Después de las elecciones sigo siendo Chavista

P. Luis Barrios

¿Cuál es el panorama político en Venezuela luego de las elecciones parlamentarias el pasado 4 diciembre, segundo domingo de Adviento y cumpleaños de mis Orisha Changó?

Por un lado el Movimiento V República (MVR) del presidente Hugo Chávez obtiene la mayoría de votos en esas elecciones. Y por otro lado, la oposición, con su liderato supremo en Washington, están pataleteando que las elecciones fueron un fraude por lo tanto hay que anularlas.

Hay que reconocer que dentro de su desesperación, la llamada oposición se jugó una carta politiquera en donde decidieron retirarse de la competencia electoral -sabiendo de antemano que iban a perder- con dos intenciones. Una fue el poder tratar de parar el proceso de votación y otra ganar más tiempo para hacer lo que saben hacer muy bien: joder a quienes están trabajando hasta lograr una ingobernabilidad. Todo este operativo estaba enmarcado dentro de otro intento de dar un golpe de estado a un proceso democrático. Ahora todo parece indicar que esta estrategia fue un tiro por la culata y se han suicidado políticamente al quedarse sin la soga y sin la cabra.

Los resultados en este momento son que ningún partido de la oposición está representado en la Asamblea Nacional debido a su estrategia de boicot que anunciaron unos días antes de los comicios. Esto deja como resultado el que el MVR tiene suficiente fuerza política de votos para enmendar la Constitución.

Ahora bien, esta gente de la llamada oposición dentro de su fanatismo político e histerismo dogmático en materia de competencia como son malxs perdedorxs parten de una anormalidad electorera en donde ellxs ganan o empatan, pero jamás pierden. Al extremo de que como minoría electorera ahora quieren ponerle pautas a una mayoría que votó en favor del chavismo, cantaleteando a gritos que las elecciones fueron un fraude, vaina que no se la creen ni ellxs mismxs.

Hay que entender dentro de todo este meollo político que con la racional irracional de que Hugo Chávez es una amenaza para el Continente -entiéndase una amenaza para el capitalismo, neo- liberalismo, tratados de no libre comercio, etc.- sigue quedando al descubierto que la verdadera oposición en Venezuela sigue siendo el gobierno de Estados Unidos. Esto lo digo sin restarle importancia a un remanente serio y vanguardista que compone a una disidencia venezolana -dentro y fuera de Venezuela- a quienes yo respeto, pido que se respeten y reconozco que tienen un mensaje que articular dentro de un proceso democrático. O sea, que esta disidencia tiene unos derechos constitucionales los cuales hay que garantizar.

Eso si, la oposición en Venezuela como perdedorxs debería de entender que dentro de lo que llamamos derechos constitucionales también existen deberes constitucionales. Por lo tanto, el apoyo a un gobierno electo democráticamente, aunque no sea mi partido, pasa a ser un deber.

Por otro lado, en la irracionalidad de presentar a Chávez como un dictador ahora se tomó como punto de análisis la baja participación en estas elecciones. A mi me parece que en este asunto, el cual nadie puede negar que hubo baja participación, se debe de incluir la realidad que en elecciones parlamentarias la participación de lxs votantes es menor a cuando se elige un Presidente. Por otro lado, históricamente en Venezuela la abstención es tradicionalmente alta cuando se trata de elegir gobernadorxs, alcaldes/as, concejales y/o consejos legislativos. Curiosamente cuando la socialdemócrata Acción Democrática (AD) y la socialcristiana COPEI se estuvieron eligiendo con una baja participación del pueblo de Venezuela nadie les cuestionó. Esta gente estuvo intercambiando la presidencia de Venezuela -un ratito tú y otro ratito yo- desde el 1958 al 1998, año en que el chavismo los destronó. Para el colmo, dentro de su irresponsabilidad ahora la llamada oposición está diciendo que ellxs ganaron las elecciones dizque porque la abstención fue muy alta y por supuesto, de acuerdo a ellxs, esa abstención está con ellxs. A la verdad que la ignorancia es atrevida. Ya me lo decía mi abuela que hay cosas que guindando parecen aguacates.

Me gustaría que este tipo de análisis de la abstención se traiga al contexto de Estados Unidos en donde mucho más que una abstención existe una permanente renuncia al derecho al voto; existe una apatía política; existe un desánimo colectivo y/o un convencimiento de que estamos perdiendo el tiempo ya que tenemos un solo partido con dos opciones -demócratas y republicanos- y la gente pobre siempre está jodida mientras que la gente rica se hace cada vez más rica. Aquí en Estados Unidos se promueve la abstención como estrategia para garantizar el que la clase dominante continúe como clase gobernante. También me gustaría que se cuestione la manera tan absurda y antidemocrática en que su Santidad el Papa es electo para una posición vitalicia en el Vaticano. Los Cardenales eligen al Papa y el Papa elige a los Cardenales. Ya lo dicen por ahí, una mano lava la otra mano. Dentro del colmo en este sistema de votar los sacerdotes no votan, tampoco los Obispo y cuando tiene que ver con mujeres en la elección de un Papa estas no tiene nada que decir porque todo el poder está basado en un patriarcalismo opresor que valida, justifica y promueve la supremacía masculina. Si de transparencia electoral se trata a mi juicio los resultados en Venezuela nos pueden enseñar a nosotrxs aquí en Estados Unidos lo que es una verdadera democracia participativa. Por otro lado, al análisis serio de la abstención, en donde solo el 30% del electorado salió a votar, le hace falta poner sobre el tapete la realidad que el pueblo de Venezuela ha acudido a las urnas 11 veces en los últimos siete años. O sea, que hay un desgaste electorero. De aquí el que siga creyendo que Hugo Chávez sigue siendo el único dictador que en 11 elecciones el pueblo ha ratificado. Pues entonces coño, que viva este tipo de dictadura con respaldo popular.

Dios bendiga la revolución bolivariana y al profeta Hugo Chávez dentro del contexto de la paz con justicia que nos deje como resultado el socialismo del siglo XXI.

* P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
9 de diciembre de 2005
lbarrios@jjay.cuny.edu