La dieta de los primeros canarios
Víctor P. García
*En el sistema nutritivo de nuestros ancestrales ascendientes ya se encontraban presentes los componentes básicos de lo que la moderna ciencia de la nutrición considera una dieta sana y equilibrada, rica en cereales como el trigo y la cebada, en legumbres como las habas (tanto los cereales como las legumbres aportan fibra, vitaminas y minerales en abundancia, así como fitoestrógenos en las legumbres), fruta y verdura, pescado (rico en ácidos grasos insaturados) y pequeñas cantidades de carne. Esta dieta equlibrada en calorías, previene las enfermedades cardiovasculares, incluyendo la isquemia cerebral, que tanto afecta a la población femenina, controla la obesidad y en consecuencia es un freno a la mayoría de las enfermedades crónicas, como el cáncer, la diabetes tipo 2, la hipertrigliceridemia e hipercolesterolemia, la hipertensión, etc.

Trilla tradicional en La Galga (Benawaré) [fotografía, Víctor Pérez]
Torriani, en la página XXXIV en su introducción de la "Descripción de las Islas Canarias, nos habla de la "existencia en Tenerife de trigo". "Producían abundancia de toda clase de frutos", añade en la página 3. Según Plinio fueron llamadas afortunadas "por la grandísima ferocidad y abundancia de frutos", página 12). Y el famoso Torcuato Tasso puso en boca de la Fortuna este hermoso poema sobre las Islas Afortunadas:
Otras islas se ven, que blanco velo/las ciñe en torno, menos elevadas:/llamolas, por su fértil cielo y suelo/la antigua edad las islas Fortunadas,/y tan amigo suyo estimó al cielo/que de su voluntad, no cultivadas/las tierras entendió dar nobles frutos/y las incultas vides sus tributos.
Siempre decía florecer los olivos,/destilar de las piedras miel sabrosa,/y con murmillo blando el agua viva/baja del alto monte presurosa,/templar el aire el calor estiva,/de suerte que a ninguno es enojosa:/y en fin por su templanza, lauros, palmas,/ser los Campos Elíseos de las almas.
--
Aperos para la trilla--y piedra de molino en la que se puede apreciar la magnífica espiral de los awara
[fotografías V. Pérez]
El poema original está escrito en latín. Como hemos apuntado son de Tasso, Jerusalén libertada, XV, 35-36. La traducción de las octavas corresponde a Cairasco y Figueroa.
En la página 41 del libro de Torriani podemos leer: "Por su alimento tenían cebada, carne de oveja y de cabra, manteca y leche", añadiendo en la página 44: "Este gente es delgada, flaca y ligerísima. Viven con carnes asadas y con harina de cebada, que tuestan seca en el horno (sin duda se refiere al gofio), o mezclan con agua o con miel" (se le olvidó la leche).
En la descripción de Lanzarote encontramos la siguiente narración: "entre estos montes se hallan campos hermosísimos y muy extensos y llanuras alegres, de gran fertilidad, producidas por las cenizas que antiguamente arrojó el fuego, por las vorágines de los montes; las cuales, producidas por la humedad, producen todos los años infinita cantidad de cebada y de trigo, a 40 o 60 por uno; y lo llevan a vender a España, a Madera y a las demás islas, que no tienen tanta abundancia"."Esta isla posee abundancia de cabras, ovejas, cerdos, bueyes y camellos, e infinitas gallinas, conejos y pardelas. Tiene también buenas razas de caballos berberiscos". "En esta isla los hombres viven mucho más tiempo, sin notar enfermedades de cuidado, ni tienen necesidad de médico para curarse" (Torriani, página 47). En los páginas 66 y 67 de Le Canarien encontramos la siguiente descripción del paisaje y de los habitantes: "...hay hermoso país llano y muy buen puerto para invernar cualquier navío, que se llama Arrecife. No hay ningún árbol, sino pequeños matorrales para quemar, salvo una clase de leña que se llaman higuieres (higueras), de las cuales todo el país está lleno, de un extremo al otro, que produce leche medicinal y no puede arder de ninguna manera, hasta que esté seca y podrida, y tarda muy largo tiempo antes de secar. Hay gran cantidad de fuentes y de cisternas, de pastos y de buenas tierras para cultivar, y crece gran cantidad de cebada, de que se hace muy buen pan. El país abunda en sal. Los habitantes son gentes hermosas". "Las mujeres son hermosas y andan vestidas decentemente con grandes túnicas de pieles que llegan hasta el suelo". "Las mujeres crían muchos hijos muy hermosos y graciosos y son blancos como los nuestros, pero se ponen tostados al viento".
Una descripción parecida hace Jean de Bethencourt, que podemos leer en las páginas 169 y 170 de Le Canarien: "Y en cuanto a la isla de Lanzarote, que se llama en su lengua Tytheroygatra, es casi del tamaño y de la forma de la isla de Rodas. Tiene gran cantidad de aldeas y de casas hermosas, y solía estar bien poblada, pero lo españoles y otros corsarios del mar los han capturado varias veces y llevado en esclavitud hasta que quedaron pocas gentes". "...Hacia Guinea, que es tierra firme de sarracenos, es país abierto; es bastante llano y no tiene ningún bosque, sino pequeños matorrales para quemar, exceptuando una clase de leña que llaman "higueras", de que está lleno todo el país, de un extremo al otro, que produce leche medicinal. Hay gran cantidad de fuentes y de cisternas, de pastos y de buenas tierras para cultivos, y crece gran cantidad de cebada, de que se hace muy buen pan. El país tiene mucha sal". "Las mujeres son hermosas y honestas, vestidas con grandes hopalandas de pieles que llegan hasta el suelo".
En la página 115 de Le Canarien, leemos: "Y algunos días más tarde vino Asche al castillo de Rubicón; hablaron que sería rey, con la condición de que se haría bautizar él con todos los de su facción; y cuando el rey lo vio venir, lo miró con mucho despecho, diciendo:'Fore troncquenay', es decir 'traidor malvado'. Así se partió Asche de Gadifer y se vistió como rey; y a los pocos días le envió Gadifer algunos hombres para buscar cebada, porque no nos quedaba sino poco pan; entonces reunieron gran cantidad de cebada y la pusieron en un viejo castillo que Lancelote Maloisel había hecho hacer mucho tiempo atrás, según dicen; y de allí se fueron y se pusieron a caminar siete compañeros, para venir a Rubicón a buscar gentes que llevasen la cebada".
-
Mujeres guanches moliendo el grano, previamente tostado, para obtener gofio [fotografías, Álvaro Morera]
"Manteníanse de harina de cebada tostada y molida, que llaman gofio, y con carne de cabra cocida y asada, con leche y manteca. Comían en gánigos de barro cocidos al sol, como cazuelas grandes...sacaban, y hoy también se saca, fuego con un palo de espino seco luyendo en un cardón seco, y con el fuerte movimiento o luimiento, se encendía fuego en el cardón". "Sembraban la tierra de cebada, rompiéndola con cuernos de cabrón a mano, y, madura, la arrancaban y limpiaban y tostaban y molían en unos milinillos de piedras, luiendo las piedras alrededor con un hueso de cabra; y esta harina mezclaban con leche y manteca, y este manjar llaman gofio". (Abreu Galindo, página 58).
En la descripción de Fuerteventura dice: "Tiene abundancia de cebada y de trigo y de ganado..." "...tiene 60.000 cabras y ovejas juntas, 4.000 camellos, 4.000 burros, 1.500 vacas y 150 caballos de monta; además de otros infinitos caballos que son casi tan buenos como los de Lanzarote; de modo que esta isla tiene más de 70.000 cabezas de ganado salvaje" (Torriani, página 71). "Las fuentes son hermosas, vivas y corrientes, y en 4 ó 5 puntos se podrían hacer molinos de agua para moler" (Le Canarien, página 65).
"Eran también grandes nadadores y pescadores matando los peces con golpes de palos" (Torriani, página 74).
En la descripción de Gran Canaria leemos en la página 92 del libro de Torriani: "La fertilidad de la isla es grande, de modo que, sin mucho labrar y cultivar, como más adelante se dirá, produce trigo, cebada, vino, azúcar y cualquier otra clase de fruta, y carne en abundancia".En el Le Canarien, página 40, al hablar de Gran Canaria, dice la crónica de Gadifer de la Salle: " Y les traían abundantes higos y sangre de drago, que cambiaban por anzuelos de pesca y por viejas herramientas de hierro y por agujas para coser". En las páginas 60-61 leemos: "Es un gran país lleno de grandes bosques de pinos y de abetos, de dragos, de olivos, de higueras y de palmas que producen dátiles y de muchos otro árboles que producen frutos de varias medicinas". "Tienen trigo, habas y otros cereales más y son grandes pescadores y nadan maravillosamente".
"Entre estos canarios hubo hombres valentísimos en la guerra. Uno de ellos se llamaba Atazacate (página 97), que quiere decir 'animoso' y 'de gran corazón'. "Adargoma fue hombre de muy grandes fuerzas, e igualmente Maninidra, y audaz (página 98). También son célebres todavía Nenedan, Bentahor, Bentagay, Guanhaben, Caitafa, y más que nada entre estos nobles el villano Doramas, habitador de la montaña que le dio el nombre".
"Los canarios vivieron sin sentir ni conocer la enfermedad, sino a los ciento veinte y ciento cuarenta años. Por más que se quiera atribuir su salud a la perfección y temperie del aire, se debe explicar más bien por los alimentos, pues sólo se alimentaban con cebada, carne cocida, hervida y guisada".
"La nobleza no era hereditaria, sino que cualquiera, por sus propios méritos, podía ser noble, dando muestras políticas y virtuosas desde los primeras años de su infancia".

Cabras y ovejas canarias de la raza pedibuey [fotografías, Álvaro Morera]
La crónica de Bethencourt acerca de Gran Canaria dice en la página 165 de Le Canarien: "...hacia el Norte es un país bastante llano y bueno para cultivos. Es un país lleno de grandes bosques de pinos y de abetos, de dragos, de olivos, de higueras, de palmeras que producen dátiles y de muchos otros árboles que producen frutas de diferentes maneras". "Tienen trigo, habas, cereales de toda clase, todo crece allí, y son grandes pescadores y nadan admirablemente". "Son hermosas gentes y bien formados, y sus mujeres son muy hermosas, vestidas con pieles para cubrir sus miembros vergonzosos. Están bien provistos de animales, a saber cerdos, cabras y ovejas". "No hace falta decir que es una isla buena, llena de mucha riqueza. Y el trigo crece allí dos veces al año, sin que necesite abono. Y no es posible, por mal que se trabaje la tierra, que no viniesen ganancias mayores de cuanto se podría decir".
"Pescaban con cuerdas de cuero y con anzuelos de huesos de cabras, y hacían las redes de yerbas y de palmas...que son cuadradas y cuelgan de una percha larga. También cabían barcas del árbol drago, que cavaban entero, y después le ponían lastre de piedra, y navegaban con remos y con vela de palma alrededor de la costa de la isla ; y también tenían por costumbre pasar a Tenerife y a Fuerteventura"(Torriani, página 113).
"Cuando estaban en sazón las sementeras, las mujeres las cogían llevando un zurrón colgado del cuello, y cogían solamente la espiga, que después apaleaban o pisaban con los pies, y con las manos la aventaban" (Abreu Galindo, página 160).
"Las tierras para sembrar eran concejiles que todos los años se repartían, daban de todos frutos, que fueron cebada de dos géneros, habas, yeros (legumbre), que hay en África...guardaban cantidades de higos pasados ensartados en juncos majados, hacían de ellos peyas mezclados con gofio y piñones, que cuando hacían su labores guardaban en ellas o tinajones...araban y sembraban, y más cogían la espiga, majaban y limpiaban de la paja, tostaban y molían, que era su oficio de cada uno" (Marín de Cubas, página 206).
"...y hay habas y trigo en gran cantidad, y tantas codornices que parece milagro, y llueve a menudo" ( Le Canarien página 41, describiendo la naturaleza del Hierro). Y en la página 161: "Y el país es alto y bastante llano, lleno de grandes bosques de pinos y de laureles, que producen moras tan gruesas y tan largas que maravilla. Y las tierras son buenas para labrar para trigos, para vino y para cualquier otra cosa. Y hay muchos árboles que producen frutos de diferentes condiciones". "Los habitantes de allí son gente de hermosa presencia, tanto los hombres como las mujeres". "...y crecen allí trigos de todas clases en cantidad. Y en la parte más alta del país hay árboles que destilan siempre una agua hermosa y clara, que se recoge en unos hoyos cerca de los árboles, la mejor que se puede hallar para beber. Y tiene aquella agua esta condición, que cuando se haya comido hasta no poder más y se beba de aquella agua, antes de una hora los alimentos quedan digeridos, al punto de quedar con un deseo de comer tan grande como el que se tenía antes de beber".
En la crónica de Bhetencourt, recogida en esta edición de Le Canarien, leemos en la página 62: "La isla de La Palma, que es la más adelantada hacia el mar, es mayor de lo que se ve en el mapa, y es muy alta y muy fuerte, llena de grandes bosques de diferentes condiciones como de pinos, y de dragos que producen sangre de drago, y de otros árboles que proporcionan leche de gran provecho médico y frutos de diferentes clases; y por en medio corre un buen río, y las tierras son buenas para cualquier clase de trabajo y muy ricas en pastos. El país es fuerte y bien poblado de gentes, porque no han sido tan batidos como los otros países. Son personas de bella presencia y no viven más que de carne". "Y es también una isla de muy buenos aires, y difícilmente se hallan enfermos, y sus moradores viven larga vida".
En el mismo texto cuando se refiere a Erbani (Maxorata): "habrá unas 900 palmas que dan sombra al valle con arroyos de agua que corren por en medio, y las palmas están por grupos de 100 o 120, y son tan altas como mástiles, de más de 20 brazas de altura, tan verdes, tan enramadas y tan cargadas de dátiles que da gusto mirarlas" (página 38)." Y el país es alto y bastante llano, lleno de grandes bosques de pinos y de laureles, tan gruesos y tan altos que maravilla. Y las tierras son buenas para trigo y para vinos y para cualquier trabajo...y tienen habas y trigo y otros cereales en suficiencia"(página 61)
Podemos leer en la página 37: "...y hemos vivido con un poco de cebada que hemos encontrado en el país, que los canarios habían reservado para sembrar, porque les hacemos siempre una guerra tan fuerte, que no han podido labrar" (página 37).
También se refiere a Maxorata Jean de Bethencourt: "La isla de Fuerteventura, que nosotros llamamos Erbania, como también la llaman los de Gran Canaria...y se hallan en cuatro o en cinco puntos arroyos de agua dulce corriente, capaces para mover molino. Y junto a aquellos arroyos se hallan grandes boscajes de arbustos que se llaman 'tarajales', que producen una goma de sal hermosa y blanca". "El país está lleno de otros árboles que destilan una leche medicinal, a manera de bálsamo, y otros árboles de maravillosa hermosura, que destilan más leche que cualquier otro árbol, y son cuadrados de varias caras y sobre cada arista hay una hilera de púas a manera de zarza, y sus ramas son gruesas como el brazo de un hombre, y cuando se corta, está lleno de leche de maravillosa virtud. De otros árboles, como las palmeras que producen dátiles, de olivos y de lentiscos, hay gran número". "El país no se halla muy poblado, pero los que lo habitan son de gran talla y difícilmente pueden ser tomados vivos; y son de tal condición que si alguno de ellos es preso por los cristianos y regresa entre ellos, lo matan sin remedio"."...no comen sal y sólo viven de carne, de que hacen grandes reservas sin salarla, y las suspenden en sus viviendas y la dejan secar hasta que esté bien seca y después la comen, y aquella carne es mucho mejor y mejor condicionada que la del país de Francia, sin ninguna comparación". "Están bien provistos de quesos, que son sumamente buenos, los mejores que se conocen en estas regiones, y sin embargo están hechos solamente con leches de cabras, de las cuales todo el país está lleno...y cada año se podrían coger 60.000 cabras y aprovechar su cuero y su grasa, de la cual cada animal rinde mucho, por lo menos 30 o 40 libras. Parece mentira la grasa que rinden, y también parece mentira que la carne sea tan buena, mucho mejor que la de Francia, sin ninguna comparación". "Y en todo el país llano se podrían cavar pozos para obtener agua dulce para regar las huertas y hacer lo que se quisiera. Hay buenas venas de tierra para cultivos" (páginas 167-168).
"Su común beber era agua, que llamaban ahemon" (Abreu Galindo, página 88).
Bibliografía
*
Víctor P. García es Doctor en Biología