La dogmatización del 11 de septiembre
P. Luis Barrios
I- Introducción:
La tesis histórica más revolucionaria donde, en contraste con todas las ideologías occidentales, coinciden la Biblia y Marx, es ésta: el pecado y el mal, que después se estructuraron en sistema civilizatorio esclavizante, no le son inherente a la humanidad y a la historia, comenzaron un día por obra humana y son, por tanto, suprimibles. (Porfirio Miranda; Marx y la Biblia: Crítica a la filosofía de la opresión, p.295)
En la literatura teológica Cristiana se define al dogma como una verdad religiosa establecida por revelación Divina. Utilizo el vocabulario teológico cristiano para la definición porque el presidente George W. Bush todo lo que piensa, hace o dice tiende a tener repercusiones en su Biblia y su cristianismo de derecha. A esta realidad también se suma la manera tan desvergonzada en que él -y también unos grupitos fundamentalistas de la derecha religiosa- se ha querido proyectar como el Mesías que va a salvar a la humanidad. Por supuesto, el ser dogmaticx significa entonces que frente a los acontecimientos y fenómenos económicos, sociales, culturales, políticos y religiosos se funciona con unas reglas o recetas ya prefabricadas. Este tipo de recetario evade la realidad de tener que analizar críticamente lo ocurrido o el tener que buscar respuestas serias sobre todo si las mismas requieren de nuestra auto-evaluación.
Una manera de identificar a estas personas dogmáticas lo es en la repetición constante de fórmulas y consignas como las que Bush constantemente tiende a corear como un papagayo: (ejemplo: odian nuestras libertades; tienen envidia de nuestra democracia; no toleran nuestra capacidad para la diversidad; les llevaremos democracia a los pueblos oprimidos aunque sus gobiernos no las quieran; etc.). Por lo tanto, una manera de superar este dogmatismo lo es, por un lado, a través de la comprensión de la singularidad de todo fenómeno social. O sea, todo fenómeno es único y el mismo debe de ser evaluado dentro de esta regla evitándose las generalizaciones. Por otro lado, la comprensión de que todo fenómeno no funciona en aislamiento por lo tanto se hace necesario el que podamos comprender su interrelación, interdependencia e interconexión con otros fenómenos sociales. (Ejemplo: la relación entre el desempleo y la criminalidad). Por desgracia, con la intención de poder controlar la información y manipular al pueblo se ha hecho todo lo contrario.
De aquí entonces este fenómeno social de la dogmatización del 11 de septiembre en donde se ha definido y redefinido teológicamente diciéndosenos que Estados Unidos -al igual que Israel- es un pueblo escogido por Dios para predicar y establecer el bien en la tierra. O sea, establecer su nuevo orden social, político, económico, moral, cultural y religioso. Y por tal razón, quienes aman el mal les atacaron ese 11 de septiembre de 2001. En los pasados tres años ésta ha sido la realidad de cómo se ha orquestado este discurso déspota y absolutista por parte del gobierno y con la intención de seguir promoviendo sus agendas imperialistas y capitalistas le han sacado provecho a una tragedia humana y prosiguen explotando ese dolor humano.
Ahora bien, este año la recordación del 4to. aniversario del 11 de septiembre estadounidense -porque existe el 11 de septiembre chileno, el cual no nos gusta recordar, en donde el gobierno de Estados Unidos organizó y financió el golpe de estado terrorista contra el gobierno democrático de Salvador Allende y también su asesinato- se da dentro de un contexto muy complejo. Por un lado tenemos la guerra en Irak la cual está fuera de control y lo que parecía dizque una victoria facilísima ahora se ha convertido en una pesadilla. Por otro lado tenemos la crisis de combustible en donde se han disparado unos precios por las nubes y no se le ve remedio a la crisis. Y para el colmo entonces tenemos los estragos que dejó el huracán Katrina en su paso por el Golfo mezclándose con la negligencia, dejadez, incompetencia y racismo de un presidente que no funciona en medio de las crisis. Esta penosa realidad de cómo el gobierno bregó tan indiferente con este fenómeno natural, antes y después, en donde la gente rica y blanca pudo salir y la gente negra y pobre quedó atrapada, tiene que ser evaluada y reflexionada dentro del contexto de lo que podemos llamar terrorismo de estado. Recuerden, el racismo y el clasismo son armas de destrucción masiva. A mi me parece que en materia de investigación criminal deberíamos también de incluir la manera tan absurda en que se creó ese monstruo de la agencia gubernamental que llaman Department of Homeland Security (Departamento de la Seguridad Nacional) el cual absolvió y le quitó el dinero a la agencia gubernamental que se supone era la responsable de lidiar con la prevención de estos desastres, la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (Federal Emergency Management Agency-FEMA).
Es claro que los estragos del huracán Katrina empañaron otra oportunidad para la administración Bush de seguir justificando la guerra con la excusa ñoña de lo que nos hicieron los terroristas porque "tienen envidia de nuestra democracia" y porque "no aman las libertades". De aquí el que el 11 de septiembre, por desgracia, se ha convertido en una distracción y desahogo patrio con la intención de hacer creer que este ha sido el acontecimiento más bárbaro, despiadado y sanguinario en la historia de Estados Unidos en contra de su población civil. De aquí el que en esta agenda vergonzosa de la supremacía racial y entretenimiento los mas de sesenta millones de hermanxs de las comunidades originarias que fueron asesinadxs durante la colonización y los cuarenta millones de hermanxs negrxs que fueron asesinadxs durante la esclavitud no cuentan y siguen siendo en nuestra historia invisibles.
Tampoco cuenta el acto terrorista ocurrido en la ciudad de Oklahoma el 19 de abril de 1995 -el cual dejó un saldo de 168 personas asesinadas y más de 500 heridas- demostrando la capacidad de odio, fanatismo y dogmatismo de grupos de supremacía blanca en Estados Unidos. Timothy McVeigh fue sentenciado y luego ejecutado por inyección letal, el 12 de junio de 2001, por esta acción terrorista. Mientras que el segundo acusado, Terry Nichols, fue sentenciado a cadena perpetua.
Por supuesto, un sinnúmero de realidades queda al descubierto luego de esta acción terrorista en la ciudad de Oklahoma. Por un lado, quienes cometieron este acto de terrorismo son personas "blancas", físicamente parecidas a las de la clase dominante, hablan como ellxs, y se comportan como ellxs. No pudieron acusarlas de "inmigrantes", aunque en este país todxs somos inmigrantes -y sino que le pregunten a las comunidades originarias. Tampoco las pueden acusar de ser "musulmanes extremistas", porque les guste o no, tendrían que decir que lo que esta gente hace es "terrorismo cristiano". Sin embargo, antes de los arrestos, Estados Unidos hacía preparativos para bombardear al Oriente Medio porque sospechaba que grupos islámicos estaban detrás de este acto terrorista. Cuando pudo darse cuenta de quienes eran, nunca se les ocurrió bombardear a los grupos de supremacía blanca en Montana o Idaho; sino más bien, arrestaron a quienes habían violado las leyes. Para colmo, hasta el día de hoy, nunca se ha conectado al resto de la membresía de estos grupos que promueven la conspiración sediciosa o la intención de derrocar al gobierno de Estados Unidos por el uso de la fuerza. Nadie más fue arrestado por asociarse, tal y como se hizo con los grupos musulmanes. En ambas acciones contra las Torres Gemelas, 1993 y 2001, se realizaron arrestos y sentencias por sólo conocer a los acusados, o por haber "predicado" la necesidad de destruir al gobierno de Estados Unidos. Mientras tanto, los grupos de supremacía blanca tienen estipulado, en su manifiesto y propaganda el derrotar al gobierno por el uso de la fuerza y nadie sale a arrestarlos. A parte de esto, tienen sus campos de entrenamiento, y el FBI no los clausura. Entre otras cosas, me preocupa que en la mayoría de los análisis que estamos leyendo en los periódicos o escuchando en la televisión, concerniente al 11 de septiembre, lxs supuestxs expertxs sufren de una amnesia selectiva y "no recuerdan" este atentado terrorista de la ciudad de Oklahoma.
Mucho menos es importante el recordar las más de 3,000 personas asesinadas con acciones terroristas llevadas a cabo contra la población civil en Cuba por grupos terroristas que residen, se entrenan y son financiados por el gobierno de Estados Unidos en Miami. Aquí tenemos el caso del terrorista confeso Luis Posada Carriles, ex- agente de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), quien sigue burlando las leyes aun desde su prisión en donde lo tienen detenido por violación a las leyes de inmigración, no por terrorista. Este señor es responsable, lo ha confesado públicamente, de la muerte de la mayoría de estas personas en sus acciones terroristas contra Cuba. De aquí el que crea que nuestro 11 de septiembre no lo podemos olvidar, por lo tanto, hay que recordarlo. Ahora bien, hay a mi juicio por lo menos dos preguntas las cuales deberíamos de contestar: ¿Qué es lo que debemos recordar de esta tragedia?; y ¿Cómo lo vamos a recordar?
II- La construcción social del terrorismo dogmático:
Si la situación histórica de dependencia y dominación de dos tercios de la humanidad, con sus 30 millones anuales de muertos de hambre y desnutrición, no se convierte en el punto de partida de cualquier teología cristiana hoy, aun los países ricos y dominadores, la teología no podrá situar y concretizar históricamente sus temas fundamentales. Sus preguntas no serán preguntas reales. (Hugo Assman)
Es interesante como a partir del 11 de septiembre se ha llevado a cabo una construcción social de la definición de la palabra terrorismo en donde para el gobierno de Estados Unidos lo que otras personas les hacen a ellxs es terrorismo, sin embargo, lo que ellxs le hacen a otras personas se clasifica como defensa propia. De aquí el que se nos diga en documentos del gobierno que terrorismo es el uso calculado de violencia o amenazas con la intención de alcanzarr metas políticas, religiosas o ideológicas. Mucho antes del 11 de septiembre ya Laquer y Alexander en su libro, The Terrorism Reader (1987), nos habían dicho que terrorismo es el uso ilegítimo de la fuerza con la intención de alcanzar objetivos políticos a través del uso de personas inocentes como blanco. Por lo tanto, el racismo institucionalizado, la negligencia, la falta de amor, el clasismo y la oportunidad para llevar a cabo un desalojo masivo por parte del gobierno de Bush contra personas negras y/o pobres en los estados de Louisiana y Mississippi dejaron como resultado más de 5,000 muertxs. Esta acción de terrorismo de estado no debe de ser menospreciada ni mucho menos empañada por la recordación del 4º. aniversario del 11 de septiembre.
Lo que pasa es que en esta ocasión todo en este acto de violencia apunta hacia la Casa Blanca y la manera tan irrespetuosa que se bregó con esta realidad de la seguridad nacional en donde la culpabilidad recae sobre la desatención, la despreocupación y la indiferencia por parte del gobierno de Bush. Ante esta realidad el Congreso Republicano quiere tirarle la toalla a Bush y han llamado a la reconstrucción y luego a la investigación. Mientras tanto el líder de lxs demócratas en el Senado está pidiendo a cabo una investigación sobre la conducta del Presidente Bush ante esta crisis nacional. A mi me parece que similar a los acontecimientos del 11 de septiembre se pueden llevar a cabo ambas tareas a la misma vez. Por supuesto, yo me inclino más a una investigación independiente del gobierno para que no ocurra lo mismo que ocurrió con la investigación chapucera del 11 de septiembre en donde se encontró que Saddam Hussein era responsable de las acciones terroristas del 11 de septiembre, que tenía armas de destrucción masiva y que tenía intenciones de usarlas contra Estado Unidos. Esta fue la excusa para invadir a Irak y ahora nos hemos dado cuenta que el Presidente Bush nos mintió y ninguna de estas tres excusas eran ciertas. No queremos que se repita la historia de las mentiras, queremos la verdad.
Hay que reconocer que por desgracia la realidad y el dolor del 11 de septiembre no se utilizaron como una oportunidad para la construcción de la paz con justicia a través de la reflexión, el arrepentimiento, el descubrimiento de alternativas a la violencia, la mediación y el uso de estrategias diplomáticas sino mas bien como una excusa para justificar la venganza que permitiera una cruzada cristiana terrorista para la invasión a Afganistán, Haití y luego a Irak. La preocupación ahora es el como hacer lo mismo con Corea del Norte, Irán, Cuba y Venezuela. Digo que se utilizó como una excusa porque a partir de la Segunda Guerra Mundial ya Estados Unidos en su agenda imperialista había descubierto las riquezas del petróleo del Medio Oriente y entendía que ésta era una de las regiones de mayor valor estratégico para la apropiación de estos recursos naturales con la intención de fortalecer su poderío militar. De aquí la creación del estado de Israel en el año 1947 a través de la expropiación de las tierras y la remoción de las comunidades Palestinas y a la misma vez el financiamiento económico para convertir a Israel en una potencia militar terrorista a tales extremos que ningún país de la Organización del Tratado Atlántico Norte, en equipos bélicos, se le puede comparar. Esta militarización por supuesto garantiza la presencia de Estados Unidos como nación imperialista en su campaña de la globalización. Por lo tanto, hacia rato que había la intención de buscar la manera de cómo invadir a Irak y poder controlar las riquezas de su petróleo para fines capitalistas. De aquí el que nuestras víctimas del 11 de septiembre solo fue la excusa acertada y Saddam Hussein el chivo expiatorio. Que Saddam era un dictador y terrorista, lo sabemos, pero eso no justifica la invasión, colonización y destrucción de Irak, ni mucho menos la masacre que se ha llevado a cabo contra este pueblo hermano. A esto hay que sumarle también las víctimas civiles afganas e iraquíes quienes en nombre de la falsa democracia han sidoasesinadxs. Asimismo debemos sumar lxs casi dos mil soldadxs estadounidenses que han muerto defendiendo el terrorismo de estado de Estados Unidos. Por desgracia la mayoría de ellxs murió creyendo erróneamente que estaban dando sus vidas por la democracia y la liberación de unos pueblos.
A- La dogmatización del 11 de septiembre:
Dentro de este contexto de reflexión crítica es necesario comprender que el discurso retórico del Presidente Bush de su guerra contra el terrorismo y de la seguridad nacional entra en contradicciones serias dejando de manifiesto su hipocresía cuando curiosamente luego del 11 de septiembre maniobró el sabotear las discusiones en las Naciones Unida de cómo evitar la militarización del espacio, y también en foros internacionales en donde él suspendió las negociaciones para prevenir el uso de armas biológicas y por otro lado evitó entrar en negociaciones para desarrollar un programa de protección del medio ambiente.
Todo esto se da dentro de un contexto en donde por un lado la comunidad internacional estaba mayormente preocupada por el poderío hegemónico y amenazas imperialistas de Estados Unidos y por otro lado con una gran preocupación de desconfianza hacia la política administrativa de Bush. Sin embargo, los medios de comunicación al servicio de la clase dominante mercadearon de una manera genial la falsa opinión nacional de la seguridad nacional y la falsa opinión mundial de la amenaza llamada Saddam Hussein. En mi humilde opinión estas son acciones de terrorismo de estado por lo tanto podemos comenzar a preguntarnos; ¿en que entonces se ha convertido el 11 de septiembre?
1- El nuevo orden mundial del 11 de septiembre:
El 11 de septiembre se convirtió en una gran oportunidad para seguir promoviendo y justificando el mal llamado nuevo orden mundial en donde los países tienen que alinearse en fila detrás de la política imperialista económica y del control colonialista político por parte de Estados Unidos. Cuando estos países desarrollan un política de sumisión, docilidad y entreguismo del patrimonio nacional al orden neoliberal entonces esos países, de acuerdo a Washington, son un ejemplo de la democracia estadounidense. Dos de nuestros países que reflejan esta política de subordinación y obediencia ciega hacia Washington son El Salvador y la República Dominicana. Por el contrario, cuando estos países se rebelan contra estas directrices del nuevo orden -ejemplo de esto lo son Cuba y Venezuela- entonces se les declara la guerra y se busca la manera de poder destruir sus gobiernos -esto incluye el asesinato de sus líderes- para poner en el poder a unas marionetas políticas que respondan a sus intereses.
2- El 11 de septiembre como miedo colectivo:
El 11 de septiembre se ha convertido en una oportunidad para explotar el miedo colectivo del pueblo de Estados Unidos. Con la excusa de otro posible ataque terrorista -realidad que no demos descartar por la manera intransigente e irrespetuosa que este gobierno sigue criminalizando, atormentando, arrestando, torturando y asesinando a otros pueblos- se ha vendido la falsa idea de quienes cuestionen las estrategias utilizadas por el gobierno son antipatriotas. Esto estaba muy claro en la filosofía de vida de mi querida abuela Doña Bárbara cuando por un lado con su bendición me decía: mi nieto, quien siembra tormenta cosecha tempestades. Y por otro lado también me decía: quien a hierro mata, no puede morir a sombrillazos. Por desgracia muchas personas han creído la falsedad que el gobierno a mercadeado cuando nos dice que para poder garantizar la seguridad nacional es necesario el perder los derechos civiles que la constitución nos garantiza y que tantos sacrificios costaron. La utilización del pánico colectivo es un arma extraordinaria y efectiva en el control de los seres humanos.
3- El 11 de septiembre como pánico moral:
El 11 de septiembre también se ha convertido en una manera de transformar y mercadear una especie de pánico moral. En este proceso del pánico moral (término acuñado por Young en su libro, The Drugtakers (1971), y mas adelante elaborado por Cohen en, Folk Devils and Moral Panics: The Creation of the Mods and Rockers (1972), se establecen unas cinco etapas:
3-a- Primera etapa:
Alguien o algo tiene que ser definido como una amenaza a los valores e intereses. Una vez se elabora esta etapa el resto de ellas caen en su lugar. Este es por lo tanto la fase crítica de la construcción social y se requieren dos fenómenos sociales. Uno es el mensaje que se va a transmitir y el otro lo es la persona que lo comunica. Es por esto que cuando el Presidente Bush tomó los micrófonos para informarnos que habíamos sido atacado inmediatamente identificó a Osama bin Laden y a la organización Al-Qaeda como los responsables. De aquí en adelante entonces la demonización y criminalización que pueda justificar las acciones que él iba a tomar con la intención dizque de protegernos. Para lograr este objetivo es necesario que los medios de comunicación inmediatamente comiencen a repetir el mismo mensaje hasta lograr consenso en la opinión pública.
3-b- Segunda etapa:
La amenaza es presentada de una manera reconocible por los medios de comunicación. Esta fase de la construcción social de la información es utilizada por los medios de comunicación al servicio del gobierno para mercadear su producto de la desinformación teniendo como intención el reproducir y perpetuar la ideología de la clase dominante. De aquí el como después del 11 de septiembre, por un año y 50 días, el New York Times reportó unos 17,744 artículos; el Washington Post unos 10,761 artículos; y el USA Today unos 5,200 artículos relacionados con el 11 de septiembre. Súmele a todo esto la otra basura de periodismo amarillo que se reporta en los canales Latinos de televisión como Telemundo y Univisión.
3-c-Tercera etapa:
La creación de sentimientos de hostilidad a través de la rápida elaboración de la preocupación pública. En esta etapa se puede apreciar la manera exagerada en que el público demuestra su preocupación por actos terroristas. De aquí entonces el uso de la bandera de Estados Unidos como si fuera un resguardo, ropa patriótica o la repetición de una serie de estribillos los cuales funcionan como mantras de protección (ejemplo. Estos colores no corren, o jamás olvidaremos).
3-d-Cuarta etapa:
La respuesta por parte de lxs autoridades, oficiales electxs, y lxs constructores morales: Reacciones desproporcionadas. Es en esta etapa en donde el Presidente Bush llamó a la guerra y a una serie de medidas que se aprobaran en el Congreso como por ejemplo el mal llamado Acta Patriótica el cual es una violación a nuestros derechos civiles.
3-e-Quinta etapa:
El pánico deja como resultado unos cambios sociales. En esta etapa fue en donde pudimos documentar el desproporcionado aumento de los crímenes de odio, muy en particular hacia lxs musulmanxs.
3-f-El 11 de septiembre y el Pentagonismo de Bush:
El 11 de septiembre se ha convertido en una gran oportunidad para que Bush controle toda la información del Pentágono. Información a través de la cual no se quiere reconocer -y por supuesto tampoco tomar las precauciones- del informe llevado a cabo en el año2002 por la Rand Coproration en donde se nos dice que cada día existen mayores posibilidades, tanto en Estados Unidos como en Rusia, de un accidente nuclear o el uso no autorizado de misiles nucleares. Dentro del ocultamiento de la información pentagonista no se nos quiere dejar saber sobre la magnitud del programa militar que incluye armas químicas, biológicas y nucleares, siendo estas últimas las preferidas por Estados Unidos por su capacidad letal de poder exterminar la vida de seres humanos inmediatamente. Por desgracia y vergüenza, en el año 2003 con la excusa del 11 de septiembre, el Congreso de Estados Unidos muy descaradamente aprobó el plan militar de Bush el cual brinda la oportunidad para la construcción de nuevas armas nucleares y una mayor amenaza a la humanidad. Mientras tanto, en todo este proyecto militar, el cual no es ni siquiera de defensa sino más bien de ofensiva, Bush sigue descuidando el desarrollo económico, social, moral y espiritual del pueblo mientras le da el beneplácito de billones de dólares al Complejo Industrial Armamentista para que se siga lucrando. Esto lo pedemos muy claro en el desastre que tenemos ahora en Mississippi y Louisiana. La excusa también de armas de destrucción masiva en otros países y "la responsabilidad divina que Dios dizque le dio a Estados Unidos para cuidar a la humanidad' ha sido explotado por la propaganda estadounidense.
III-CONCLUSION:
Si algún hermano o hermana le falta la ropa y la comida necesaria para el día, y un@ de ustedes le dice: Que te vaya bien; cobíjate y come, pero no le da lo que necesita para el cuerpo; ¿de qué sirve eso? Así también, la fe, si no tiene obras, es muerta en si misma. (Santiago 2:15-16)
Los resultados de la realidad dolorosa del 11 de septiembre prácticamente nos han obligado a tener que reflexionar y entrar en solidaridad comunitaria al escuchar las historias de quienes le han sobrevivido a las víctimas. Estas historias reviven el dolor y la desesperación sobre todo cuando se han perdido seres queridos o se ha sobrevivido a la misma. Se hace necesario el poder comenzar un proceso de sanación personal y colectiva para que podamos seguir funcionando sanamente en nuestras responsabilidades de continuar construyendo un mundo mucho mas seguro.
De aquí la necesidad de entender que es necesario o sea, un requisito, el que podamos rescatar nuestras memorias históricas y no olvidemos esta tragedia. Este fenómeno psicólogo de recordar debe de ser dentro del contexto de poder entender lo que pasó con la intención de poder establecer unas medidas de precaución. El no olvidar y poder entender lo que pasó nos pone de frente con la verdad la cual muchas veces duele, pero es el comienzo de nuestra sanación. Lo que ha pasado es que dogmáticamente se ha repetido por parte de la Administración del Presidente Bush el corillo de que no olvidaremos y a la misma vez se nos ha tratado de hacer ver muy selectivamente lo que no debemos de olvidar. Esta propaganda y lavado de cerebro ha sido el resultado de la manipulación de la información con la intención de controlar al pueblo. De hecho, es claro que en muchas ocasiones es imposible el poder olvidar lo que pasó, sobre todo un trauma, a menos que no entremos en una negación psicológica la cual nos impide el poder recordar o un dañó cerebral que borre nuestra memoria.
Teniendo claro que el mantener la memoria y recordar lo que pasó es necesario y que el conocer la verdad es parte de este proceso, entonces nos movemos a otras realidades la cuales también son necesarias. Es de suma importancia el que no confundamos recordar con perdonar. El primero como dije anteriormente muchas veces es imposible y el segundo es una realidad necesaria. El perdonar, a otrxs o a mi mismx, es una necesidad personal y un requisito para mi sanación. Es este un proceso en donde yo entro en contacto conmigo mismx y comienzo una reconciliación que deje como resultado mi paz interior. La misma Biblia lo dice, si es necesario perdonar a tus enemigxs setenta veces siete, lo cual es un número infinito, debemos de hacerlo. Una vez me perdono y perdono, aunque me sienta mejor emocionalmente, me voy a dar cuenta que esta experiencia no evita el que yo pueda recordar lo que se me hizo. De aquí la necesidad de no confundir estos dos fenómenos. De nuevo, perdonar es necesario, olvidar la mayor parte de las veces no es posible, esas memorias, placenteras o dolorosas, se quedan y yo tengo que aprender a vivir con esta realidad sin detener mi vida.
¿Cuál es entonces la mayor contribución para lograr que las memorias se conviertan en motivaciones positivas en el diario vivir, tanto personal como colectivo? El saber que esas memorias, aunque sean dolorosas, están acompañadas de la restauración de la justicia, lo cual es un requisito para la reconciliación que dejará como resultado la paz con justicia. O sea, que sin justicia no hay paz. Históricamente lo que ha pasado es que las personas opresoras han llamado a un borrón y cuentas nuevas, o sea, a una reconciliación, pero evitando el proceso de la justicia. Ejemplo de esto lo podemos ver en Argentina, Chile y Guatemala, por solo mencionar unos cuantos, en donde las juntas militares cometieron una serie de genocidios y ahora quieren que nos reconciliemos y nos olvidemos de lo que pasó dizque porque hay que aprender a perdonar. Claro que hay que perdonar, pero de eso no es que estamos hablando, estamos hablando de no olvidar y el restaurar la justicia como requisitos indispensables para la reconciliación. Esto es erróneo y además es una salida de escape para evadir responsabilidad. De nuevo, antes de la reconciliación lo que se necesita es la restauración de la justicia que permita el conocimiento de la verdad de lo ocurrido. Nada de esto ha ocurrido con nuestro 11 de septiembre.
Por supuesto, no deja de preocuparme el como el dolor que sentimos tiende a ser selectivo y oportunista ya que no tenemos la capacidad de poder sentir el dolor sufrido por quienes han sido las víctimas del terrorismo político, económico y/o militar por parte del gobierno de Estados Unidos (ejemplo: el pueblo palestino, afgano, iraquí, cubano, haitiano, dominicano, puertorriqueño, chileno, etc.). Da la impresión errónea de que este dolor no es importante. De aquí el que tengamos cuidado cuando elevamos nuestras oraciones en un egoísmo místico para recordarle a Dios solamente nuestrxs muertxs, esto es parte del dogmatismo.
Entre otras cosas, también los resultados del 11 de septiembre han puesto al descubierto una religión de la derecha practicada por el Presidente Bush en donde desde una idolatría él ha llevado a cabo una redefinición de lo que conocemos como pecado. Permítanme recordarles que pecado es todo aquello que altera el orden original de la creación en donde Dios nos permitió el llevar a cabo una repartición y disfrutar lo creado de una manera equitativa. Por lo tanto, cuando existen sistemas políticos o económicos, como el que tenemos aquí en Estados Unidos, que promueven la desigualdad de esta creación definitivamente estamos de frente a lo que podemos identificar como pecados capitales. De aquí el que crea que el pecado de la Administración de Bush es responsable de todas estas muertes en Mississippi y Louisiana. Nuestra obligación, creamos o no creamos en Dios, es destruirlos y permitir que el orden de la vivencia en armonía en la paz con justicia haga su entrada triunfal en este mundo.
De aquí entonces también el que crea que el reto mayor para quienes creemos y quienes no creen en Dios lo es la práctica de la justicia en todas sus dimensiones: política, económica, social, cultural, sexual, racial, étnica, religiosa, etc. En la práctica de esa justicia nos encontraremos y nos abrazaremos como hermanxs y compañerxs de luchas. Yo soy fiel creyente que es posible la creación de un mundo diferente, pero mejor. Es por eso que creo que el 11 de septiembre debió de ser una oportunidad para la reflexión, la corrección, la reconciliación y la restauración de la justicia. También debió de ser una oportunidad para poner en práctica nuestra compasión por lxs seres humanos en vez de fomentar el odio y el desprecio. Es aquí en donde se demuestra mi amor por la humanidad incluyendo mis enemigxs. No para aplaudirles el mal que hacen o para que yo actúe en una docilidad de servidumbre o sometimiento, de ninguna manera. Ese amor por mis enemigxs es el que me mueve a llevarles a la justicia para que sin perder la responsabilidad puedan encarar las consecuencias de sus acciones. Es también con amor que les voy a disciplinar. Ya nos lo dijo el compañero Jesús: amaos lxs unoxs a lxs otrxs, como yo les he amado. O sea, También nos lo dijo el profeta del amor, Ernesto Che Guevara: déjenme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad... O sea, que un/a verdader@ cristian@ o un/a auténtic@ revolucionari@ debe de ser guiad@ por el amor, jamás por el odio, o por los deseos de venganza. Es por todo esto que no tengo la menor duda, y tal vez por esto hemos fachado tantas veces, que tanto el cristianismo como el marxismo, son experiencias humanistas de cómo debemos de vivir. Quienes solo lo piensan son dogmáticxs. Recordemos que en la expresión de este amor tenemos una responsabilidad de poder liberar no solo a quienes están siendo oprimidxs sino también a quienes oprimen.
Un lugar para comenzar toda esta transformación lo es en el desarrollo de la conciencia crítica y de clase del pueblo. Asimismo cuando el pueblo toma conciencia de su explotación, opresión y exclusión, entonces es que de la desesperanza resucitamos la esperanza. Es por esto que soy fiel creyente de la resurrección de los pueblos hacia su liberación. Pero es esta también la razón por la cual debemos destruir todo proyecto armamentista y de guerra y darle una oportunidad seria a la paz e invirtiendo en el desarrollo humano.
Diferente a la Iglesia que promueve Bush, a mí me parece que la praxis eclesial, o la existencia de esa Iglesia, para reconocer la verdadera realidad de nuestro 11 de septiembre, deben reconocer sus realidades socio-históricas, políticas y económicas. Recordemos que a nuestra Diosa no se le reconoce, ni se le adora, ni se le práctica en un vacío, sino que es necesario hacer todas estas cosas en un contexto histórico, cultural y social que le de validez y significado a esa experiencia. De aquí la necesidad de entender la manera en que también la lucha de clase en nuestra sociedad capitalista neo-liberal produce unas estructuras pecaminosas que tienden a favorecer a la clase dominante y a la clase gobernante. Decir que Dios es responsable de las desigualdades que estas estructuras pecaminosas producen, o decir que fue responsable del 11 de septiembre es fomentar una idolatría, o sea, una creencia falsa de Dios.
Por lo tanto, mientras seguimos orando por el descanso eterno de todas las víctimas del terrorismo, sigamos trabajando en la destrucción de la dogmatización del 11 de septiembre y en la construcción de la paz con justicia vivificando nuestra fe, ya que la misma sin obras es muerta.
*
P. Luis Barrios