado su población desde los años 60, convirtiéndose además en una
verdadera potencia de la inmigración del exterior (8 de cada 10 nuevos
canarios, desde 1973, han nacido fuera del archipiélago)[2];
esa población ha llegado debido a que hemos generado una gran transformación
territorial, con la construcción de prácticamente cuatrocientas mil camas
turísticas legales[3], que no existían hace
cuatro décadas. Canarias ha duplicado su número de inmuebles urbanos en 26
años, y tenemos quince veces más inmuebles que hace 55[4].
Hemos multiplicado por siete la producción de derivados del petróleo de
Canarias ha pasado de tener 13.265 vehículos
matriculados en el año
La tendencia hoy es seguir manteniendo esa
aceleración: se licitan carreteras para duplicar prácticamente el número de
vías rápidas, y terminales aeroportuarias para duplicar el número de pasajeros;
el gobierno de Canarias habla de incrementar en medio millón los habitantes de
las islas para el año 2017; los Planes generales municipales contemplan suelo
urbanizable para duplicar o triplicar la población insular; se quieren poner
30.000 camas turísticas nuevas en el mercado en unos años, e internacionalizar
una economía ya internacionalizada, y que probablemente ha llegado a los
límites de su “globalización”. Una imposible huida, pues, hacia delante, que
los límites físicos frustrarán tarde o temprano.
Mantener el crecimiento exponencial y la
transformación que ésta implica, sin embargo, será imposible. Pero parece muy
probable que también sea difícil el mantener un “crecimiento cero”, y
congelarnos en el tiempo y en las principales variables socioeconómicas.
Probablemente, nos encontramos, bien al contrario, ante una situación típica de
colapso y decrecimiento más o menos intenso. ¿Por qué?
Básicamente, hemos alcanzado y superado los límites de
los recursos naturales del Planeta. No podemos seguir creciendo al ritmo que lo
hacemos, porque existe una creciente pugna por los recursos: hay cada vez menos
para cada vez más. La población mundial se ha duplicado desde los años 60,
mientras que los recursos han menguado de forma exponencial desde las fechas de
la posguerra mundial. Las advertencias que formularon desde hace décadas
expertos en recursos naturales, y que cobraron fuerza a raíz de la crisis
energética de 1973, han devenido amenazantes presagios reales: el crecimiento
exponencial supone aceleración[7], y de forma acelerada hemos superado la
capacidad de carga planetaria, aunque esa misma velocidad nos limite la
claridad en la percepción del fenómeno. “La incidencia del hombre sobre la faz
de la Tierra”[8] ha sido la equivalente a la de un agente
geológico que ha removido la litosfera en la búsqueda de crecientes materiales
y fuentes de energía. Las ha encontrado y lleva camino de agotar su abundancia.
El principal recurso de cualquier sociedad es la energía, su capacidad para
hacer trabajo. El filón energético de los combustibles fósiles, que nos ha
llevado a que cada español disponga, a sus espaldas, del respaldo de potencia
equivalente a 45 esclavos energéticos[9], ha sido explotado de forma inimaginable,
posibilitando disfrutar de casi todo lo que hoy conocemos. Estamos llegando o
hemos alcanzado ya la fecha histórica de máxima producción (cenit) de este gran
subsidio energético fósil, que no tiene parangón, en términos físicos, con lo
que sería accesible por otras fuentes. Comenzaría, pues, el descenso en
la disponibilidad de energía por habitante, un fenómeno habitual por otro lado
en cualquier estudio de ecología, y con él un punto de inflexión increíble para
nuestra civilización.
El empleo en Canarias deriva del petróleo barato, y
éste tiene los días contados. Su precio se ha triplicado por tres en cuatro
años. Las guerras por el petróleo restante serán, si no lo remedian los pueblos
del mundo, una tónica triste de nuestros tiempos, porque no existen fantasías
tecnológicas mágicas que nos permitan mantener este nivel de crecimiento[10],
y porque para mantenerlo, los más ricos –entre los que nos encontramos–
necesitan obtenerlo de donde haya, a costa de lo que sea, para sostener nuestro
depredador concepto de “desarrollo”, al que ahora llamamos “desarrollo
sostenible”. Al no haber hoy alternativas de suministro energético para el
transporte aéreo, la agricultura industrial de la revolución verde, el trasiego
mundial de mercancías, etc., etc. la creciente escasez de petróleo y,
posteriormente, de gas, garantizan, en palabras del Director de
No hay alternativas sencillas ante este escenario.
Pero menos aún si pretendemos seguir “progresando” con la inercia de la
aceleración del crecimiento que hemos registrado. Es muy probable que, de
seguir la rutina, tengamos episodios de desempleo masivo en Canarias. Es
probable que seamos un territorio progresivamente más alejado del continente
europeo, con el incremento en el coste de los transportes, alma de la
globalización, y esencia del modelo de turismo e importación de bienes que ha
alimentado el crecimiento en el empleo en las islas. Estamos, pues, ante el
mayor riesgo socioeconómico y laboral que enfrenta el archipiélago en su
historia. Cuanto antes paremos y tomemos en serio los límites físicos del
Planeta, antes podremos empezar a desandar desarrollos que nos están llevando
al abismo.
* Responsable del Dpto. de medioambiente de CC.OO.
Canarias.
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[1] Evidentemente el término desarrollo, y su
antónimo, han demostrado su caducidad ante la evidencia de que el primero
precisa del “subdesarrollo” de otros para poder salir adelante. Extraído de:
Desarrollo. Gustavo Esteva, en Sachs, W.(1996). Diccionario del desarrollo. Una
guía del conocimiento como poder. Descargable en: http://www.ivanillich.org/Lidicc.htm
2
4 Canarias 7, 18 de febrero de 2007.
5 Usando la metodología de “No sólo de dinero…”, libro
de Jane King y Malcom Slesser. Editorial Intermón Oxfam e Icaria Editorial.
6 Díaz Llanos y Lecuona, Rafael. Economía de Canarias.
Reedición de 2004. Colecciones Idea. Biblioteca económica canaria.
7 Albert Bartlett, Profesor de Física de
8 La incidencia de la especie humana sobre la faz de
9 Extraído de “Raíces económicas del deterioro
ecológico y social. Más allá de los dogmas”. José Manuel Naredo, 2006. Siglo
XXI
10 Fruto de nuestra pretensión “faústica” (Ernest
García, “El trampolín faústico”), surge la tecnofantasía y la inimaginable fe
en el progreso y la tecnología redentora del trabajo humano.
11 Tomado de “El futuro del
suministro global de petróleo y gas: desafíos e incertidumbres”, por
Mariano Marzo, Catedrático de estratigrafía y profesor de recursos energéticos
y geología del petróleo, de
http://www.canariasantelacrisisenergetica.org/wp-content/uploads/2007/02/canariasmarianomarzo.ppt
[1]
Evidentemente el término desarrollo, y su antónimo, han demostrado su caducidad
ante la evidencia de que el primero precisa del “subdesarrollo” de otros para
poder salir adelante. Extraido de: Desarrollo. Gustavo Esteva, en Sachs,
W.(1996). Diccionario del desarrollo. Una guía del conocimiento como poder.
Descargable en: http://www.ivanillich.org/Lidicc.htm
[2]
[3] http://www.gobiernodecanarias.org/istac/estadisticas/php/saltarA.php?mid=/istac/estadisticas/turismo/area_11a_frame.html
[4] Canarias 7, 18 de febrero de 2007.
[5] Usando la metodología de “No sólo de dinero…”, libro de Jane King y Malcom Slesser. Editorial Intermón Oxfam e Icaria Editorial.
[7]
Albert Bartlett, Profesor de Física de
[8]
La incidencia de la especie humana sobre la faz
de
[9]
Extraido de “Raíces económicas del deterioro ecológico y social. Más allá de
los dogmas”.
[10] Fruto de nuestra pretensión “faústica” (Ernest García, “El trampolín faústico”), surge la tecnofantasía y la inimaginable fe en el progreso y la tecnología redentora del trabajo humano.
[11] Tomado de “El futuro del
suministro global de petróleo y gas: desafíos e incertidumbres”, por
Mariano Marzo, Catedrático de estratigrafía y profesor de recursos energéticos
y geología del petróleo, de