Desvergüenza y
desfachatez
Justo
Fernández Rodríguez
En 1954,
- 218 millones de niños son obligados a trabajar sin protección. En 2004, más
del 60% de los trabajadores infantiles realizaban tareas peligrosas en sectores
como fabricación de vidrio, minería y agricultura, sin apenas medidas de
seguridad y atención médica.
- 5,7 millones de niños son víctimas del trabajo forzoso y servidumbre por
deudas, 1,2 millones son objeto de tráfico, 300.000 han sido reclutados por
grupos armados, 1,8 millones, menores de edad son involucrados en la
prostitución y la pornografía y 600.000 son obligados a realizar actividades
ilícitas, como el tráfico de drogas.
Lamentablemente, en los próximos informes de
Desvergüenza
Cuando el cinismo, la mentira y la confrontación sistemática se
convierten en el sostén de la acción política de una determinada fuerza, la
democracia queda cuestionada. Los dirigentes del PP, para apoyar la denuncia
sobre el incremento de la delincuencia, con motivo de la celebración de una
Conferencia sobre Seguridad Ciudadana, realizaron un video tremendista,
utilizando la mentira y la falsedad, como hicieron en el ’Prestige’,
las "armas de destrucción masiva", para justificar la invasión ilegal
de Irak, o en el atentado terrorista del 11-M, intentando responsabilizar a ETA
por pura conveniencia electoral.
En apenas minuto y medio de duración, el video presenta imágenes de asesinatos,
robos, agresiones y vandalismo callejero, para llegar a la consecuencia final:
la inseguridad ciudadana es "el gran fracaso de Rodríguez Zapatero".
En su monumental manipulación de la realidad, los dirigentes del PP incluyeron
imágenes violentas (1996 y 2002) de la época en que Aznar
presidía el Gobierno y Mayor Oreja y el mismísimo Mariano Rajoy
eran ministros del Interior. Resulta difícil superarse en indecencia política.
Pero, se puede lograr. Han incluido, en el video, una batalla campal de
narcotraficantes en Colombia (octubre de 2003), como si se hubiera producido en
España.
La política contra la inseguridad ciudadana de los gobiernos del PP, siendo
ministros de Interior Mayor Oreja, Mariano Rajoy o Angel Acebes, estuvo presidida
por la frase del delegado del Gobierno en Madrid cuando, para eludir sus
responsabilidades en el incremento de la delincuencia, lanzó una afirmación que
se ha hecho célebre: "El que quiera seguridad, que se la pague".
Mientras se reducían los efectivos policiales en 13.000 miembros y descendía la
aportación presupuestaria destinada a la seguridad, que pasó del 0,63% del PIB,
en 1996, al 0,52%, en 2003, las empresas de seguridad privada aumentaban sus
plantillas e incrementaban su facturación un 45%. El Gobierno se convirtió en
el mejor cliente de la seguridad privada. Desde 1996 hasta 2002 gastó más de
116.500 millones de pesetas en adjudicaciones a empresas de seguridad privada.
España, en esos años, se convirtió en paraíso para las mafias internacionales.
En 2004, Europol, el organismo policial europeo,
confirmaba que España era la base de actuación de las mafias europeas,
asiáticas y centroamericanas. El Sindicato Unificado de Policía aseguraba que
la criminalidad aumentó un 28% durante los gobiernos de Aznar.
Desfachatez
José Carlos Mauricio, consejero de Economía y Hacienda, cuando
finalizaba el debate de los Presupuestos para 2007, sin ponerse colorado
manifestó que "la mejor Canarias de su historia" había sido gobernada
por Coalición Canaria afirmando que todos los indicadores económicos "son
muy buenos".
Nadie le recordó que en estos años hemos encabezado las cifras de desempleo,
siniestralidad y precariedad laboral; hemos soportado los segundos salarios más
bajos de España, mientras teníamos la jornada de trabajo más larga, exceptuando
Madrid. Las pensiones de jubilación, viudedad y orfandad son un
20% menores que las del resto de España. Más de 40.000 ancianos no
disponen de las atenciones necesarias y 400.000 canarios sufren pobreza severa.
Que pese a los miles millones de pesetas que recibimos, cada año, para que los
precios de los productos básicos no suban, en función de la lejanía, los
canarios tenemos que padecer un coste de vida de los más altos del mundo. La
cesta de la compra cuesta lo mismo que en Alemania, pero con sueldos un 40% más bajos. Encabezamos el récord de fracaso escolar.
El porcentaje de alumnos que a los 12 años ha completado la primaria es el más
bajo de España.
Mientras se despilfarra el dinero en obras faraónicas, la sanidad pública
parece abandonada a su suerte, en beneficio de la privada. Miles de canarios
permanecen días y semanas en los pasillos de las urgencias, desprovistos de la
más mínima intimidad, o han de esperar meses o años para que ser atendido por
especialistas o para que puedan ser intervenidos quirúrgicamente. Estos años de
Gobierno de Coalicion Canaria son responsables de las
mayores desigualdades, de todas las comunidades autónomas, en la distribución
de la renta. Mientras el 12% de la población acumula el 38% de la renta, el 88%
tiene que repartirse el 62%.
Dos días después de las manifestaciones de Mauricio, un comunicado del Círculo
de Empresarios de Gran Canaria alertaba sobre "la pérdida de estos cuatro
años de legislatura". Y añadía: "Se nos está llevando a una
democracia enfermiza, como consecuencia del enriquecimiento ilícito de
algunos" y reclamaba la "urgencia de un cambio de rumbo" y la
necesidad de un "Gobierno fuerte y estable que marque los ejes de los
próximos años y se comprometa a presupuestarlo y cumplirlo con absoluta imparcialidad".
Dirigentes de PP, PSC, NC y CNN mostraban su acuerdo con la necesidad de una
regeneración política y la reactivación del Archipiélago, mientras el Gobierno
y el partido que lo sostiene, Coalición Canaria, entre sorprendidos e
indignados, reaccionaron duramente. Mauricio acusó a los empresarios de ser
"los que más tienen y los que más han ganado en los últimos veinte
años", añadiendo que son un pequeño grupo de "ignorantes, llorones y
analfabetos económicos". Paulino Rivero mostraba su irritación y acusaba
al Círculo de Empresarios de tener un mensaje "coincidente con el de un
partido político", querer "jugar a la política sin presentarse a las
elecciones" y "pagar los sueldos más bajos y tener los mayores
índices de precariedad laboral y contratos basura". Como hiciera Mauricio,
repitió su acusación-queja, considerando injusto que precisamente quienes han
sido los mayores beneficiados de la política de CC, durante veinte años, ahora
busquen alternativas políticas. Resultan sorprendentes estas críticas simplemente
cuando se ha gobernado en contra de los intereses generales de los ciudadanos.