DESDE
EL GUINIGUADA
DESTRUCCIÓN
IMPUNE DE NUESTRO PATRIMONIO
Félix
M. Arencibia
El
verano le sigue el juego a la primavera y mariposea entre los negros nubarrones
de la panza de burro y las fugaces apariciones de un ardoroso Magec. Doramas Martín medita sobre nuestro
patrimonio arqueológico, su riqueza, destrucción y abandono por parte de las
autoridades competentes. Todo ello ante la desidia e ignorantación de una clase
ilustrada inmersa en un presente anegado en la fiebre consumista. El exterminio
de los importantísimos paneles de escritura “tifinagh” (líbico-bereber) en el
Macizo de Balos, ha sido uno de los grandes desastres de nuestro patrimonio
arqueológico. Doramas quiere compartir hoy su reflexión con su amigo, experto en
nuestro patrimonio arqueológico y en cultura Tamazight: Luis Amasigh. Hola Luis:
Malas
noticias para nuestra cultura se siguen dando con cierta frecuencia. Ahora con
la destrucción en Balos, se ha llenado el colmo del deterioro patrimonial. Si
se hubiesen destrozados unos cuadros importantes, por ejemplo de Goya, hubiese
sido una catástrofe y hubiesen habido petición de responsabilidades por
semejantes culturicidio. Aquí parece que no ha pasado nada. Nadie rinde
cuentas, nadie se responsabiliza y la oposición tampoco se la exige. Tenemos
que tener en cuenta que la estación rupestre del Macizo de Balos, con los
restos de escritura Tifinagh, es tan importante como la de las Cuevas de
Altamira o los Yacimientos de Atapuerca. Ha sido algo gravísimo de lo que nadie
habla, ni parece que tenga mayor importancia. Eso indica el nivel de escasa concienciación
de nuestra población culturizada y de nuestros políticos. ¿Qué dicen nuestras
universidades de todo esto? ¿Su labor es sólo formar personas para que obtengan
una lucrativa profesión?
Amigo
Luis la liquidación de nuestro patrimonio cultural ya viene de viejo. Hace
tiempo que nuestros yacimientos arqueológicos están abandonados, a la
intemperie, al albur de los analfabetos culturales y los desaprensivos
traficantes. Si nos paseamos por nuestros restos vemos como se convierten en
lugar de acumulación de escombros, a veces no vallados o con las vallas caídas.
Sin ningún vigilante que vele por nuestro valioso patrimonio. Otras veces al
realizar una autopista o carretera se les deja enterrados para que no
interrumpan las obras al igual que sucede con las grandes construcciones.
Es triste
contemplar tanto atropello, abandono e ignorancia. A pesar de todo poseemos un
importante y rico patrimonio arqueológico en todas las islas. Nuestros intelectuales
y sobre todo universidades y demás centros educativas y culturales deben estar
más vigilantes y denunciar los graves desmanes. Es positivo que tengamos
¡Hasta la próxima, Luis!
http://doramas1924.blogspot.com
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“Sin embargo, el abandonado y la aniquilación patrimonial, no son propios de un
país civilizado que valora lo suyo que también es propiedad del resto de la
humanidad.”