DE
Guayre Adarguma *
La
introducción del culto de María como madre de dios, en la moderna creencia católica,
se debe al Papa Gregorio I. Este Papa hizo introducir, en las letanías, el
nombre de María Virgen, a fin de que fuera invocada; después, tuvo su letanía
particular, sus templos, sus fiestas, sus oficios, sus peregrinaciones y, entre
mil y mil patronazgos, entre ellos el de
En
las páginas que siguen, trataremos de los atributos de la Diosa-Madre en
relación a algunos de los diferentes nombres o aspectos, y que le han
sido usurpado por la iglesia católica y atribuidos a la madre de Jesús. Con
ello, la iglesia católica ha logrado implantar su credo en los pueblos
sojuzgados ya que siendo la veneración a la Diosa-Madre una constante
universal, esta ha sido aprovechada por el clero para, una vez asumidos los
aspectos y atributos de la Diosa-Madre Universal a través de las letanías de
María, inculcarlas mediante la doctrina cristiana.
En
las páginas siguientes, vamos a analizar algunos de los atributos de la
Diosa-Madre en varios de sus aspectos que han sido asumidos o impuestos por el
cristianismo a la madre de Jesús. Recordemos que el cristianismo primitivo no
se planteó la supuesta divinidad de María hasta después de mediados el siglo
tercero d.n.e.
SIMILITUDES
DE ISIS O ISIETH CON MARÍA:
1º.
Isis, madre de Horus: María, madre de Jesús (mater Christi).
2º.
Isis con la cabeza cubierta con un velo, emblema de la castidad: el mismo velo
el mismo emblema de María (castísima).
3º.
Isis está coronada con torres, símbolo de firmeza: María está frecuentemente
tocada con una corona mural. En su letanía, se la invoca bajo el lema de torre
de David (turris davídica), de torre de marfil (turris ebúrnea).
4º. Isis
tiene en sus rodillas al dios niño, Horus, que desciende de sus entrañas,
signo de fecundidad: María lleva en sus brazos y sobre sus rodillas al dios niño,
Jesús, nacido en su seno. Letanías de María: Sancta dei genitrix; mater
Christi, sedes sapientice, causa nostraoe loentitoe y los tres vas.
5º. Isis está tocada con cuernos, signo del astro de las noches: María
tiene los pies sobre la luna creciente: Foederis arca.
6º. Isis posa un pie sobre el globo de la tierra, signo de poder: María
los posa también, domus aurea.
7º.
Isis tiene, algunas veces, la cabeza nimbada,[1]signo
de dominio en el cielo: María está adornada con una aureola, Janua coeli.
8º. Isis
tiene, en la mano derecha, un canastillo, emblema de las tres fases lunares y de
la armonía planetaria: La túnica de María, regina angelorum et virginum,
es azul y sembrada de estrellas de ocho puntas (símbolo de la Diosa-Madre
Universal): a luna creciente a sus pies indica suficientemente su nombre y su
armonía con los planetas-ángeles y las Vírgenes-estrelladas.
9º. A Isis
estaba consagrado el loto, como signo de una casta fecundidad: el lis, que
pertenece a la familia bulbosa del loto, forma parte de la indumentaria emblemática
de la maternal virginidad de María, mater castíssima
10º. Isis
tiene un vaso en la mano izquierda, para significar que ella es la reina de las
lluvias, de la humedad inferior, de las aguas del Nilo, anteriormente llamado
Ocoeannes, y de las ondas del dios Oannes, sirviéndole de lecho durante las
tinieblas: el lirio de María está en un vaso; y, encima de la luna creciente,
se arrastra una serpiente, doble emblema de las aguas y de la Sol inferior, la
invocación del vaso hecha tres veces en la letanía de la joven Isis (María),
es una conservación del emblema de la antigua Isis portando un vaso místico.
11º. Isis,
no deja de pasar un instante sin un beneficio, sin un consuelo de tu poder
supremo; tú proteges a los viajeros de tierra y mar; tú deshaces las nubes de
la adversidad. Tal fue la letanía que hicieron recitar a Apuleyo, en el acto de
su iniciación en los misterios isiáticos, cuando le fueron revelados los
atributos de Anna perenna vieja madre de la Isis judía[2].
Esta antigua letanía se ha conservado casi literalmente, tanto en el himno Ave
maris stella como en los versículos de las letanías de María, Stella
matutina, Salus infermorum, Refugium peccatorum, Consolatrix aflictorum, y
en el último voto que los iniciados expresan cerca de la medianoche al fin del
ágape.
12º. Un
excelente pintor de la antigüedad, el escritor Apuleyo, nos ha legado el
retrato de la reina Isis; veamos si no reconocemos en él algunos rasgos y
algunos adornos atribuidos a María:
“Una
cabellera ondulante flotaba sobre su divino cuello. Su corona de flores y de
espigas de trigo llevaba, por delante, entre dos serpientes, un globo que
lanzaba una luz parecida a la de la luna. Una túnica de fino lino, con rayas de
color amarillo azafrán y escarlata, cubre su divinidad; y encima, un manto
negro como el ébano, colocado desde el hombro izquierdo y plegado sobre el
brazo derecho, bordado con flores y lazos y salpicado de estrellas, desciende
plisado hasta sus pies. Una luna
radiante adorna su seno. La canastilla en una mano, el vaso en la otra[3].”
Similitudes
de Ops, Rhee o Rea, Cibeles y María
1º. Ops
madre de los dioses: María, madre de Dios, dei genetrix.
2º. Ops
tiene la cabeza rodeada de torres: María frecuentemente, también la tiene; su
letanía la califica como turris Davídica, turris ebúrnea; torre de David,
nombre hebreo que significa bien-amado (la Sol), torre de marfil símbolo del
disco plateado de la Luna.
3º. Ops
lleva una llave: la letanía de María la titula Janua ceeli, puerta del
cielo; domus aurea, casa de oro, presidiendo, como Ops, las verdaderas
riquezas; foederis arca, arco bóveda, signo de la alianza entre la madre
y el hijo.
4º. A Ops
se la representa bajo los rasgos de una venerable matrona: la letanía de María
nos la ofrece bajo este aspecto en los versículos Mater inviolata, madre
inviolable, mater intermerata, madre sin tacha, virgo venerabilis,
virgen venerable.
5º. Ops
tiende la mano ofreciendo un socorro: en esta misma posición se pinta a María,
en el cielo, sentada o llevada por la nubes; los versículos de su letanía
justifican esta similitud: Virgo potens, clemens, virgen poderosa,
clemente; Salus infirmorum, salud de los enfermos; refugium peccatorum,
refugio de los débiles, de los pecadores; consolatrix
afflictorum, consoladora de los afligidos; auxilium christianorum,
socorro de los iniciados, de los cristianos.
6º. Ops da,
con la mano izquierda el pan a los necesitados, una alegoría monacal muy
moderna representa a María madre de los pobres, Mater pauperum,
distribuyendo, con la misma mano, amuletos, los agnus.
Esta Magna
Mater, nutricia universal, tiene los mismos atributos que Cibeles y que las
otras grandes matronas paganas y María.
Me permitiré
hacer solamente dos conjeturas sobre Rea, en relación con María que son
sorprendentes.
La primera,
Rea como IXXI, es decir, Magna Mater Rea, puede significar místicamente
y tal como corrientemente se abrevia, Mater-rea, Mater-ea; Y entonces
descubrimos la abreviatura, Materia, la tierra (la naturaleza).
La asegunda,
los lidios la honraban bajo el nombre de Ma-Rea y la tradición une a Rea a una
continuación con el nombre Ma, encargada por Júpiter de criar a Baco. María,
que ha sucedido al reino de Rea, ¿no está encargada como Ma, por Jehová, de
criar a su divino hijo? ¿Qué podemos pensar de esta eufonía, de esta casi
homonimia de Ma-Rea y de Ma Ria[4]?
Los evangelistas, los que se sospecha, por su título, que han escrito
las aventuras de una Evan, de un nuevo Baco ¿No aumentan esta sospecha, dándole
por madre Ma-R-ía (Mater ia), palabra en la cual figura Ma, continuación de
Rea? Fiat lux, si es posible.
Similitudes
de Diana, Lucífera, Lucinia. Luna, Telus, Latona, Triformis,
Proserpina
y Hecátes con María.
1º. Diana-Virgen-Diosa de la castidad: María, reina de las vírgenes,
castísima, regina virginum, castíssima.
2º. La cabeza de Diana está coronada con una luna creciente, con el
arco de la alianza, puerta del cielo: Los pies de María, foederis arca,
jauna coeli, reposan sobre la luna creciente.
3º. Diana, vestida con una larga túnica, lleva el velo simbólico: María,
mater inviolata, virgo veneranda, sedes sapientioe, porta la misma
vestimenta.
4º. Diana-lucina, Lucífera, porta-luz: María stella matutina,
estrella mensajera del día que va a reaparecer, Mater dei o diei,
madre de un dios (el Sol) o del día (el dispater de los Celtas).
Diana-María era, y María Diana es la luna lucífera, porta-luz (la luna), lo
mismo que el Mesías del antiguo
Olimpo, Mercurio, era el Lucifer, porta-llama (la Sol). Diana-lucífera es la
misma que la luna Isis y que la luna María. En la plegaria que se le hace
recitar a Apuleyo, en el momento de su iniciación en los misterios, encontramos
el error de los sacerdotes isiácos sobre la luna Isis con respecto al Sol
Horus; he aquí el fragmento: ¡Isis! Tú das la luz al Sol.
Es este principio
ciegamente adoptado antaño, el que ha dado lugar a que María-Isis fuese
declarada madre de Dios (del Sol) y, consecuentemente, del día, mater
salvatoris, dei, diei, por el Concilio de Calcedonia.
5º. Telus, Latona, la tierra, son esposas del cielo y del Sol: puesto
que María es dei genitrix, es preciso que tenga un esposo: el Cielo, lo es.
Estas deidades de las religiones pretéritas estaban simbolizadas por el cuerno
de la abundancia; así, María simboliza la riqueza de la tierra.
6º. Telus, Latona, la tierra, estaban
simbolizadas por una venerable matrona con cien mamas, como ciertas Panteas
isiacas, entonces ella, es, reina del imperio de la luna que ha descendido al
trono de la tierra, su segundo dominio. En calidad de tal es como se honra a María,
matrona, nodriza de los seres. No tiene cien mamas, imagen que, para no
avergonzar nuestras miradas, relacionamos con la antigüedad; Los mitólogos de
la Latona moderna las han hechizado rodeando a María de flores y frutos, llamándola,
como madre universal, vaso insigne de amor, vas insigne devotionis. María
es la reina fecunda, nutricia y siempre virgen; es la virgen depositaria de las
fecundaciones solares, cuyos gérmenes están contenidos en los cálices del
lirio, del loto egipcio y de la rosa mística: son los emblemas del vaso
¡delicada alegoría!
7º.
Triformis, Proserpina, Hácate. Isis dice: Soy yo quien gobierna el cielo y los
infiernos. Diana como luna puede decir: tengo tres rostros; el primero, es
emblema de la infancia; el segundo, es el de la plenitud de fuerzas; y el
tercero, de la vejez que conduce a la muerte. María es pintada frecuentemente,
con la luna creciente, el globo de la tierra y aplastando a la serpiente Pitón,
infernal enemiga de Apolo, de Cristo, de la luz. Hecate estaba coronada con
rosas de cinco hojas: la letanía moderna llama a María, rosa alegórica, rosa
mística. El diccionario mitológico de Noel, en la palabra Hecate,
recuerda, fielmente, las antologías de esta Diosa con María. Proserpina, la
misma que Hecate y como ella, la tercera persona
de la deidad triformis de los paganos, la esposa de Plutón, Sol inferior, y
reina, por consiguiente, de las sombras invernales, tiene en la mano flores de
narciso[5]:
El lis está consagrado a María. La triformis, según sus rostros, es decir,
sus fases, es causa de alegría o aflicción: María es dolorosa, lacrimosa
mater o causa loetitioe.
1º.
Juno-averna Proserpina, representada como majestuosa matrona, portaba la corona
radial y el cetro: La majestuosa madona, reina de los ángeles, regina
angelorum, María, tiene la corona, el cetro y la aureola radial del poder
celestial.
2º. Vesta,
Diosa del fuego-virgen y virgen por consiguiente, vestida como matrona cubierta
con velo, tenía una lámpara o pátera con dos asas: a la virgen María nos la
hacen imaginar como castíssima, prudentíssima y teniendo ante su efigie
una lámpara suspendida y siempre ardiendo (capeduncula); Ingeniosa alegoría de
la casta luz de la luna, janua coeli, puerta del cielo, emblema del vaso
de reproducción de todos los seres, causa de su alegría, vas loetitiae.
3º. Ceres. Sus estatuas la representan con un haz de espigas, una hoz,
dos cuernos de la abundancia y dos niños sobre el seno, emblemas de las
cosechas y de las estaciones del verano y del otoño: quitemos un cuerno y un niño,
y tendremos a la Ceres moderna, la virgen nutricia del género humano, la
virgen-madre María.
Ceres, llamada la buena Diosa, responde a la María que el pueblo
cristiano llama la virgen buena. Ceres tenía sus altos misterios instituidos
contra la ignorancia supersticiosa; no nos atreveríamos a decir que fue por un
objeto tan loable por lo que fueron instituidos los pequeños misterios de María,
bajo el título cofradías y oficios de María, de la inmaculada, de su concepción,
de Nuestra Señora de las siete espadas, de los siete dolores, de la madre del
Sagrado Corazón de Jesús y otras prácticas más o menos religiosas[6].
Los paganos dieron a Juno el sobrenombre de Pelasgia y el de Pelasgis a Ceres;
los monjes legendarios no conservaron este título para María; pero idearon a
Santa Pelasgia o Pelagia.
Similitudes
de Leucotea, Astarté, Venus Celeste, Atrea llamada Urania, con María.
Leucotea,
nodriza de Baco con vestimenta de matrona, tenía
un niño pequeño, divinidad marina: esta vestimenta, el niño, el poder
sobre el mar, hoy pertenecen a María, mater salvatoris, maris stella,
nutricia de Jesús. La fecundidad, Diosa romana, tenía, también, como Leucotea
y María un niño pequeño en brazos, y un cuerno de la abundancia en la mano.
2º. Astarté, deidad de Sidón, la misma que Isis, Venus, Tanit y la
luna eran representadas frecuentemente con las insignias reales y llevando un
bastón rematado en una cruz: María, justa crucen lacrimosa.
3º. Astrea, sube al cielo en el signo de Virgo: La asunción de María
se celebra el día 15 del signo de Virgo (15 de agosto), día fijo. Esta fiesta
se encuentra entre aquellas que los romanos llamaban stativoe.
4º. Venus celeste, Urania, estaba
revestida de azul y coronada de estrellas; es la musa de la astronomía: María
lleva esta diadema y este manto, y sus solemnidades, en días señalados, son
astronómicas. La Venus celeste era también Venus Marina: María, puerta del
cielo, janua coeli, estrella de la luz del día, stella matutina.
Es también marina, maris stella, patrona de los navegantes. Urania
inspiraba un amor puro y preservaba los corazones de toda impureza: María está
dotada de las mismas virtudes, es la madre del amor celeste, mater divinae
gratiae; Es la fuente de las puras alegrías, causa nostrae laetiae.
Madre
de todos los seres, depositaria de todos los gérmenes reproducidos por su fin
en los campos siempre fértiles de la vida universal; Vaso eterno, nunca vació
y derramado, sin cesar las flores y frutos de las existencias pasajeras; quiero,
pobre mortal, en mi ocaso, tratar de cantar tus alabanzas.
Alma
Venus, apenas surgías del seno de los mares[7]cuando
los elementos saludaron, en ti, a su libertadora y madre del día[8]
. Apenas el primer soplo de tu dulce hálito rozó las moléculas dotadas de
respirabilidad, cuando tus primeros pasos, encantados, hicieron abrirse las
rosas del amor púdico, los lises de la casta maternidad y sus corolas de suaves
y consoladores perfumes con los que
la fraternidad teje sus guirnaldas.
“¡Alma
Venus!, el día de tu natividad apareció, en el cielo, un asombroso prodigio:
Una mujer celestial, revestida de Sol[9].
Era la reina del firmamento que Israel adoraba en los prósperos tiempos[10];
eras tu Reina de las Vírgenes madres[11],
semivelada, o resplandeciente de luz en los afortunados espacios que recorres;
y, sobre el cristal de las aguas, tú reflejas la dulce luz de un dios, tu
hermano, esposo y tu hijo[12].
“¡Alma
Venus! Reconozco tu deidad, bajo la túnica estrellada de María, y bajo su
manto azul, flotando alrededor de su misteriosa luna creciente. Cuando los
cielos están cubiertos de melancólicas nubes, tú consuelas la tierra con
intervalos de claridad. Cuando brillan las estrellas, la llama plateada de tu
disco dulcifica los rasgos centelleantes de esas vírgenes, lo mismo que en el
templo de Vesta, el Fuego Sagrado hacía palidecer las lámparas de las deidades
inferiores. Sea que blancas palomas arrastren tu carro en el Olimpo, o que de
tus manos maternales y virginales se depositen, sobre el altar del dios miriónimo
o de los mil nombres, estos vivientes emblemas del amor puro; sea que te cubras
con el velo matronal de Latona, o que lleves la luna creciente de Diana, la
corona de María, reina de los ángeles, yo adoro, en ti, al arca de la
reproducción universal y a la benefactora de mi vida”.
Así,
la gran causa de la prolongación de las especies de progenie in progeniis,
ha sido honrada bajo mil diversos nombres, pero sus símbolos y sus atributos
han sido casi los mismos. Las naciones, asombradas del quodcumque videbant
y del quodcunque movetur, se han encontrado en las alegorías referentes
a los astros más aparentes y a nuestro planeta.
Las
diferencias de dogmas y cultos con respecto a la reina del cielo, de la tierra y
de los infiernos, no vienen sino, por ejemplo, de las distancias entre la
naciones, los tiempos y los improvisadores de religiones inspiradas, con más o
menos precisión, en el curso de los más notables astros, tales como la Sol y
el Luna. Los dioses extranjeros de las grandes naciones y de los pequeños
pueblos, majorum e minorum gentium, se convirtieron, por las conquistas,
en dioses romanos indigentes (indígenas), y sus sacerdotes y los flámines
de capitolio se entendieron maravillosamente respecto a los medios de alianza y
república; Antiguamente, hubo tantas fábulas y rituales como gobiernos y
pueblos.
Asimismo,
después de la fundación de la creencia moderna, bajo Constantino, los
sacerdotes del denominado paganismo, con sus dioses, y los filósofos, con sus
sistemas, entraron en el interior del nuevo santuario, sencillamente decorado;
Cada uno de ellos colgó en él su bagaje: los pobres humanos, entonces, no
supieron ya en quien fijarse para pasar con seguridad y ligereza de esta vida a
la otra. ¡Cuantas barcas flotaban sobre la Estigia! Rito primitivo, rito de
Oriente, rito de Occidente, rito maronita, rito mozarabe, rito galicano; los
viajeros que no saben nadar no se atreven a arriesgarse lanzándose a la Mar;
Pagan muy caro el peaje, sin alcanzar la otra ribera.
Estos
diversos rituales, sin embargo, conservaron el signo sagrado de un solo dios,
con las chocantes figuras de tres personas, una virgen madre y santos de rango y
méritos diversos.
El
rito griego y el rito romano se separaron, no a causa de la insípida y frívola
cuestión de la procedencia del Espíritu Santo, sino por el hecho de la
pretendida supremacía del obispo de Roma sobre el obispo de Constantinopla.
Mucho después, el luteranismo protestó contra los dogmas de la presencia real
y la aureola de los santos; Calvino es el último titán tonsurado que ha
lanzado piedras contra las vidrieras góticas de la iglesia romana.
Creo que ya he dicho todo sobre las curiosas letanía llamadas de Jesús y de María (de la Sol y del Luna); y, para no omitir nada, advertiré que las letanías del hijo se recitan en las plegarias de la mañana y las de la Virgen-madre en las plegarias de la tarde.” (J.M. Ragon, 1990:72-85).
(Continuará)
*
Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen
[1] Aureola que rodea la cabeza de las divinidades. Se llama también, nimbo, la nube que sirve de carro a los dioses.
[2]
Los romanos festejaban a Anna perenna,
[3]
Según el Apocalipsis: “mujer revestida del
Sol, con
[4] Maïa, madre del mesías, Mercurio, es decir, madre nutricia, abuela, matris mercuris est terra: ver Hermes, Tab. Smar. Ma-R-IA (redemtoris), madre nutricia (del redentor).
[5] Esta flor representa el disco radiante del Sol.
[6] Francois Arnoul, jacobino, de Mans, ideó en el siglo XVI, fundar una orden de caballería para el sexo femenino y propio para extender el culto a la virgen. Ana de Austria, regente, le dio su aprobación. Publicó en 1647, en París y Lion, su proyecto de una “orden del Collar celestial del Santo Rosario, compuesta por cincuenta señoritas”, pero no pudo encontrar aspirantes. Después publicó unas “revelaciones de remedios” y sentó plaza entre los empíricos.(Ver Journal de Lttér., Scien et Arts, t.4,p.179).
[7] Himno “Ave maris stella”.
[8] Mater dei alma o diei, madre de Dios y del día.
[9] Evangelio según San Mateo, cap. 1, vers.1.
[10]
Jeremías dijo, 44: “Ofreceremos incienso a la reina de los cielos; le
haremos aspersiones por las calles de Jerusalén; porque, cesemos de
hacerlo, seremos destruidos por la espada y el hambre.” Jeremías acertó
en su vaticinio, en cuanto el pueblo de Israel abandonó la veneración a
[11] Regina virgenum, reina de las vírgenes, letanía de María.
[12] Letanías de Jesús: Sol justiatiae.- Letanías de María: Speculum justitiae.- Urania ( de uranos, cielos); Osiris, esposo de Isis; María, madre del dios Jesús.