Estados Unidos en manos de un poder absoluto
Luís Ortega
En la primera página del New York Times del día 2 de Febrero aparece una fotografía, a cuatro columnas, en la cual se ve un hueco en la tierra dentro del cual dos manos están recibiendo el cuerpo, envuelto en una sábana blanca, de Naim Rahim Yacoubi, un iraquí de 37 años que fue asesinado porque se atrevió a votar en las elecciones del día 30 de Enero. Edwar Wong, el corresponsal del Times en Irak, dice que Mr.Yacoubi fue uno de los 50 iraquíes que murieron por haber ido a votar. Todos ellos, según el corresponsal del diario, son considerados mártires. El título de la información también usa la palabra mártir.
Es curioso cómo se está transformando el vocabulario. La guerra ha producido verdaderos milagros. Lo iraquíes que se enfrentan a la invasión de los Estados Unidos son rebeldes, son malos, asesinan a la gente, ponen bombas. Los invasores son héroes que suelen darles caramelos a los niños, que los miran asombrados de su vestimenta y de su armamento. Los iraquíes que se atreven a ir a votar por los candidatos escogidos por los americanos son considerados héroes. Son buenos. Y los que pelean al lado de las tropas americanas son también buenos. Es decir, lo que estamos viendo en los inicios del s.XXI es una verdadera transmutación de los valores. Los invasores que se tiran sobre un país casi inerme, después de haber inventado la noción de que tienen armas de destrucción masiva, las cuales nunca aparecen, son alabados. El presidente que ha iniciado la guerra innecesaria, gana la reelección, lo cual indica que los americanos lo consideran casi un héroe. El mismo presidente se considera tan popular que se siente autorizado a transformar el país echando abajo programas tan respetados, y de tanto tiempo, como el mismo Social Security. Por primera vez en la historia del país el presidente tiene un poder absoluto semejante al que tenían los monarcas de origen divino. Maneja a su antojo los tres poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Ya se vio cómo en el 2000 el Tribunal Supremo lo instaló en la presidencia. La prensa, los medios de información, están al servicio del gobierno porque han pasado a manos de las grandes corporaciones que controlan el país. Es tanto poder que ha llegado a controlar el Partido Republicano, o al menos un sector particular de ese partido, que están tratando de imponerle al país una reforma del Social Security, uno de los programas más antiguos del gobierno federal. De hecho, lo que pretenden los republicanos de Bush es iniciar el proceso de destrucción de los programas sociales que se crearon a partir de Roosevelt. En el fondo de todo esto está la extraña noción de que los pobres son innecesarios. Es una especie de darwinismo estilo Bush. La supervivencia de los más fuertes.
Toda esta concentración de poder en manos de un solo grupo republicano que se considera autorizado para cambiarlo todo e inclusive hasta para cambiar el sentido de las palabras, se está haciendo impunemente a espaldas de la gran mayoría de los americanos. La reelección de Bush, después de cuatro años de disparates increíbles, es una clara demostración de que al pueblo americano le han cambiado los cables del cerebro y lo que es malo parece bueno, y a la inversa.
El tema fundamental del gobierno absolutista de Bush es el terrorismo. Pero basta un ligero análisis para entender que el terrorismo, como fenómeno universal, es una patraña. El ataque a las Torres de Nueva York el 11 de Septiembre del año 2001 fue, obviamente, un hecho aislado. No ha vuelto a ocurrir un ataque terrorista en los Estados Unidos a partir de aquel día. Han pasado casi cuatro años, y nada. Los terroristas no aparecen por ninguna parte. Pero el gobierno de Bush le ha hecho pagar un precio altísimo al pueblo americano utilizando el argumento del terrorismo. Es hasta probable que hasta el mismo Osama bin Laden haya muerto en alguna escaramuza. Se han pasado cuatro años anunciando la llegada de un lobo que nunca llega. Y, so pretexto de la guerra contra el terrorismo, han llenado las cárceles de supuestos culpables. En última instancia, el terrorismo que existe hoy en Irak es de creación americana, porque surgió después de la innecesaria invasión del pobre país.