Elecciones y Días Mundiales

 

Justo Fernández Rodríguez

 

En la actualidad son muchos los que manifiestan su extrañeza por la proliferación de conmemoraciones o celebraciones mediante el establecimiento de un Día Internacional o una Semana Internacional para casi todo. Es cierto que algunos de ellos despiertan mucha más expectación y participación ciudadana que otros. Destacan los que cuentan con el respaldo de las Naciones Unidas, alrededor de 60.


Como estamos inmersos en las elecciones municipales y autonómicas y no se puede escribir sobre aspectos que puedan tener incidencia, a favor o en contra, de la participación ciudadana o de los programas y personajes que buscan la confianza de los ciudadanos de su pueblo, ciudad o autonomía, voy a intentar reflejar la historia y objetivos de los Días Internacionales o Mundiales que se han celebrado, con mayor o menor participación y apoyo, durante las últimas semanas.


Cada 12 de mayo, se celebra, en todo el mundo, el Día Internacional de la Enfermera, en homenaje a Florence Nightingale, ejemplo de abnegación y fundadora de la primera Escuela de Enfermería del mundo.


En 2006, la Organización Mundial de la Salud planteó la urgencia de la crisis mundial de la fuerza laboral de la salud, que incluye la escasez de enfermeros. Los motivos de la crisis del personal de enfermería son variados y complejos, esencialmente los ambientes de trabajos arriesgados y peligrosos.


Según el Consejo Internacional de Enfermeras, al menos uno de cada ocho trabajadores de los servicios de salud sufre lesiones causadas por agujas hipodérmicas que los exponen a infecciones graves o mortales. Son las mujeres las que sufren el porcentaje más alto de este tipo de lesiones, especialmente en los países en desarrollo.


El Consejo Internacional de Enfermeras (CIES) ha hecho un llamamiento mundial para "abordar y mejorar las graves deficiencias que actualmente hay en el entorno laboral de la salud en todas las regiones del mundo". Las actuales desinversiones que vienen produciéndose, en muchos países, en beneficio de la sanidad privada, están ocasionando un empeoramiento de las condiciones de trabajo que, lógicamente, repercuten en la atención.


El 17 de mayo de 1865, se acordó en París la creación de la Unión Telegráfica Internacional. En su recuerdo, todos los años esa fecha se celebra el Día Mundial de las Telecomunicaciones. Sin embargo, la celebración de 2007 tiene un signo distinto, caracterizándose por la protesta contra la contaminación electromagnética y la exigencia de modificaciones de la normativa estatal y autonómica con criterios de prevención, precaución y financiación pública, para la investigación independiente sobre los efectos para la salud derivados de las emisiones de las estaciones y antenas de telefonía móvil, que están teniendo un crecimiento insostenible y caótico en el medio rural y urbano.


Según Ecologistas en Acción, "la actual legislación hecha por el Gobierno del PP y atendiendo sólo los intereses de las grandes operadoras no ha resuelto el impacto social y ambiental de las redes de telefonía móvil" y "las autoridades sanitarias de las distintas administraciones no se atreven a enfrentarse a los grandes intereses financieros y someten sus decisiones a las prioridades de los resultados económicos, poniendo en segundo lugar a las personas". La lucha contra la contaminación electromagnética y sus negativas consecuencias para la salud actualmente está centrada en las movilizaciones vecinales y las reclamaciones individuales.


La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 22 de mayo, como Día Mundial de la Diversidad Biológica, firmado por 150 jefes de Gobierno, en Río de Janeiro, en conmemoración de la firma del Convenio sobre Diversidad Biológica, cuyo objetivo principal es el desarrollo sostenible. EE.UU. se ha venido negando a firmarlo. Quince años después, los resultados distan mucho de poder considerarse positivos.


El secretario general del Convenio sobre Diversidad Biológica ha lanzado un mensaje poco tranquilizador: "La diversidad biológica está disminuyendo a un ritmo sin precedentes, menoscabando progresivamente la capacidad del planeta para albergar vida". "Una de sus consecuencias será la extinción de un número cada vez mayor de especies, lo que contribuirá a la degradación de algunos ecosistemas que ya de por sí son frágiles". "La conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica son elementos esenciales en toda estrategia de adaptación al cambio climático".


Sin embargo, actualmente gran parte de los ecosistemas en el mundo se encuentran amenazados debido a diversas actividades humanas, principalmente la agricultura y el creciente sobrepastoreo, con resultados como la desertificación, sequía y alrededor de 2.311 especies amenazadas.


La percepción de los científicos de la razón que tenían aquellos "locos ecologistas", sobre la relación que tenía el abandono de la protección de la Diversidad Biológica con el amenazante cambio climático, hace imprescindible un cambio radical en la protección del medio ambiente, por parte de gobiernos, empresarios, sindicatos, organizaciones ecologistas y, sobre todo, una mayor concienciación ciudadana.


Los que no están para celebraciones son los africanos, pese a la celebración en todo el mundo del Día Mundial de África. Hace 44 años, 32 líderes de países africanos se reunieron para formar la Organización de la Unidad Africana, que decidió que el 25 de mayo se celebrara el Día de África, para advertir al mundo de una situación explosiva e injusta.


Un total de 53 países, más los territorios del Sahara, con una población que se acerca a los 940 millones de habitantes, conforman la población del continente más pobre del mundo. Manos Unidas, ha ofrecido datos socio-económicos que, no solo, confirman la situación desesperada de centenares de millones de personas, sino que explican la presión migratoria de la zona subsahariana.


Superan los cinco millones el número de víctimas de los distintos conflictos armados que se mantienen, desde hace años, sin solución viable. Mas de 200.000 niños son utilizados como soldados, prostitutas o esclavos domésticos. No es posible cifrar el número de víctimas mortales.


Mientras una gran mayoría del mundo compartía los avances de un ciclo de crecimiento económico de los años noventa en África, la pobreza se incrementó un 3%. Más de 315 millones de africanos viven por debajo del umbral de la pobreza, cifra que no deja de aumentar. Más de 50 millones padecen hambre crónica. 300 millones, sobre todo en zonas rurales, carecen de agua potable y de servicios básicos de saneamiento.


Superan los 78 millones los niños sin escolarizar o que abandonan la escuela por la necesidad de trabajar. Tan sólo en el África subsahariana hay 29 millones de infectados por el sida, un 60% de ellos mujeres. El paludismo provoca 310.000 muertes anuales, siendo la principal causa de muerte de menores de cinco años. Sólo hay un médico por cada 15.000 habitantes.


Tienen poco que celebrar