Fidel Campo Sánchez
Es evidente que este desgobierno que tenemos la desgracia de tener y soportar en esta república bananera ha dado muestras de gran mediocridad e insensibilidad en temas sociales de todo tipo.
Llama poderosamente nuestra atención el que en los presupuestos del 2006 se destinen 800 mil euros para las diócesis católicas de esta ínsulas (San Cristóbal de La Laguna y la Canariense) para educar contra la violencia de género.
¡Bendito sea Díos, lo que tenemos que ver ante las numerosas injusticias sociales que existen por doquier en estos peñascos (drogodependencias, delincuencia juvenil, el 20% de la población viviendo bajo el umbral de la pobreza, falta de viviendas sociales y...)
Que se dediquen nuestros dineros para educar a maltratadores/as, existiendo profesionales para tales menesteres, a los que supuestamente se les margina a favor de esos clérigos que controlan todo: colegios privados, manifestaciones contra el poder constituido y que nos hacen recordar su contribución en el levantamiento militar de 1936. Una Iglesia que mal usa el nombre de Jesucristo, dejando a un lado aquello que dijera el Maestro: mi gobierno no es de este mundo. Esos que controlan haciendas y personas que se les favorezca en detrimento de auténticos profesionales que son los más indicados, lo consideramos totalmente inaudito, fuera de lugar y que nos da olor a cuerno quemado. ¿Están buscando lo políticos, restando dinero a la educación pública de nuestros hijos y beneficiando a una Iglesia multinacional que, al menos en la ciudad de La Laguna, es toda una potencia inmobiliaria y de los mayores terratenientes en Tenerife? ¿Será, por desventura, que lo que buscan, cuando vayan a los templos ser introducidos bajo palio como el fallecido dictador?
Prescindiendo de Cáritas, que también es financiada con dinero público ¿qué es lo que los "pastores" de esa Iglesia, cuyos curas tienen de cristianos, seguidores de Cristo, lo que nosotros tenemos de frailes franciscanos, que no tenemos nada?
Que se destine más dinero para educación sexual que para cuestiones muchos más importantes y necesarias es de auténtico escándalo.
Qué sabrán esos célibes de situaciones conyugales y de violencia de género habida cuenta que de lo que ellos pueden saber y dar lecciones es de otras prácticas, cuando es sabido que en sus iglesias y conventos han dado muestras de ser las mayores escuelas de individuos pendientes de salir del armario, y quede constancia que no decimos nada que no sea conocido mundialmente pero que si nos permitimos recordar para que el que esté libre de pecado tire la primera piedra.
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LA LAGUNA