DOS AÑOS DESPUES DE VILAFLOR
Agapito de Cruz Franco
"Pretendemos que nuestra voz sea escuchada cuando se planifica el futuro de nuestra isla y queremos darle sentido a esta democracia que sólo nos cuenta cuando votamos cada cuatro años. Es hora de parar este modelo de crecimiento sin orden ni planificación. La crisis turística está pidiendo soluciones, modelos equilibrados de desarrollo respetuosos con el medio ambiente, con nuestras necesidades económicas y sociales y que sea compatible con el futuro de nuestra sociedad" (Asamblea por Tenerife)
La historia de estos dos años después de Vilaflor, es la histeria del Gobierno, el Empresariado, los partidos políticos tradicionales y las organizaciones sociales pegadas al Poder, por arrebatar al pueblo el espacio que conquistó aquel 23-N de 2002.
Dos años después de Vilaflor, el abismo existente entre la sociedad canaria y sus Instituciones es ya insalvable, y la solución no es otra que el recambio de las viejas formas de representación, asociación, y sistemas mediáticos, por la decidida participación ciudadana en la toma de decisiones públicas.
Totalmente noqueado el Poder por la sociedad salida de Vilaflor, aquél supo aprovechar el letargo del éxito gestionando su derrota inteligentemente, elecciones incluidas. El engaño estuvo a punto de hacerse efectivo, primero con la permanencia de los Decretos que posibilitaban el Tendido y el cambio a REE como responsable de la distribución, y posteriormente con la decisión pactada institucionalmente entre bastidores –otra vez ignorando al pueblo-, por llevar de nuevo el Tendido de la Muerte por las medianías del Sur. El primer año, fue un pulso con la débil hipocresía institucional, con acciones calculadas como el Contrato con Tenerife por Vilaflor o el desenmascaramiento de la trama ENDESA-Gobierno de Canarias entre otras acciones del Movimiento Ciudadano "Toda la isla es Vilaflor". El segundo, el pueblo chasnero, sólo ante sus alcaldes, consiguió de nuevo echar abajo el Tendido por segunda vez, obligando a estos a desdecirse, llevando el mismo hacia las zonas industriales del Sur por donde tenía que haber sido planteado desde un principio –Polígono Industrial de Granadilla, Zona Aeroportuaria, Polígono Industrial de Las Chafiras- y soterrado en los tramos cercanos a poblaciones.
Entre el descontento del cemento y la creciente oposición a nuevos proyectos como el Puerto de Granadilla o el Radar en Anaga, el 28 de Junio de 2004, tenía lugar en el "Recinto Ferial" de Santa Cruz, una desesperada reunión realmente atí-pica. El Empresariado (Cámara de Comercio, CEOE, etc.) autoproclamaron un tal "Foro para el progreso y futuro de Tenerife" bajo una estrategia de la confusión bien orquestada. Primero, haciendo creer que aquello era un Foro Empresarial, cuando era en realidad el "Foro del Bloque de Hormigón". Los políticos que fueron, además, lo confundieron con el Parlamento, y, ambos –empresarios y políticos-, creyeron que aquella reunión era sinónimo de sociedad. Una parte de los medios de comunicación –que no todos-, entraron en el juego, y, en lugar de serlo, descubrieron su vocación de boletín empresarial.
Arrancaba todo justo unos días después de que el Pte. del Gobierno canario anunciara que las ayudas a las Regiones ultraperiféricas quedaban consagradas en la Constitución Europea y juzgaron que era de urgente necesidad neutralizar a la sociedad salida de Vilaflor para no poner en peligro el pastel de las subvenciones. El Puerto de Granadilla, en realidad les importaba un pimiento, pues es a GASCAN, el Monopolio del Gas que lidera la multinacional ENDESA, a quien realmente le interesa. En este tema, han estado, y están, jugando al típico regateo en el Gran Zoco de la política-basura insular, para quedar todos bien al final en la foto. Pero lo que debe quedar radicalmente claro, es que no se trata de cambiar un proyecto de Puerto más grande por otro más pequeño-que no deja de ser sino su 1ª fase-, ni ofrecer otros Puertos para la entrada del Gas (anti) Natural, sino de decir adiós a esta idea y decidirse con valentía por un modelo energético alternativo a los fósiles, que dé pie a un modelo de desarrollo, que cambie por completo el rumbo de la isla. Que ese es el capítulo siguiente al Tendido de Vilaflor.
Lo que el Foro Ferial aludido así exigía, eran obras públicas, dentro de la interminable vorágine cementera. Que las aguas volviesen a su cauce político convencional, acabando con el único foco de agitación y protesta social que existe hoy en las Islas: los Movimientos Ciudadanos, que han desubicado de sus roles tradicionales a los actores sociales y políticos convencionales. Incluso no sólo a la clase política conservadora, sino también a la izquierda tradicional y al asociacionismo subvencionado. Movimientos Ciudadanos, nutridos por el pueblo que con un nivel cada vez mayor se compromete a transformar la sociedad en aras de sus intereses mayoritarios y de la defensa de los ecosistemas. Movimientos Ciudadanos que han colocado como líder, a una sociedad que ha asumido el ecologismo social emanado de estos últimos 20 años en Canarias. Esto es lo que nadie puede entender: ni quienes tratan de acabar con el "efecto Vilaflor", ni quienes desde postulados sectoriales, hablan del Espíritu de Vilaflor como si de un fantasma se tratase.
Sus detractores, dependientes del cemento -o subvencionados del cemento-, no pueden permitirse el lujo de dejar con vida y de forma incontrolada a estos Movimientos Ciudadanos cada vez más evolucionados, que no son dirigidos, ni subvencionados, ni patrocinados por nadie, puesto, que como ha acuñado la experiencia en las Torres de Vilaflor, el Movimiento Ciudadano no tiene riendas, por más que les pese a determinados medios de comunicación, a los arribistas de turno y a las organizaciones que se empeñan una y otra vez en fagocitar la lucha del pueblo llenando sus alforjas de números de registros fantasmas, con el pueblo echado al monte o a la carretera y ellos enredados en la burocracia.
A los movimientos ciudadanos con solera como la Plataforma para la defensa de la Playa de Valleseco o la Plataforma Comunitaria pro-hospital público del Sur-Suroeste de Tenerife, con más de 10 años ambas a sus espaldas, se han añadido otros de reciente creación como el Foro Ciudadano contra la incineración en Arico, la Plataforma Ciudadana contra el Radar en Anaga, la Plataforma Supramunicipal de El Tablero contra el PGO de Santa Cruz y la Coordinadora de Barrios de Santa Cruz-La Laguna, los Movimientos Vecinales contra las Jaulas Marinas del Sur de Tenerife, contra los áridos y chatarras en Icod de los Vinos, la Plataforma "Saturnino García" en defensa de los barrancos de Güímar, o la Asamblea por Tenerife, movimiento curiosamente surgido, como un efecto no deseado ni previsto, por la reunión de Empresarios del 28-J-, y organizarse, al grito de "Ya está bien", todo un movimiento ciudadano que pivota en el Area Metropolitana y que está coordinando la lucha contra las infraestructuras de Santa Cruz-La Laguna o el Puerto de Granadilla, con Manifestación incluida el 27 de noviembre.
La segunda maniobra con la que nos quisieron confundir fue la idea que transmitieron sobre "Espíritu de Vilaflor", tanto desde quienes piensan que hay que decirle "adiós", como de los que opinan que hay que rescatarlo para que vuelva de nuevo. Ninguno de estos dos sectores ha entendido absolutamente nada de lo que es esa eclosión social. Del protagonismo del pueblo. No de los partidos políticos. Ni de las organizaciones sociales. Ni de los empresarios responsables. Y sin embargo, de todos ellos también. No es que el pueblo no tenga dirección, no tenga cabeza. Es que la cabeza y la dirección la tiene la propia sociedad y no sucedáneos políticos electorales, empresariales, o ambientalistas al uso. El 23-N vigente, ni se ha ido, ni vuelve, ni hay que rescatarlo de ningún sitio. Está ahí: el proceso último en el Sur con 5 municipios abarrotando las asambleas habidas, desde que en enero último se informaba del trazado por las medianías, dan fe de ello. Como da fe, el que tres municipios empujaran a sus alcaldes y bajasen el Tendido hasta la Autopista y soterrado en tramos urbanos. Asambleas silenciadas, que no silenciosas. Y que muchos, ignorantes, han tratado de ignorar conscientemente. Porque quienes piden que vuelva el Espíritu de Vilaflor, me gustaría saber dónde estaban estos dos últimos años en los que miles de chasneros han estado en primera línea, primero demostrando que Vilaflor no había terminado, como chirriaban voces interesadas, y después, cuando por poco vuelven a meter el Tendido por las Medianías, arrastrando los cables, como mal menor, hacia la autopista y bajo tierra. Aún hoy, con el Tendido temporalmente paralelo a la Autopista, la lucha por otro modelo energético continúa más viva que nunca, y el famoso Tendido de Vilaflor, no es sino una pequeña mota de polvo en el estructural problema de la Energía en Canarias, que clama a gritos el desarrollo de un modelo basado en las potencialidades naturales de nuestra tierra, el viento y el sol, las energías limpias, el ahorro y la eficiencia energéticas, en lugar de nuevos parches como las Turbinas del Sur a añadir al Tendido de la Muerte, o la farsa del Gas Natural como combustible sucio, y que amenazan con electrocutar a toda la clase política tradicional.
Vilaflor representa la cultura de la persona, del individuo solidario, de las organizaciones comprometidas. La pluralidad. Nunca un sector. Pertenece a muchos sectores sociales y políticos. Es propiedad de todas y cada una de las personas y de los colectivos que dijeron NO aquel día pero nunca, de quienes dicen que decían NO aquel día y ahora no saben qué hacer para gobernar juntos, cobijados bajo el cemento del edificio de la Presidencia del Gobierno. Por eso, quienes intentan, tanto de apropiarse del espíritu chasnero como de acabar con él, no es que sean unos ladrones o unos terroristas, es que son rematadamente idiotas. Porque en ese espíritu, viaja el sentimiento trágico y estratégico por otro modelo de desarrollo en equilibrio con el ecosistema, con el ser humano como parte del mismo, y la decisión racional de que antes de hacer nada hay que consultar al pueblo, o sea, a la sociedad, para no confundirnos, que es la primera de todas las Instituciones, y el primero de todos los Parlamentos.
El tercer engaño de aquel 28-J, es el que intenta dejar a un lado a la sociedad y poner en primera fila a las élites. No es pues la realidad, como dicen, el que "los ecologistas están en un lado y los empresarios en otro" con el Gobierno de árbitro en plan "in medio consistit virtus", imagen que desea el Gobierno para acabar con Vilaflor. Y muchos otros. No. Tenerife no está dividida en dos posturas maniqueas. Lo real es que el Gobierno y los grandes partidos electorales, "secuestrados" por algunos empresarios, están en un lado y la sociedad en su conjunto en otro. Por otro lado, no podemos acabar con la carrera de Empresariales porque parte de este sector se empeñe en liquidar Tenerife a golpe de talonario. Ni podemos olvidarnos de la pluralidad que supuso el 23-N y los 150.000 ciudadanos que la rubricaron.
El Movimiento Ciudadano "Toda La Isla es Vilaflor", así como las Plataformas surgidas desde el año 1990, y el último de los procesos ya terminado, la "Asamblea Ciudadana del Sur", y que han tenido a la energía como catalizador, han sido posibles por la participación social habida. El ciudadano, el vecino, como protagonista. Una bola de nieve donde todos los sectores sociales se fueron integrando dando como resultado lo que se conoce como el Movimiento Ciudadano por Vilaflor. Que no se diga pues, los ecologistas en un lado, los empresarios en el otro, y el Gobierno en medio. Es la sociedad, las personas solidarias en un lado que han hecho suyo el mensaje ecologista, y el Gobierno en el otro. Esta es la historia del Movimiento Ciudadano, una lucha que no la ha dirigido, ni la dirige, ni la dirigirá ningún grupo político, cultural o social, sino todo el pueblo en su conjunto con cada una de las personas y de las organizaciones más combativas como líderes, y lejos de élite alguna.
El Movimiento Ciudadano "Toda la Isla es Vilaflor", fue el triunfo de la ecología social, que inyectó en el pueblo sus contenidos. Un modelo de lucha ecologista al lado de otros actores sociopolíticos principalmente vecinales, ciudadanos y políticos en general, que ha provocado la superación de movimientos anteriores como el asociacionismo legalizado, o las formas que experimentó en sus inicios el asociacionismo ciudadano –Plataformas, Foros,...-, que, como primera expresión de los movimientos ciudadanos, han sido asumidas ya por el sistema convirtiéndolas al modelo tradicional. El Movimiento Ecologista y el Movimiento Ciudadano de Canarias, han dejado atrás tras el 23-N de 2002, todas estas formas de organización. Y la protesta nos está deparando nuevas sorpresas. Porque es un error afirmar que tras el 23-N han proliferado las Plataformas como hongos en la isla. Ha sido fundamentalmente al revés. El 23-N llegó como producto, entre otras causas, de la cultura de la Plataforma como sistema ciudadano de organización. Nunca hubo en Tenerife y en Canarias, tantas Plataformas Ciudadanas como en los años previos al 23 de noviembre de 2002. Y sin el 23-N, no hubiese sido posible la superación de la cultura de la Plataforma y que surgiera el río que nos lleva, y que tras la caminata del pasado 3 de octubre desde Guamasa a Santa Cruz organizada por la Coordinadora de Barrios, de aquella otra por las cumbres de Anaga impulsada por la Plataforma contra el Radar, o de la protesta ciudadana del 5 de septiembre llevada a cabo por la Plataforma pro-hospital Público por la Avda. de Las Américas, amenaza con convertirse en riada y llevarse por delante al "ancien regime" que, refugiado en sus Instituciones, ni ve ni oye ni entiende.
En la actualidad, el hartazgo ante tanto bloque que se oye en Tenerife, aboga por un nuevo modelo de desarrollo diferente al que nos están imponiendo, y es el mismo que el lanzado el 23-N junto al rechazo de aquel Tendido Aéreo. En los meses anteriores, han sido esas buenas gentes de San Miguel, Arona, Granadilla, Vilaflor y Adeje –herederas, no sólo como chasneras, sino como sufridoras de los nuevos trazados de las Torres- las que han conseguido paliar, en la soledad de sus pueblos alejados del Area Metropolitana, y olvidados por los medios de comunicación de "Tenerife", la gravedad de un problema que crearon UNELCO-ENDESA y el Gobierno de Canarias. Ahora es esta Area Metropolitana la que está escribiendo un capítulo admirable y que se refleja en el nuevo periódico de Tenerife "Ya está bien". La bola de nieve es ya imparable, bola, que contará con la simpatía de la sociedad, si es ésta la que la hace rodar y rodar. Los procesos habidos en proyectos como el Puerto de Granadilla, la Incineradora de Arico, el Radar de Anaga, la fiebre de las Autopistas con el Anillo Insular, la Vía de Cornisa, el Tranvía y el Ferrocarril, los Hospitales Públicos, los puertos de Fonsalía, Garachico y Puerto de la Cruz, las jaulas marinas, los PGO, etc. Y los que están llegando o retornan, como la Energía y el Gas, la Educación, la Inmigración, el Transporte, … solamente pueden prosperar si el pueblo está detrás de todos ellos. Por eso su éxito es imposible desde el momento que es dirigido –de forma directa o indirecta-, por sectores concretos o por especialistas, en la medida en que se cambia su propia naturaleza organizativa, en la medida, en suma, en que se deja al pueblo fuera. La confluencia, es posible que venga directamente empujada por este pueblo y es posible también, que estemos asistiendo a los primeros pasos para recambiar el modelo de democracia representativa de partidos por el de la democracia participativa de los ciudadanos que piden paso como actores políticos de primera fila. Proceso que es también posible se lleve por delante, las formas y el talante de muchos medios de comunicación, de algunos Sindicatos, de determinados grupos pseudoambientales que comparten mesa y mantel con el Gobierno, y de tantas asociaciones vecinales, simples sucursales de los partidos que gobiernan, y que tras un cuarto de siglo de democracia representativa, han quedado obsoletos.
La sociedad quiere participar y decidir. Ser protagonista en la toma de decisiones público-políticas, lo que nada tiene que ver con ese fracaso del sistema y a la vez fraude social que son la farsa de las Iniciativas Legislativas Populares –ILPs-, alegaciones, papeletas cada cuatro años como única participación democrática, instancias y voz sin voto en los Plenos y Parlamentos. En los Foros, además, que se inventa el Gobierno cuando quiere marear la perdiz, la sociedad, ni participa, ni decide.
Por fin, terminar diciendo que ante el lobby del hormigón y la razón de la fuerza, la fuerza de la razón, la razón del pueblo, y el lobby de las hormiguitas. El 23-N marcó un antes y un después, a pesar de que plumíferos a sueldo ridiculizaron este mensaje y esta realidad. Estamos ya en el después. Porque aquí, quien manda, es el pueblo, y cuando actúa como pueblo… Con el otoño en su apogeo, hay una cosa clara a dos años de Vilaflor: la sociedad ha cambiado, la clase político-empresarial no. Tras ese irrepetible Vilaflor, que guardamos en la conciencia colectiva como el momento de máxima eclosión popular en la moderna historia de Canarias, el día después del 23-N de 2002 no ha hecho sino empezar. Y no hay vuelta atrás…