DE
Guayre Adarguma *
También
se produjo un cambio social. Hasta entonces los hombres se habían ocupado de la
caza y las mujeres, de la recolección. La aparición de la agricultura, que
potencia la tradicional tarea de la mujer, acarrea una nueva valoración del
elemento femenino. La recolectora pasa a un primer plano. Se instituye el matriarcado.
Cada
cultura, cada religión de los pueblos antiguos, adoró una representación de
la Diosa Madre, representante de la estrella Spica dispensadora de fecundidad.
La Diosa Madre se asociaba a la estrella, era reina del cielo y madre de los
otros dioses que se derivaron de ella.
Las
imágenes más antiguas a través de las cuales los seres humanos dieron forma a
una idea son las denominadas Venus o Diosas-Madre. Su presencia se extiende por
toda Europa, Asia, África, Australia, América. Esto es realmente
significativo, manifiesta una idea con gran arraigo entre las personas de todo
el mundo hace más 30.000 años (probablemente es muchos miles de años más
antigua), una idea que se fue diversificando y adaptando a las necesidades del
momento, pero manteniendo sus signos distintivos comunes.
¿A
qué idea nos estamos refiriendo?... Pues a la de la creación y regeneración
de la vida, algo materializado por nuestros antepasados en las mujeres y
las hembras de los demás animales. Eran ellas las que traían la vida al mundo,
la alimentaban y cuidaban hasta que pudiera valerse por sí misma. La
supervivencia del grupo dependía de ellas.
La
mayoría de sus representaciones antropomórficas se caracteriza por estar
desnudas o semi-desnudas y sin apenas adornos. Se trata en su mayoría de
mujeres maduras, madres, con rasgos sexuales muy pronunciados. Sus caderas,
vientre y pechos son grandes, por eso también se las llama venus esteatopígicas
(del griego: esteato es grasa y pigos es nalgas). La cara no tiene
rasgos (salvo alguna rara excepción) y sus brazos son casi inexistentes. También
sus piernas y pies están menos elaborados, presentando una forma puntiaguda
para poder ser hincados en el suelo u otra base blanda. Algunas tienen restos de
color rojo ocre, reflejan algo de vestimenta o tocados, pero lo que realmente es
común a todas es su acentuada sexualidad.
Todo
esto hizo que muchos de los primeros prehistoriadotes las calificaran como
juguetes sexuales y obscenos de aquellos lejanos antepasados, pero esta hipótesis
está descartada desde hace mucho tiempo.
Sibylle
von Reden lo entiende de la siguiente manera:
“En
la fase más antigua, en la que todavía no se reconocía una relación entre el
hecho de engendrar y el de dar a luz, la mujer, la engendradora, aparecía como
la fuerza creadora todopoderosa, que dominaba sobre el hombre y el animal, sobre
la vida y la muerte. Como Gran Madre encarnaba el deseo humano de fertilidad así
como la esperanza de superación de la muerte, a la que el hombre de la Edad de
Piedra, que pocas veces alcanzaba una edad superior a los 25 ó 30 años, se
enfrentaba mucho más directamente que el hombre de hoy. Su signo mágico, la
vulva, la puerta hacia la vida, se grababa en la roca en los lugares de culto o
se esculpía en relieve desde los más antiguos tiempos auriñacienses. En forma
de cauríes acompañaba a los difuntos a la tumba, como amuleto, quizá para
asegurarles la resurrección”. Con la llegada de la agricultura el culto a
esta idea permaneció, la Madre Tierra sustentaba los frutos y los animales. Se
construyeron templos megalíticos como morada de los muertos en el seno de la
tierra de donde nacieron, los de Malta son muy significativos, pero también en
el sur de la Península Ibérica, por toda la costa atlántica hasta Irlanda,
Gran Bretaña, Francia… se encuentran los mismos modelos.
En tiempos ya históricos muchas divinidades
femeninas adoptaron diferentes aspectos de esta diosa ancestral generadora de
todo lo creado, la antigua madre de la tribu era ahora la madre patria. Estas
formas son distintas pero confluyen en el mismo concepto: las Diosas de los
animales, de los campos, de los cereales, de los árboles, de la salud y la
curación, del amor y la sexualidad, de la guerra y la victoria, de la sabiduría,
del cielo, la Sol y el Luna, de los muertos… en fin, sus títulos son muchos y
hasta nosotros han llegado como Afrodita, Pachamama, Astarté, Artemisa, Isis,
Anapurna, Amaterasu, Cibeles, Diana, Istar, Hator, Europa, Kali, Hera,
Sarasvati, Tara, Satene, Venus, Chaxiraxi. (Pepe Rodríguez; 2005)
La
Diosa-Madre jamás ha podido ser desarraigada del seno de la humanidad, hasta
las religiones masculinas monoteístas más reaccionarias han intentado durante
milenios desterrarla de las conciencias de los seres humanos, para así crear
una corriente colectiva proclive a los dioses masculinos formados a imagen y
semejanza de las hordas de guerreros sin piedad, masacradores de pueblos y
culturas, dioses que como el de los judeos-cristianos o el de los islámicos
ordenaban y ordenan – según sus dirigentes - a sus seguidores arrasar
civilizaciones, aplicar el anatema que les obliga a no dejar con vida ni
siquiera a los animales en los pueblos invadidos.
Naturalmente, estas
actitudes depredatorias están en total cotraposición con el mensaje de amor,
de paz y armonía universal, garante de la capacidad creadora y reproductora
emanado de la Diosa-Madre Chaxiraxi, por ello, las denominadas grandes
religiones occidentales y muy especialmente la secta católica, al serle
imposible erradicar del sector de la humanidad sometido a sus dictados
religiosos, el profundo amor que este ha mostrado y muestra por la Diosa-Madre,
han optado por usurparle su divinos atributos, enmascarándolos y atribuyéndoselos
a la Madre de Jesús, de una manera tan burda
que de no ser tan serio el tema, movería a risa. De hecho, la secta católica
ha ido paulatina y subrepticiamente sustituyendo la adoración a Cristo por la
de su Madre María. Es signifacativo el hecho de que en los encuentros
multitudinarios mantenidos por el anterior papa de los católicos Juan XXIII en
sus visitas a diferentes países, los altares montados ex profeso para aquellos
encuentros estaban presididos por la figura de María, y no por la de su hijo
Jesús, en un claro intento de asumir para sí la inevitables implantación del
reino de la Diosa-Madre en la nueva era espiritual que estamos iniciando en este
milenio.
La mayoría de los
adherentes a la fe católica se refieren alegremente a la Virgen María como la
Reina del Cielo y entienden este término como uno de cariño, amor y adoración.
¿Es este un término bíblico o un título católico aplicado a la madre de Jesús
en su intento por usurpar los atributos de la Diosa-Madre Universal? Veamos las
Escrituras judeo-cristianas.
"¿No
ves lo que hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén? Los niños
recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa,
para hacer tortas a la reina del cielo, y para hacer ofrendas a dioses ajenos,
para provocarme la ira''.
[Jeremías
7:17-18].
"Y
cuando ofrecimos incienso a la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿acaso
le hicimos nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones,
sin consentimiento de nuestros maridos?''
[Jeremías 44:16-17;19]. Aquí vemos que el pueblo rehusa en forma desafiante
obedecer al Dios, y continúa adorando a la Reina del Cielo.
"Así
ha hablado Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Vosotros y
vuestras mujeres hablasteis con vuestras bocas, y con vuestras manos lo
ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos, de
ofrecer incienso a la reina del cielo, y derramarle libaciones; confirmáis a la
verdad vuestros votos, y ponéis vuestros votos por obra''
[Jeremías 44:25].
Vemos
que el Dios judeo-cristiano finalmente ha captado el mensaje, que el pueblo va a
adorar a
La
pregunta entonces es, ¿quién es esta Reina del Cielo que los israelitas
adoraban, que provocó a su nuevo Dios a tal ira? Afortunadamente, los anales
históricos judíos nos dicen exactamente qué era esta Reina del Cielo que
tanto enojó a su Dios.
En
Egipto, fue llamada Isis, Athor, en Tibet
y China, se la llamó Virgo Deipara; Tara, en la india Lacksmi, Anatesaru en Japón,
Ashera para los hebreros, en Grecia, fue llamada Hestia, en
Roma, se le llamó Juno, o Paloma, en Cartago, Tanit, en Asia Menor,
Cibeles, en fenicia Astarté, para el Islán es Aisha, Oya en Nigeria,Coatlicue
para los Aztecas, Ixchel para los Mayas, Pele en Haway, en Canarias Chaxiraxi
etc.
En
Canarias, al ser un territorio fragmentado en islas, con escasa comunicación
entre sí en los tiempos pre-coloniales, la Diosa es designada por diferentes
nombres, Chaxiraxi; Abora; moneyba;
Tara, etc. E incluso en una misma isla es conocida por diferentes nombres como
es el caso de Chinet (Tenerife) donde recibe las denominaciones ya
castellanizadas de: Diosa Celeste; Diosa Luz; Diosa Tajao.
“Pero
quien es la Diosa Ashera que tanto temor causaba al dios recién adoptado por
las castas sacerdotales y dirigentes judías de aquellos tiempos? Vemos lo que
sobre el particular nos dice el periodista e investigador Xavier Pikaza en un
riguroso estudio realizado en torno a la Deidad: “Ashera
era una "Diosa común" de los pueblos del entorno bíblico (y así
aparece claramente en la misma Biblia judeo-cristiana). Puede significar la
Brillante o la Feliz y su nombre y función divina aparece, de formas
convergentes, en Amón y Moab, en Edóm, Filistea y Siria. Se pude comparar con
Ishtar de Babilonia y con Isis de Egipto, y con gran parte de las Diosas
antiguas de Oriente.
Ashera, la Diosa. La figura y función de Ashera, muy criticada por la Biblia, ha sido evocada con cierta precisión en los textos prebíblicos de Ugarit (cultura cananea del norte de Fenicia, del siglo XII-XII a. C.).
En su base encontramos la pareja engendradora (Ilu-El y
Athiratu-Ashera), que en algún sentido ha sido relegada, pues más que Ashera
actúan Baal y Anat-Ashtarte, los
dioses jóvenes. Pero El y Ashera no están inactivos, sino que desde el fondo
de la realidad, desde la fuente de las aguas dulces y saladas, engendran todo lo
que existe y actúan de jueces sobre el conjunto de la realidad. Al mismo
tiempo, ellos expresan la potencia engendradora, el principio de todo
surgimiento, son Padre y la Madre.
El Padre se
llama Ilu o El, nombre que más tarde, tanto en hebreo (El,
Elohim) como en árabe (Alláh), ha pasado a significar simplemente Dios. Su
función originaria consiste en ser padre de todo lo que existe, especialmente
de los dioses que reciben casi invariablemente el nombre de bn il o bn ilm, es
decir, hijo o hijos de Dios. Ilu aparece también como mlk o rey: es soberano y
juez que mantiene el orden tanto en el plano de los dioses como en el plano de
los hombres. Es sabio y anciano (ab shanim, padre de años), guardián y sentido
profundo de todo lo que existe.
La Madre es
Athiratu-Ashera, esposa de Ilu, engendradora o creadora de los dioses (qnyt ilm), que
normalmente se presentan como sus hijos. Ella aparece algunas veces como ilt (=
Ilat), es decir, como la Diosa por excelencia. De manera más usual ella viene a
manifestarse como Athiratu ym, es decir, como Diosa del mar, quizá en recuerdo
de su origen marino: ella es reflejo de las aguas primigenias, portadoras
primeras de la vida. Los cananeos posteriores, igual que los hebreos, la
presentan como Ashera, la gran Diosa Madre originaria.
Ashera, diosa
engendradora. En
esta perspectiva, crear es engendrar. Entre los Padres divinos primigenios y el
conjunto de la realidad (dioses inferiores, elementos cósmicos, hombres...) hay
una relación procreadora, como supone un famoso canto de Ugarit: «Voy
a invocar a los dioses apuestos, a los voraces ya de sólo un día, que maman de
los pezones de Athiratu, de los pezones de la Señora (Textos de Ugarit, KTU
1.23, 23-24).
Athiratu-Ashera es madre de leche abundante y de sus pechos
reciben vida los dioses nuevos, dioses apuestos.” (Xavier Pikaza, 2007)
Inanna (Innin) Diosa de
origen sumerio. Es la diosa más importante del panteón sumerio en la
antigua Mesopotamia.
Es una diosa del amor, la fertilidad y la
guerra. Inanna aparece en varias tradiciones, como cuando descendió al
mundo subterráneo.
Una variación de su nombre es
Ninnanna, que significa “reina del cielo”. También es
llamada Ninsianna como personificación del planeta
Venus. Se representa a Inanna como una persona cambiable, que primero
atrae a los hombres y después los rechaza.
Se la dibuja con vestidos ricos o como
una mujer desnuda. Su símbolo era la estrella de ocho puntas.
Los acadios la llamaron Ishtar. También es llamada Inannu.
La Diosa tiene su
Templo en Zabalam. Summer. Protectora de Uruk (Erech). Asociada con la estrella
matutina (Venus). Diosa del amor y de la guerra. Es la Diosa de la naturaleza y
de la fecundidad, prolongación de la tradición de "Diosas Madres".
Se la identifica con la diosa griega Afrodita y la Astarté fenicia. Tiene 7
templos en Aunque el mayor estaba en Uruk E.Ana. Su paredro fue Dumuzz (Semidios
y heroe de Uruk). El templo de Eanna en Uruk, está dedicado a ella y a Anu.
Mío es el cielo, mía es
la tierra.
Soy una guerrera, eso
soy.
¿Hay algún dios que
pueda compararse conmigo?
Los dioses son gorriones,
yo soy un halcón.
Los dioses van dando
tumbos.
Yo soy una soberbia vaca
salvaje.
Canto de Inanna
Tara es un nombre sanscrito cuya raíz Tri significa en el causativo "hacer atravesar", "hacer alcanzar la otra orilla", en sentido propio como figurado, de ahí el sentido general de "salvar, socorrer, liberar". El nombre tibetano correspondiente es Dreulma o Drölma; tiene el mismo sentido que Tara, ya que el verbo del que deriva significa "salvar, hacer atravesar". Tara es por lo tanto: "aquella que hace atravesar (el océano de las existencia)" o también "aquella que hace alcanzar (la otra orilla en la que cesan los estados condicionados de la existencia)"
"Aya
Tara responde instantáneamente a todas las oraciones desinteresadas. Los deseos
egoístas corren el riesgo de tomar algo más de tiempo..."
Dos aspectos se
despliegan en ella: la estrella terrible en la noche de la cólera o la Gran
Bella Dama llamada "Estrella que salva".
Ella domina la
potencia del tiempo, para los fieles tibetanos santifica los sufrimientos del
hambre y el vacío corporal creado por la ascesis para la ofrenda de sacrificios
con el fin de enseñar al cuerpo la obediencia y la supremacía del espíritu.
La potencia de Tara es tal que puede destruir todo un sistema solar.
"Ella es el gran
vacío, la Estrella de la cual Todo fue gradualmente formado y que conduce a
Todo hacia la liberación del ciclo sin fin.
“Ella que crea,
nutre y destruye el mundo, que sostiene el Universo, Ella que quita el miedo
asociado a la existencia, Ella: la energía suprema que ella solamente puede
evitarnos nacer indefinidamente... Ella es el recipiente que nos permite
atravesar el Océano del mundo"
Otro aspecto de la
Diosa-Madre Ashera es el de Isis, asumido por las culturas orientales y europeas
más desarrolladas de la antigüedad, bajo diferentes aspectos:
Isis "La Gran Maga", la
gran diosa Madre, reina de los dioses, diosa de la maternidad y del nacimiento,
en la teogonía egipcia. "Señora de las pirámides" en Giza. Su
nombre egipcio era Ast, que
significa literalmente trono. En griego es Isis.
Isis es representada
como mujer con el jeroglífico Ast sobre su cabeza. Otras veces está
sentada, ostentando un tocado con el disco solar, por ser hija de Ra, el dios
Solar. Podemos verla igualmente con alas de milano, abriendo sus brazos para
bendecir a sus devotos e hijos, simbolizando su maternidad. Con forma de diosa
árbol, amamantando al faraón.
En su versión antropomorfa, Isis es representada como una mujer que
lleva un ajustado vestido y coronada con el "trono" anteriormente
explicado. A comienzos de la XVIII Dinastía y en el período tardío es
representada con cuernos y un disco solar entre ellos, al modo de la diosa
Hathor, por tanto atributos tomados de esta última diosa. También porta son el
sistro y el menat (tomados de la diosa Hathor) y, en sus manos, tan sólo suele
llevar el anj (ankh) y un bastón papiriforme.
Algunos
de los títulos que recibió la diosa son: "La Gran Señora", "La
Diosa-Madre", "la Señora del Cielo, de la Tierra y del
Inframundo" (en File), "Isis en todas sus manifestaciones",
"Señora de Raanefer", "La reina de Mesen", "Señora de
Hebet", "Señora de Abaton", "Señora de los países del
sur", "Señora de las pirámides", "la divina, la única, la
más grande de entre los dioses y Diosas, la reina de todos los dioses",
"el Ojo de Ra, la corona de Ra-Heru, Sept", "Señora del Año
Nuevo..."
El
templo más importante dedicado a su culto estaba en la isla de File. En Dendera
era expuesta anualmente en un quiosco del templo de Hathor, a los rayos de la
Sol, para regenerarse. En Giza fue venerada como "Señora de las pirámides"
Una de las oraciones
dedicadas a la Diosa es la siguiente:
¡Oh Isis! Madre del Cosmos raíz
del amor
tronco, capullo, hoja, flor y semilla de todo lo que existe.
A ti, fuerza naturalizante, te conjuramos.
Llamamos a la reina del espacio y de la noche.
Y besando sus ojos amorosos bebiendo el rocío de sus labios
respirando el dulce aroma de su cuerpo
exclamamos: ¡Oh Nuit! Eterna seidad del cielo,
que eres lo que fue y lo que será
¡Isis, a quien ningún mortal ha levantado el velo!
Cuando tu estés bajo las estrellas irradiantes
del nocturno y profundo cielo del desierto
con pureza de corazón
y en la flama de la serpiente te llamamos.
Su culto se propagó
por todo el Mediterráneo, resistiendo la expansión del cristianismo y se
mantuvo en el templo de File durante el Imperio Romano hasta que fue prohibido
en tiempos de Justiniano I, en el año 535 ddc.
El culto a Isis en Hispania = tierra de conejos (actual España): Hay evidencias del culto a Isis, transmitido por comerciantes, militares o simples ciudadanos griegos y romanos.
Al principio su
veneración es popular para después llegar hasta las capas más altas. Existió
un culto organizado, en Emérita Augusta (Mérida), Igabrum (de Córdoba) y
Valentia (Valencia) y devotos en Legio (León), Astúrica Augusta (Astorga),
Acci (Guadix), Saguntum (Sagunto) y Tarraco (Tarragona). Los últimos documentos
referentes al culto a Isis en Hispania datan de la primera mitad del siglo III
ddc.
El cristianismo adoptó el culto a Isis "Diosa de la maternidad" asimilándola a la Virgen María, cuyas maternales y protectoras imágenes están inspiradas en su iconografía. Las Vírgenes Negras son consideradas antiguas imágenes de Isis, adaptadas al ritual católico posteriormente.
La Diosa Tanit es otro aspecto de la Diosa-Madre universal Chaxiraxi,
con el nombre mazigio de Tinnit una de las innumerables denominaciones dadas a
la Gran Diosa-Madre, tuvo su origen en Mesopotamia, donde rigió todas las
culturas que se desarrollaron en torno a los ríos Eufrates y Tigris, de aquí
paso a Egipto donde su representación más importante fue Isis, de aquí fue
asumida por los líbios-mazigios bajo
el nombre de Tinnit de quienes probablemente asumieron el nombre los
cartagineses, llevados de su habitual política de buena vecindad, y aplicándolo
a su Astharté sin ninguna dificultad pues a fin de cuentas es la misma Diosa
con el mismo origen.
Los
fenicios extendieron su culto por el Mediterráneo y noroeste de África. En la
zona mediterránea algunos de sus templos más importantes estuvieron ubicados
en Cartago Nova (Cartagena) y en Ibiza (Eivissos/Eivissa) así como en Cartago.
En el santuario de Ibiza la imagen estaba pintada de rojo ocre, color
posiblemente asociado al color de la vulva femenina evidenciando un carácter
matriarcal y del antiguo culto a la fertilidad.
Este
culto como hemos indicado es el más antiguo de la humanidad, sé ha prolongado
hasta la edad moderna en que la iglesia católica en su afán homogenizador a
tratado de desprestigiar tachándolos de brujería y satanismo al tiempo que los
ha retomado para su culto en torno al marianismo.
En
las escrituras semíticas su nombre se escribe Tnt que se pronuncia Tinit o
Tanit y significa “La que llora”. Para invocarla se decía Tnt pn B’l
(Tanit pene Baal) que significa “La que llora en el rostro de Baal”.
En esta representación es una Diosa uránica y ctónica ya que participa de los
cielos y los infiernos. Señora de la Luna. (El Luna) La Paloma y la granada son
algunos de sus atributos, precisamente con la paloma y la granada, el propio
Salomón rendía culto a la Diosa en el templo de Jerusalén, siendo la granada
uno de los elementos más notables del templo realizada por los artesanos
fenicios que colaboraron en la construcción del mismo.
Esta
Diosa se cubría con una esclavina de alas de buitre (sarcófago de Cartago)
Estaba asociada al León como Diosa de la Guerra. Es la gran donadora de lluvia
y de rocíos, virgen y madre. Los romanos perduraron su culto junto a Baal con
las Diosas Juno y Caela Caelesti y los cristianos con el mazigio San Agustín de
Hipona que fue quien introdujo el culto a la Diosa en el cristianismo mediante
las vírgenes negras. También se cree que son representaciones de la Diosa, las
Damas de Elche y de Basa. De ahí su belleza hierática, lo sobre cargado de sus
atributos. El caduceo, símbolo de la sabiduría.
El
media Luna. La granada y la fruta funeraria. Uno de los signos de Tanit que
se repite en Cartago como en las
Islas Canarias es un triángulo o trapecio, en el vértice superior una barra
horizontal cuyas extremidades a veces se elevan perpendicularmente, y un círculo
encima de éste (la Sol). Es el símbolo más antiguo de la Diosa y que se usa
como protector contra las malas influencias, para proteger las aguas y las
cosechas, y es uno de los símbolos de la Diosa más extendidos en el Archipiélago
Canarios, se encuentran tanto en cuevas como en paneles de grabados rupestres y
en objetos muebles, así como
en numerosos efekenes (lugares de culto de los primeros canarios.
Tanit
entroniza rodeada por leones. Cubriendo
con su manto a los mortales. La que llora a través de la lluvia fecundante.
Tanit Kurotrofos, aquella que alimenta o amamanta. Es Diosa de la muerte.
Lejana, turbadora. Cálida y cruel al mismo tiempo. (Eduardo P. García; 2002)
Tanit, en sus representaciones como Istar, Ishtar, Astoret, Astarté,
Tara, Chaxiraxi, Diosa Celeste, Moneiba, Diosa de Abona, Diosa de Tajao, Abora,
que como hemos dicho son diferentes nombres para una misma Diosa, entre
cuyos atributos figuran como hemos indicado la media Luna, el disco solar, el
octogono y una estrella de ocho puntas que simboliza a Venus o estrella de la mañana
que en Canarias es conocida como lucero del alba. En su representación de Aster,
su nombre significa estrella de la mañana. Así pues como hemos indicado
tanto Astarté como Istar, es la Diosa de la Luna (El Luna)
y del planeta Venus, y en la religión monoteísta y patriarcal
judeo-cristiana era llamada por los profetas judíos como hemos dicho “Reina
de los Cielos” (Melekethas-Samaïm) y esposa del Sol, o el “Rey
de los Cielos” (Baal Samaïm), es decir, la verdadera soberana del
mundo, la Diosa naturaleza. Así pues, de lo
que no queda ninguna duda es que
Astarté, la Diosa-Madre, es la Diosa del fuego y la luz, la señora de los
astros y Diosa de la fecundidad. Astarté crea
la Dinastía de los grandes dioses antiguos, anteriores a las grandes religiones
monoteístas, y potencia la vida a través de la sabiduría (en este caso
simbolizada por el delfín, otra de sus representaciones, en el caso
gaditano-cartaginés por un atún) (Gitanita. 2001)
Así
pues, la Diosa-Madre en su aspecto como Tanit llegó a las Islas Canarias con
las últimas oleadas de pobladores mazigios. Estos últimos abordaron las islas
directamente desde el continente en una primera etapa y, como pueblos
transportados posteriormente por gaditanos y cartagineses, en todo caso, ambos
contingentes poblacionales eran portadores de un amplio substrato cultural de
origen egipcio del cual quedaron en las islas huellas fehacientes. En las Islas,
la Diosa tomó varios nombres como hemos dicho, incluso los romanos de Here o
Hera, o Juno, aplicado por éstos a Tanit después de que destruyeron
Cartago y asumieron su imperio como resultado de la tercera guerra púnica.
Pensamos que se debe a la Diosa los nombres latinos de Juniona Mayor y Junina
Menor aplicados a algunas de las islas.
En la teogonía del
ancestral pueblo canario, la Diosa-Madre universal Chaxiraxi ocupa como es
natural es escaño más alto. Las modernas investigaciones etnolegüisticas
vienen en defensa de este aserto celosamente ocultado por el sistema dominante. Al
respecto creemos interesante reproducir algunos párrafos de un excelente
estudio del eminente científico
canario don Ignacio Reyes García, quien nos ofrece una traducción de los
nombres de la Divinidad y de algunos de sus paredros: “…Sin embargo, Chaxiraxi
(o Ta-ghir_agh, ‘la que carga el firmamento’) y Atmayceguayaxiraxi
(At_may-ès wayya_aghir_agh, ‘he
aquí la madre del espíritu que sostiene el mundo’) revelan con claridad
esa ‘estrella matriz’ que habría generado el universo, la bóveda celeste o
su representación divina, Aqqoran (o A-hghur-an,
‘el Celestial’)”
Una noción de
maternidad astral que, por cierto, parece haber alcanzado también a los seres
humanos. La estrella solar, es decir, Magec (o magheq
o magegh, ‘se ilumina, prende, alumbra o aparece’) comparte trama
lexemática con los entes espirituales, almas, ‘encantados’,
‘aparecidos’ o maxios y con su manifestación mortal o
personal, el mago (‘persona’)…”
La
falsificación de una Diosa
Los
primeros cristianos no veneraron a la madre de Jesús como divinidad, pero la
resistencia por parte de los fieles de la Diosa-Madre a aceptar los fundamentos
de un dios único propugnado por un
cristianismo ya jerercarizado a imagen y semejanza del imperio romano, indujo a
la jerarquía romana a asumir los aspectos divinos de la Diosa-Madre y
atribuirlos a la madre de Jesús, divinizando así la figura de María, la
oposición mostrada por un sector del clero a esta falsificación, motivo la
convocatoria del Concilio de Efeso en el 431 de la
era actual. No por casualidad dicho Concilio tuvo lugar en Efeso sede
precisamente del mayor templo dedicado a la Diosa Atenea, pero lo realmente
interesante del concilio efesíaco es la disputa teológica y de poder en el
seno de la Iglesia romana que determinaría la condena del nestorianismo como
movimiento herético. Es precisamente durante el siglo V, cuando los dogmas y
los fundamentos teóricos de la Iglesia Cristiana estaban formándose, y el
canon se estaba elaborando a partir de discusiones de esta naturaleza.
A principios del siglo V, Nestorio, un monje antioquiano, fue elegido patriarca
de Constantinopla. De él se dice que tenía una gran elocuencia y un enorme
poder de persuasión de las masas. Fue por ello por lo que el influjo de su
predicación tuvo gran relevancia y caló en una significativa parte de la
población constantinopolitana. Nestorio sostenía en sus sermones que la Virgen
María era solamente madre de Cristo (Christotokos) y no madre de Dios
(Theotokos. El término Theotokos pasó de la Iglesia ortodoxa
griega a la eslava bajo la forma Bogoroditsa).
Obviamente,
tanto el papa Celestino I como Cirilo, el patriarca de Alejandría, condenaron
la teoría nestoriana como herética.
El emperador Teodosio II intentó calmar la situación convocando un concilio en
Éfeso en el año 431. Pues bien, en ese concilio, se declaró que el
nestorianismo era una herejía, y que la Virgen María era la madre de Dios, y
no la madre de Cristo, haciéndose especial hincapié en la naturaleza divina de
Cristo.
Nestorio fue depuesto de su cargo y condenado al destierro, pasando los últimos
años de su vida en Egipto. Sus partidarios se dirigieron hacia Persia, donde se
establecieron y organizaron una estructura eclesiástica independiente que, de
manera marginal y en escaso número, ha subsistido hasta la actualidad. A partir
de ese Comcilio, comenzó una sangrienta persecución de los veneradores de la
Diosa-Madre, sus seguidores, sacerdotisas
y sacerdotes fueron masacrados sin piedad por los fanáticos cristianos, sus
templos despojados y destruidos.
Durante
los primeros cien años del cristianismo no parece ser que el estado virginal de
María y la Inmaculada Concepción de Jesús hayan suscitado gran interés. A
juzgar por el comentario de Pablo, dirigida a los galatas hacia 52 d.C.
("envío Dios a su hijo, formado de una mujer, y sujeto a la ley"), se
la consideraba más bien una mujer corriente que había dado a luz a un hijo
extraordinario".
"Otra
cuestión importante que plantean los relatos evangélicos reside en el
significado de la voz "virgen". Un diccionario moderno la define como
una muchacha o mujer que no ha experimentado relaciones sexuales, pero en
tiempos bíblicos a veces se entendía de otra manera.
La palabra virgen no describía necesariamente a una mujer casta sino a
una persona de espíritu independiente y batallador. Uno de los ejemplos más
claros del sentido con que se aplicaba el término se encuentra en las
descripciones de la Diosa cananita Anat, la hermana de Baal. Se la describe como
una dama que se distingue por sus proezas sexuales, pues "hace el amor con
miles", y, no obstante, en el mismo contexto se la identifica como "la
virgen Anat". (Continuará)
*
Guayre
Adarguma Anez’ Ram n Yghasen