EFEMÉRIDES DE LA NACIÓN CANARIA

UNA HISTORIA RESUMIDA DE CANARIAS

CAPITULO III (II)

PERIODO COLONIAL, DÉCADA 1481-1490

 

Guayre Adarguma *

   

1481 Febrero 12. Del Real de Las Palmas corrían la costa hasta Maspalomas y Tirajana, y cerca de Agüímes en el barranco de Guayadeque halló Pedro de Vera un canario con ganado que no huyó y preguntado dijo que era cristiano y se llamaba Juan Mayor, natural de Lanzarote, que fue de los muchachos que los vecinos más principales, vasallos de Diego de Herrera, trajeron treinta en rehenes; hablaba velozmente la lengua canaria y sabía toda la Isla á palmos; era cautivo del quadartheme de Gáldar, y allí fue preguntado por él Dónde asistía y qué era su intento, y queriéndose venir con Pedro de Vera se lo estorbó y díjole que pasase á la Gaete con Alonso Fernández de Lugo y fuese espía de lo que pasaba avisándole de todo, que se le daría el premio merecido; y dio la vuelta al Real de Las Palmas. El Juan Mayor cumplió tan bien su palabra y en pocos días de asistencia de espía fue de mucho provecho; trajéronle nuevas al Alcaide Lugo que junto al pueblo de Gáldar, en una cueva que mira al nacer el sol habían entrado ya cerca de noche quince hombres que allí han de dormir; fueron tres cuadrillas con la espía, rodearon la cueva y entraron donde estaban dormitando que sin poderse menear ni aún rodear fueron presos y atados, y algunos dormían con mujeres, y la espía dijo que el uno de ellos, que tenía una mozuela, era el Guadartheme de Gáldar, que por sus amores vino alli; llegados ante el Alcaide Lugo y los demás, fue mucha la alegría que hubo con tan buena presa; diose luego la nueva á Pedro de Vera, antes de romper el día llegó el propio con la carta, fue de sumo gozo la prisión del Rey Guayedra, que  era el que tantos males nos había hecho, y ya nos juzgamos libres de tantos trabajos, por haber dado fin á tantas fatigas como se padecían en Canaria.

 

Envió Pedro de Vera que lo enviasen bien guardado de los suyos no se lo quitasen, señalando el día y que irían de acá por el camino del Bañadero á encontrarlo, y que no se malograse lo que tanto había deseado; salieron los espías delante caminando tres leguas casi camino de Guía; divisamos la gente y acompañamiento que se nos venía á juntar después de la bajada del risco, causó en todos el regocijo que se podía esperar; venía á pie con doce camaradas: recibióle Pedro de Vera á pie, echóle los brazos al cuello y con él venía el Juan Mayor por intérprete, fue muy acariciado de Pedro de Vera afianzándole su servicio. Lleváronle un caballo de diestro muy aderezado y con dos hombres y no fue posible querer subir en él y vinieron á pie el Rey y los suyos. Salió toda la gente del Real á recibirle con salva, que mandó Pedro de Vera, dando gracias á Dios de ver en semejante estado la conquista y teniendo presente la causa de tantos males padecidos que allí tuvieron fin.

 

Con la prisa que se pudo, en un buen navío bien pertrechado, envió á España Pedro de Vera remitido á Sus Altezas al Rey quayedra con cuatro de sus camaradas, encargado al cuidado del factor Miguel de Mujica con otros hidalgos aventureros; dice P. Fr. del Castillo, Historia qótica, que Miguel Mujica, Escribano de Málaga prestó al Rey D. Fernando ciertas doblas de oro para la conquista de Canaria y vino á ella con el Capitán Pedro de Vera.

 

Escribieron muchos sus cartas á correspondientes, y doña Beatriz de Bobadilla á la Reina su Señora, de cómo su marido Hernán Peraza había enfermado en Canaria por el mal temple de la tierra y ella estaba sola y temerosa en tierra tan á fin de alcanzar licencia.

 

Llegaron á Sevilla y el concurso á ver los canarios era grande, y en la Puerta del Arenal un soldado español dijo á un muchacho canario: "Es muy buena Canaria, linda tierra; yo he estado en ella". Respondióle diciendo: "Ahora dicen que es buena cuando tú y otros ladrones como tú la habéis destruído y quitado todas las palmas", y nadie se atrevió á decirle nada.

 

Este muchacho y otros por el interés de un ochavo, á diez pasos esperaban una pedrada que hurtando. el cuerpo se libraban, que era admiración, Hospedáronse en la Plazuela del Arzobispo y á la fama vino un manchego á luchar; escogió á uno llamado Adargoma con quien quiso probar fuerzas. Dijo el gentil: "Quien hubiere de luchar conmigo primero ha de hacer lo que yo hiciere". Mandó traer sobre una mesa puesto un vaso de agua y cogido con la mano alargado el brazo dijo: "'Si me detuvieres el brazo con dos manos que yo no beba, lucharás, y si no lo hicieres, no lo intentes y te podrás ir", Cogió el manchego á dos manos por la muñeca de la mano del gentil y no pudiendo resistir la fuerza que poco á poco fue llevando el agua á la boca sin derramar sola una gota la bebió toda con admiración de todos y el manchego cogió la puerta de corrido. Hubo otras fuerzas y habilidades hasta llegar á Calatayud por el camino de Córdoba, donde estaban Sus Altezas, saliendo gran concurso á verlos por los caminos y sentían mucho que los reputasen en el número de los moriscos y éstos eran los más que venían á verlos, y el día siguiente de su llegada entró á besar la mano quayedra al Rey D. Fernando.

 

Era este gentil, hombre alto, robusto, el color moreno cetrino, la vista aguda y muy viva, semblante hermoso, dócil y apacible, el cabello mucho, largo y negro, la barba poca, crecida en punta, poblado de cejas, el rostro algo largo y de buen juicio. Entró á besar la mano al Rey D. Fernando solo con Juan Mayor, intérprete, y después entraron sus camaradas luego en la presencia real se arrodilló y por señas pidió á besar la mano, que declaró Juan Mayor y al besarla se le arrasaron los ojos de lágrimas y dijo que se sujetaba á un Rey tan grande y tan poderoso y quería ser cristiano y el Rey le levantó por el brazo y le echó los brazos al cuello hízoles á todos muchos cortejos y regalos, dio dádivas y vestidos, y con diferencia las de Guayedra á los otros, hospedáronse en el Palacio Real, asistían juntos, y estando para sentarse á comer á la mesa y puestas las sillas entró el Rey á verlos y luego el camarero volvía los espaldares á la mesa, y dijo S.M. que no dejasen de comer y que se sentasen, y Guayedra volvía la que le tocaba á él solamente para que el Rey se sentase y que él quería servir en pie el Rey los mandó sentarse obedecieron, el uno como debiera estar se puso, y los otros como estaban las sillas vueltas sin poder comer hasta después comía el Guayedra poco y desabridamente, y preguntado por el Rey qué manjar ó comida le sería de más apetencia y dijo: "Por ahora unos datilitos y un puñado de gofio de cebada de mi tierra". Mandó el Rey que luego fuese cristiano con la brevedad posible los volviese Miguel de Mujica. que había enviado á Vizcaya á recoger 200 hombres y algunos aventureros para que quedasen en la Isla después de allanada á lo que se ofreció Guayedra siendo cristianos fuese la Isla toda por suya, y volviesen á ella todos los canarios que estuviesen fuera libremente.

 

Bautizóse con solemnidad real fueron padrinos el Rey y la Reina echóle el agua el Arzobispo de Toledo D. Pedro González de Mendoza, llamóse D. Fernando Guadartheme vino á visitarle y estuvo con Guadartheme tres días Muley Adalay, rey de Granada, llamado el Chico porque vivo el padre reinó ofendíanse mucho que los estimasen como á los moriscos, que estaban de paz los de Granada. Pidió por merced le concediesen los riscos y dehesas para criar ganados, llamados de Guayedra, y juzgando el Rey le concedía alguna gran ciudad ú otra cosa, fue muy satisfecho, y tendrá de largo más de media legua y muy poco de ancho á los otros concedió el Aumastel, la Isleta y la costa de mar llamada de Guadartheme cerca del Puerto: los demás camaradas no se hicieron cristianos. Dio por merced á Juan Mayor la vara de Alguacil Mayor por toda su vida y después pueden suceder en ella los de su familia primero que otros: encargó mucho S.M. á Miguel de Mujica cuidado de volverlos á Canaria con mucho regalo y asistencia, y que procurase dar fin á la conquista con los mejores modos y medios que en ello se requería. Recogidos 200 ballesteros por su cuenta y 100 aventureros á la fama de buenos repartimientos. (Marín de Cubas). Según la investigadora española Luisa Álvarez de Toledo, basándose en documentos del Registro General  del Sello Miguel afirma que Muxica era un canario que hoy llamaríamos ilustrado.

 

1482. Contraen matrimonio Hernán Peraza “El Joven “y Beatriz de Bobadilla.  Ochenta gomeros de los bandos de Orone y Agana son reclutados por Hernán Peraza para ir a la conquista de Tamaránt (Gran Canaria,) con lo que había sido condenado el sevillano por la muerte de Juan Rejón.

 

1482 Mayo. Pedro de Algaba, Gobernador de Castilla en la colonia  de Tamaránt (Gran Canaria), fue condenado a muerte por un tribunal de treinta hombres de los mercenarios invasores, presidido por Juan Rejón, que compareció con una provisión real de aquel país donde se le nombraba Gobernador y Capitán General. La acusación formal fue un trato con el Rey de Portugal para la venta de la isla, extremo que Algaba negó en rotundo acusando, a su vez, a Rejón de actuar por enemistad personal. Se practicaron otras detenciones y se decretó la expulsión del Deán Bermúdez, acusado de amotinador. El ex gobernador de la futura colonia fue decapitado en  las inmediaciones de la actual plaza del Pilar Nuevo, en el barrio de Vegueta, Guiniwada n Tamaránt (Las Palmas de Gran Canaria), lugar que ocupaba el primer asentamiento de los invasores europeos. (Ver efemérides de 1478 agosto 27).

 

1482?. No se le ocultaba á Pedro de Vera lo que pasaba, procurando verse con quadartheme de Gáldar, que no fue posible. Corríase la tierra por todas partes, y entre ellos los gomeros fueron muy señalados en fuerzas y valor; algunos veinte tuvieron luchas y desafíos célebres con los canarios; saliendo ciertos castellanos y gomeros de la Torre del qaete á traer ganado ó cautivos, cogiendo la playa del mar, vieron salir de una cueva dos mujeres huyendo por sobre unos riscos, la una era madre, algo anciana, y la otra era su hija, muy hermosa, de mucho cabello y rubia, con unos faldellines de pieles y lo demás desnudo, como en todas se veía; éstas, viendo llegar á querer subir el risco tras ellas, arrojaron tantas piedras que mataron á un soldado é hirieron á muchos á la subida del risco de Tirma; mas viendo la resistencia dos castellanos subieron rodeando otro camino por unos andenes bien peligrosos, y pudiendo la más anciana huir y escapar, volvió sobre la moza, que se ponía en defensa, y pareciéndole imposible escapar de cautiverio, desenvolvióle el cabello largo á la moza y dándose dos vueltas al brazo derecho con él se arrojó del risco abajo trayéndosela consigo, se hicieron pedazos y hoy llaman el Salto de las Mujeres. Hubo otras canarias que buscando leña fueron sentidas de los castellanos, y también se desriscaron. (Marín de Cubas)

 

1482. la cosecha de múrices de Erbania (Fuerteventura), estaba arrendada. Productoras las islas menores de cereales, por ser la tierra alta, vendían a Tamaránt (Gran Canaria) pero sobre todo a los barcos, que hacían aguaje, siendo la orchilla la principal riqueza. Asegurándose su comercialización, Inés y Fernán firmaron asiento con Francisco de Rivera, por otro nombre Riberol, genovés afincado en Sevilla.

1483. Hernán Peraza junto con 80 gomeros y 70 soldados más participan en la conquista de Tamaránt (Gran Canaria).

 

1483. Un de las batallas más cruentas de llevada a cabo durante la invasión de Tamaránt (Gran Canaria) por los mercenarios castellanos fue la de Ajodar, en el transcurso de la misma, su pudo haber cambiado el curso de la historia colonial de nuestra nación, de no haberse interpuesto el converso Thenesor Semidan, totalmente entregado a la causa de los invasores, quien con su intervención evitó el total aniquilamiento del ejército mercenario invasor. La economía castellano-aragonesa no hubiese podido soportar los costos de otra armada, (la invasión y conquista de las islas de Benahuare-La Palma- y Chinet-Tenerife- fueron concedidas a mercenarios y empresarios privados a cambio de los despojo del botín consistente en  eslavos, ganados y tierras) por lo cual posiblemente los proyectos de ocupación de la isla hubiesen sido postergados, dando tiempo a la reorganización de los canarios los cuales ya conocían las técnicas de guerra de los invasores y además podían disponer de las armas  modernas arrebatadas a los mismos.  

Uno de los relatos en torno a dicha batalla que hasta nosotros ha llegado se lo debemos al criollo Marín de Cubas, (a pesar del error en la fecha, como sabemos Pedro de Vera había desembarcado en Las Isletas el 18 de Agosto de 1480) quien nos describe los entresijos de la misma en los siguientes términos: “Volviendo á Canaria con felicidad de viaje Miguel Mujica y D. Fernando Guadartheme al Puerto de las Isletas, jueves 24 de Octubre del mismo año, fue mucho el gozo de Pedro de Vera por saber cómo tan bien le había ido, y mandóse á Hernán Peraza que dejando á los gomeros á su cuidado, éste fuese con Doña Beatriz á la Gomera ; vino al Real á besar la mano de Pedro de Vera y se fue haciendo muchas ofertas y cumplimientos.

 

Estaban las cosas de Canaria muy revueltas y alteradas, primero con fingidas paces, después de la prisión de Guadartheme quedaron muy tristes cuanto contentos los cristianos, prometieron dar la obediencia en cogiendo la sementera; creyólos Pedro de Vera y faltaron á ello rebelándose y siendo peores que nunca; luego nombraron otro rey ó Guadartheme, llamado antes Tazarte, un gaire alto, seco y prieto, de grande esfuerzo, nombrado por el mes de Marzo después de la prisión del otro y éste hizo matar á dos religiosos de Santo Domingo, de cuatro que asistían con Pedro de Vera, que había traído á Canaria, y fue así: había mucho cigarrón que comía las cebadas y legumbres, sustento de los canarios, y fueron al término de Tafira el P. Fr. Martín de Cañas, que llevaba un Santo Cristo y también para predicarles de caminos de fe de Dios, con Fr. Juan de Lebrija, sacerdotes ambos; fueron arrojados de un alto risco tajado como el tajo de Ronda y nunca soltó de la mano el Santo Cristo el P. Cañas; sus cuerpos llegaron á la sima y por memoria llaman hoy las Cuevas de los Frailes, en Tafira, el sitio donde cayeron por haber al pie del risco algunos socavones ó grutas, escorias de un volcán.

 

Volvió á España el religioso, Fr. Diego Villavicencio y murió en Sevilla; eran de Jerez de la Frontera. El último quedó en la ermita que se hizo á San Pedro Mártir donde hoy es convento de Santo Domingo. Dando orden Pedro de Vera de castigar á los canarios, y corregir sus malos términos, andando muy desmandados y atrevidos, dijo á D. Fernando de Guadartheme que les fuese á hablar y presto poner lo que á ello debía necesario enviándoles con Juan Mayor su recado, y pusiese preso á quien fuese causa de las alteraciones. Llevando su demanda caminaron á Gáldar donde estaban muchos canarios que alegres de verle libre y gustosos quisieron luego seguirle y ser con él de parte de Sus Altezas, impidiéronlo allí unos ministros ó capitanes de Tazarte, aunque él asistía en unos riscos muy pendientes y barrancos junto al mar más de cuatro leguas de allí, y Arminda, única heredera de la Isla , su sobrina, muchacha de 18 años, hija de Guanache Semidan, que fue Guadartheme llamado el Bueno; ésta ya estaba casada con un muchacho hijo del Guadartheme de Telde, á quien los españoles llamaron Tazartico, recogidos con mucha gente en la montaña de Bentaiga, y según sus leyes y lo que habían jurado, primero deben escoger la muerte que entregarse; quedó muy triste D. Fernando, y Juan Mayor procuraba reducirlos con la verdad, y no fue posible.

 

Llegaron á la montaña de Bentaiga, qué es de tierra muy roja á modo de almagre y encima tiene una fábrica admirable de la Naturaleza que es un peñón de riscos muy altos y pendientes en torno con una subida á lo alto muy peligrosa; tiene al pie muchas cuevas y caseríos con cantidades de huesos de gentiles á modo de sepultura, y una fuente de buena agua aunque es poca sale corriente á fuera; había en lo alto muchas familias y ganados que parecían hormigas. Subió á lo alto Don Fernando y Juan Mayor y allí se alegraron de nuevo ofreciéndole el gobierno y mando de Rey como antes, y no lo admitió porque había visto la cara del Rey de Castilla y dádole su verdadera palabra que cumplirá á morir; inclinábanse todos á lo que les suplicaba y prometía con Juan Mayor; admitiólo su sobrina Arminda y no quiso Tazartico, respondieron los de Telde, y por último todos en que no debían desamparar á su Señor natural hasta morir primero; refieren el agravio de Pedro de Vera que fue dejarlos en Lanzarote desnudos enviados á vender y ahora haría lo mismo. Hechas grandes diligencias en sacarles á la verdad se disculpaban en hacer lo que ordenase el Tazarte.

 

Volviese D. Fernando Guadarheme al fuerte de Gaete, de donde se dio aviso de todo a Pedro de Vera, que luego envió en una barca una compañía y a su hijo Rodrigo de Vera, caìt´çan de infantería, con otros para lo necesario, de allí salieron en la barca por la costa hacia el sur al poniente de la Isla , y desembarcaron en una playa ahora llamada Tazartico, al pie de un risco así llamado junto á otro muy alto que los divide un barranco llamado Tazarte, porque fue donde Don Fernando, Juan Mayor y Rodrigo de Vera hablaron á Tazarte y Tazartico, que habían llevado la nueva, y fue en vano el viaje; de todo se dio cuenta en el Real y dijo Pedro de Vera: "Pues si ellos no quieren venir acá, yo iré allá".

 

Prevínose la gente que había de ir contra los canarios á buscar á sus fortalezas, y la prevención de guarnecer el Real que no fuese acometido. Salió con brevedad camino de Gáldar guardando el paso del risco no lo cogiese el enemigo, llegamos á Bentaiga á poner sitio al risco que sola una subida, que un hombre desde arriba puede él solo defender, tiene no más; tomóse la vanguardia Miguel de Mujica con sus 300 vizcaínos; sitió el paso, estuvimos allí quince días en los cuales no sacamos  de los canarios ningún fruto; echaban grandes piedras desde lo alto á rodar, eran á modo de molino con un agujero en medio y un palo atravesado para que cuando rodasen viniesen siempre iguales; matáronnos ocho españoles, y desde lo alto del risco más empinado arrojaban pedazos de niños divididos en trozos, que se debían morir, que causaba mucho horror á los cristianos; y en tanto peligro quiso acometer Miguel de Mujica sin ocasión; envióse á buscar más gente, y hecho el escuadrón fuimos á acometerles con más furia que la pasada, y nos hallamos engañados porque la noche antes se habían huido todos llevando consigo á su Señora. En lo alto de aquel risco empinado á modo de torre hay una grande llanura con una fuente á modo de charco; dejaron aquella noche una gran hoguera ardiendo con que juzgamos no haber fraude alguno.

 

Siguiéndoles las huellas dos leguas adelante largas se mejoraron de sitio en otra fortaleza llamada Ajódar; es más angosta que la primera, tendrá de ancho un tiro de arcabuz, los riscos muy pendientes y empinados, la subida dificultosa y sola una veredilla por andenes, en lo alto tenían una fuente bastante para cien personas que allí habría cada día; y aquí tenían á su Señora la Reina , Reconocióse otra vereda por donde se podían huir y en ésta se puso Pedro de Vera con su gente, que era el Tercio Viejo; y por la otra Miguel Mujica con la suya, empezó á subir y habiendo llegado á media cuesta retirando á los canarios y ellos huyendo con gran falsedad á meterlos en el peligro, rodaron tantas piedras juntas y tan grandes, que no se juzgó ni imaginó que tanto daño nos hiciesen, pues nunca los canarios fueron victoriosos si no fue en esta ocasión, mataron del tercio de Mujica 130 hombres, y hubo muchos heridos, y una rueda llegó á Miguel de Mujica y derribándole le quebró ambas piernas, y quedó tan mal herido que vivió quince días; no aprovechaban pies para huir, brazos para subir, dónde no estuviese lleno de peligro, dónde podía escapar hombre con la vida; murieron muchos caballeros de esfuerzo y personas de más cuenta, y muchos heridos de pedradas, lo más de piernas y brazos y tal vez en la cabeza. Pedro de Vera salió retirándose de aquel sitio, llamando la gente á toda prisa, un valle arriba, casi un medio cuarto de legua, á escuadronarse con su tercio, Los canarios juzgando que huíamos bajaron del risco 140 de ellos y quitando las armas á los muertos querían seguirnos; Guadartheme los detuvo, y primero que ellos bajasen cuando pasó el estrago mayor de las ruedas de piedras, les daba voces desde abajo, diciéndoles: "Amigos, parientes, no me matéis, dejad las piedras"; y dejando de arrojarlas, bajaron diciendo: "Salta fuera, Guayedra, que viene el día que hemos de quedar dueños de nuestra tierra, que estos perros traidores, que mataron á su Dios, nos la quieren quitar, y tú por un vestido que te dio el de España te has dejado engañar, y ahora podemos darte otra vez la tierra, salta fuera de peligro, no te mate alguna piedra de éstas",*

 

Algunos castellanos censuraron la tibieza del Guadartheme, pero también los españoles podían tener experiencia de que los canarios siempre desde los riscos tenían armada empalizada y trampas de arrojar piedras, que no era menester que Guadartheme, aunque lo sabía y había usado siempre contra nosotros, ahora quisiera ó no decir lo que tenían tramado á la subida del risco.

 

Cantaron esta victoria como quisieron, de que Pedro de Vera huyó, que pudiera, mas fue falso; porque retirados en un llano y escuadronados esperamos al enemigo que no quiso llegar aunque Guadartheme se tomaba la mano en apadrinar á los canarios, Juró Pedro de Vera por la barba de vengar la injuria y con alguna poca de cólera llamó á Guadartheme y le mandó que asistiese á enterrar los muertos; hizo traer todos los heridos á desembarcar y el escuadrón fue por tierra á Gáldar y en una Casa Canaria grande hizo Hospital ó enfermería, y en otra grande fuera del lugar decían misas todos los días los religiosos de San Francisco y Santo Domingo y algunos clérigos. Llamóse la iglesia del Sr. Santiago; murió Miguel de Mujica y aquí fue enterrado con honroso enterramiento; dejó por heredero de los maravedíes en que había servido á S. M. que le estaba debiendo de su servicio y préstamos, á su primo Juan de Severio Mujica, en que después le dieron repartimientos. Curados los heridos y dejando lo necesario con un fuerte en el lugar para custodia, dio Pedro de Vera la vuelta al Real de Las Palmas. Mucho contento recibió Pedro de Vera de besar la mano al Obispo D. Juan de Frías, que poco ha había venido de Lanzarote, juzgando estar ya pacífica y allanada la furia de los gentiles y muy admirado de la rebeldía, todo era aplacar la cólera que tenía contra ellos Pedro de Vera; alistó la gente, recogió la más que pudo llevar consigo camino de Gáldar, y el Obispo quiso seguirle y visitar á Santiago, nueva Iglesia y cementerio de invictos héroes muertos por la fe de Jesucristo, como decía el Obispo.

 

Sabiendo que el enemigo estaba en Tirajana y sus términos, recogió Pedro de Vera poco menos de mil hombres con algunos gomeros que llevó; hizo embarcar compañías por mar llevando lo más estorboso, y lo grueso de la gente llevó por tierra; envió espías delante y salimos de Qáldar día de Santa Engracia por Abril año 1476 miércoles 16; descubrimos por el camino el alto risco de  Bentaiga que ya no tenía gente; tenía árboles en su llanada, una palma y un muy alto pino y dícese tienen allí un buen charco de agua, sitio inhabitable por el mucho hielo y frío. Desembarcó la demás gente en el Puerto Tazartico con silencio por los canarios, que hubo aviso estaban fortificados en una fortaleza llamada Ancite, cerca de Tirajana, que hoy llaman El Sitio; divisábanse otros riscos con más gente llamados Veneguera y Mogán, y antes de sitiar el Peñón de Ancite se mandó á acometer á otras fuerzas y pregonó fuesen todos pasados á cuchillo cuando por bien no se quisiesen dar al Rey de España.

 

Envió Pedro de Vera á su hijo Rodrigo de Vera con tres compañías y con Guadartheme á un risco peinado altísimo llamado Titana que tenía la subida por una montaña agria y de malos pasos, por donde de improviso ganaron los cristianos la entrada quedando de guarda veinte arcabuceros, no juzgando los canarios el modo de serles tomados los pasos, donde mataron á 25 canarios y los demás pidieron la obediencia con muchas familias que hicieron bajar ante Pedro de Vera y amigablemente fueron perdonados y tratados; trajeron grandes cantidades de bastimentos, gofio, cebada, cecina, cabras, manteca, higos pasados, dátiles y otras cosas de su uso; mandáronle que se fuesen á habitar á Gáldar ó á su territorio como antes.

 

Luego que estos canarios salieron de Titana, al mismo punto otros desmandados la ocuparon llenándola como hormigas, con más fiereza que los primeros; mandaron fuesen á sitiar á otra llamada Fataga, donde estaba el Rey Tazarte con la gente más feroz y atrevida; en aquella tierra áspera y muy agria envióse delante á Guadartheme para que les avisase del peligro en que todos los canarios estaban de morir á cuchillo no reduciéndose por bien; fue por dos partes á un tiempo, cogidas las entradas y salidas con increíble presteza y valor, que los canarios se hallaron suspensos y aturdidos; halló Guadartheme á un tío suyo que era Faisaje ó Consejero, á quien sentó bien la propuesta de perdonar á los canarios; mandó Pedro de Vera que bajasen todos abajo sin armas, y el feroz de Tazarte no queriendo reducirse ni poder pelear por estar ya sitiados, se llegó á la punta más empinada del risco y cruzando los brazos al pecho dijo dos veces muy alto: "Atistirma, atistirma", y dio una vuelta en el aire y se desriscó de aquella eminencia. Bajó el Faisaje viejo, hermano de la Reina de Gáldar, mujer de Guanache ya difunto, y después fue cristiano y tuvo el nombre del padrino, Juan Delgado; fueron todos perdonados y mandados á sus sitios á coger sus sementeras, de que iban muy gustosos.

 

Llegamos á otra fortaleza muy larga y áspera llamada Gitagana y por no detenemos pasó el ejército á dar visita á Ansite, lunes 28 de Abril; ésta era la última donde estaba la fuerzas de la isla con el Tazartico, reyezuelo de Telde y la Reina Arminda ; tenían propuesto todos primero morir que entregarse, y bien de mañana se hizo escuadronar en tres partes del ejército de á trescientos hombres y las espías hallaron dos fáciles subideros; se pregonó la guerra fuese á sangre, sin perdonar á vidas por estar aquí los culpables en la muerte de Mujica y sus vizcaínos; aquí se reconoció había de costar triunfo la victoria por la rebeldía de los canarios, que habían respondido á todo. Más, Guadartheme se fue á Pedro de Vera, con el semblante tristísimo, casi llorando por el desastroso fin que se les esperaba con su sobrina, y alcanzó de ir primero á hablarla y á ver si podía reducir á algunos. Cogidas ya las entradas con buena guarda de gente, se fue á ellos Guadartheme y al reconocerle alzaron todos á un tiempo, niños, hombres y mujeres los gritos y voceríos que resonó por aquellos barrancos casi media legua fue grande la alegría que de su vista tuvieron; habló á su sobrina y prima que fue reducida con todos los canarios y las canarias y todas las familias que se les llegaron de aquel territorio, menos Tazartico y un Faisaje viejo de Telde, que ambos se desriscaron, llevándose el muchacho al viejo le cogió de un brazo ): diciendo: "Atistirma, atistirma", y de un salto bajaron hechos pedazos.

 

Bajaron del peñón de Ansite todos los nobles canarios de cabello largo y rubio, sin armas, acompañados de  Guadartheme, rendidos ante Pedro de Vera, dando la obediencia al Rey de Castilla en su nombre y de la Señora , única heredera de toda la tierra, hija única de matrimonio, del legítimo y verdadero señor Guanache Semidán tío de Guadartheme y de otros Gaires y Faisajes, que ellos daban su palabra de llevarla á entregar al Real de Las Palmas en cogiendo sus panes, que sería después de San Juan. Mucho instó Pedro de Vera que viniese luego, mas llevóse en rehenes consigo ciento sesenta canarios de los más esforzados y que asistiesen con Guadartheme y se fuesen á vivir á Gáldar.

 

Diose fin aquí á la conquista, martes á las diez horas del día 29 de Abril del señor San Pedro Mártir año de 1476 en Ansite, junto á Tirajana donde hoy se llama El Sitio, por memoria.” (Marín de Cubas, [1694] 1993) (*Guayedra es sobrenombre de Thenesor remidan además de un topónimo)

1483. A pesar de las inexactitudes y lagunas que menudean en los relatos de las diversas operaciones militares, aquellos momentos críticos de la invasión y colonización europea dejaron en las Islas episodios y personajes, como el que hoy traemos aquí, cuya proyección social y ética ha trascendido las flaquezas, más o menos inducidas, de la memoria colectiva. En los capítulos finales de la conquista de Gran Canaria y con el guanarteme de Gáldar, el converso Tenesor Semidán (T’nzwurt, ‘aventajas’), alineado abiertamente en el bando de la corona de Castilla, quienes habían decidido resistir en medio de una situación tan delicada debían elegir a quien ahora les guiaría:

Eran muchos aspirantes a la corona y entre ellos se contaban la hija de Thenesor, llamada Guayarmina, su prima Arminda, única heredera de Guayasen el Bueno, un hermano del Guanarteme denominado Aythamy, guerrero de carácter indócil e intratable y los jóvenes Bentejuí y Thagoroste, de la familia real de Semidán. Rechazaban la mayoría a Aythamy y Thagoroste como personas antipáticas al pueblo. Inclinándose a dar sus votos a Bentejuí, patrocinado por el influyente faicán de Telde, funcionario, como ya sabemos, activo, inteligente y poderoso, el cual, al fin, después de algunos esfuerzos obtuvo el triunfo para su protegido. Con el objeto de tranquilizar a algunos que aun esperaban el regreso de Tenesor ofreció Bentejuí tomar por esposa a la princesa Guayarmina con cuyo enlace no se excluía a la familia de Tenesor (Millares (1881) 1977, II: 183).

Frente a la imagen pretendidamente dinástica que siempre intentaron ofrecer los descendientes del linaje guanartémico, una vez más el viejo principio electivo regía en la definición de la jefatura. Y, en efecto, sobre este Bentejuí recayó la dura tarea de dar continuidad a las legítimas instituciones sociales de la población canaria.


Pronto, este «gaire, alto, seco, y prieto de grande esfuerzo» que, según afirma Marín de Cubas [(1694: 57v) 1986: 207], ostentaba hasta entonces el significativo nombre de Tazarte (Tadsart, ‘rebeldía’, ‘dignidad’), sería puesto a prueba en el sitio del Bentayga ante las huestes castellanas. Pero no estaba solo, el faycán de Telde aparece junto a él en una célebre cita en la que increpan al antiguo guanarteme que intentaba convencer a las gentes reunidas allí: «Todavía Canaria no ha desaparecido del mundo y aquí la tienes toda sobre estos cerros» (Viera y Clavijo (1772) 1982, I: 529).

Bentejuí se trasladó, encabezando un importante contingente humano, hacia la protección que brindaban las agrestes montañas de Tirajana. Pero, de nuevo, fueron cercados en Ansite, paraje cuya localización exacta aún se discute. Esta vez la espera acabó en éxito para los castellanos, previa mediación de Fernando Guanarteme ante los cansados sitiados, que finalmente aceptaron las condiciones de rendición. Todos, menos Bentejuí y el faycán teldense, que prefirieron mantener su libertad hasta el último momento de sus vidas: «[…] menos Tazartico y un faisage biejo de Telde, que ambos se derriscaron llegandose el muchacho a el viejo le cojio de un brazo, y diciendo a tiz Tirma, a tiz Tirma, de un salto vajaron hechos pedasos» (Marín (1694: 60r) 1986: 214).

Es muy probable que, antes, Bentejuí (Wenteghuyyit, ‘éste vocifera, alerta o invoca’) interviniera también en la famosa Batalla de Ajódar, donde los castellanos sufrirían la mayor derrota en la Isla , contribuyendo con su arrojo a que los canarios salieran indemnes en los inciertos episodios de asedio a los que fueron sometidos. Con su desaparición, se sellaba la finalización “oficial” de la conquista de Gran Canaria, un 29 de abril de 1483.

 Hoy en día muchas personas participan en la Ruta de Bentejuí, que se celebra cada mes de abril para conmemorar el acontecimiento en el que nuestro protagonista dirigió a los suyos desde el Bentayga hasta Ansite, con un trazado aproximado al que siguiera el último gran héroe de Canaria. (Victor Perera; 2007)

1483. El último rey consorte de Gáldar el converso Thenesor Semidan, más conocido después de bautizado por el rito católico como D. Fernando Guanarteme, fue un converso que se entregó a sí mismo y a parte de sus compatriotas a los invasores castellanos convirtiéndose en un traidor a su pueblo, olvidando sus raíces regias llegó a ser un simple peón en manos de los invasores quienes le obligaron a realizar tareas serviles ante las que cualquier Guanarteme hubiese preferido la muerte antes de caer ante tales humillaciones.

Los reyes fundadores de la monarquía reunificadora de la isla de Tamaránt (Gran Canaria), en los tiempos previos a la invasión castellana cuyos nombres nos ha transmitido la historia precolonial, fueron Andamana y Gumidafe. Ella, mujer de extraordinaria inteligencia y él, conocido también como el "Caballero de Facaracas", el más valeroso caudillo de armas de la isla. Deciden instalar su corte en Gáldar, donde anualmente se celebraba el gran "Sabor" o Audiencia General, y a la cual asistían todos los representantes de  distintos cantones. Desde este momento queda constituida Gáldar como la primera capital de Tamaránt.

La sucesión de estos monarcas vuelve a conocerse a principios de siglo XV de la era occidental con el príncipe Artemi Semidan, valeroso guerrero que obtuvo una gran victoria sobre las tropas del pirata normando Jean de Bethencourt en las costas de Arguineguín.  A Artemi le sucedió Taghoter Semidan quien a su vez tuvo dos hijos llamados Guayasen y Bentagache. El primero fue nombrado rey de Agáldar y el segundo Faykan de Telde. De Guayasen quedó, con tan sólo ocho años, una hija Arminda heredera universal de la isla. Por esta razón el gobierno de Tamaránt (Gran Canaria) pasó como tutor a su sobrino Tenesor Semidan quien más tarde, ya bautizado, el, rito católico pasó a llamarse Fernando Guanarteme y fue  rey de Tamaránt como tutor de su sobrina. 

Testimonio de ese pasado esplendor precolonial son los yacimientos arqueológicos patentes en el suelo de Gáldar que han superado las roturaciones de los terrenos y las depredaciones europeas. Por ejemplo, en la costa  se descubrió en los años treinta un gran túmulo circular conocido como el Panteón de los Guanartemes que contenía restos de más de cuarenta individuos. En el agujero se descubrió otro túmulo con 5 esqueletos y 3 ánforas, y un poblado con estructuras habitacionales.

Otros yacimientos también muy importantes se encuentran en "Cuevas de Facaracas", "Silos de Taya", "Huerta del Rey", "Barrio del Hospital", "Anzofé" y "Montaña de Gáldar". Siendo, sin lugar a dudas, el más importante  complejo de la Cueva pintada.

 

* Guayre Adarguma Anez’ Ram n Yghasen

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