EL DESENCANTO DE UN LAGUNERO

Fidel Campo Sánchez

Hubo una vez en La Laguna un líder socialista, hoy en total decadencia, del cual recordamos su coherencia y honestidad y, además, cuando en su juventud huía de los grises al servicio de la dictadura y leía y tomaba como ejemplo, como revolucionario, el como se debía avivar el descontento, el disgusto de las masas, según J. Marti, que vemos que hoy, por su alineación con la muy hábil e inteligente Ana Oramas ha pasado al olvido, porque como decía un cura en Adeje, los tintines (el dinero) es muy poderoso. Lo que nos obliga a mostrar nuestro desencanto, como laguneros de integración y miren que lo sentimos.

Somos por familia y convicción republicana por cuyo motivo, nuestros mayores, fueron represaliados por las hordas del fenecido régimen dictatorial.

Debido a nuestro republicanismo, demócratas ante todo, respetamos todas las opciones políticas, pero lo que podemos, no va con nosotros, el que un partido político como el PSC, que en principio, debería ser republicano progresista o de izquierdas, lo veamos inmerso en políticas del liberalismo y en excesivas dependencias a ese empresariado depredador que, ¡en su lógica!, pone por encima de todo el ser ellos cada día más ricos y los demás, el pueblo llano, cada día más pobres.

Y con lo precedente nos estamos refiriendo a la aprobación del PEP lagunero por la tripartita, la derecha canaria (CC-PP-PSOE).

Nosotros que nunca hemos dudado de la honestidad de don Santiago Pérez y sus mesnadas, nos hemos quedado estupefactos cuando vimos como todos los autollamados socialistas, ediles de nuestro Ayuntamiento, votaban en la línea Abreuriana pactada con el equipo de Gobierno e indeterminados piratas de la especulación, y contraria a mayorías poblaciones de laguneros.

Ante todo esto cabría preguntar sobre esa entelequia de la disciplina de partido, a la que se aferran cual vulgares truhanes: ¿significa que sólo se hace realidad cuando se practica lo que nosotros denominamos como sofismo político? ¡Lamentablemente! ya conocemos por quienes no debemos votar en los comicios del 2007.

Como final, y toda vez que cada día La Laguna nos está dando olor acuerno quemado, le diríamos al señor Pérez y García, de quien los laguneros han quedado decepcionados pues lo creían sin mácula: la mujer del César no debe sólo aparentar ser honrada sino y además serlo.