El botín

Autor: Antonio PERDOMO

«Cuando a un territorio le extraen sus riquezas y se las llevan lejos, sin beneficio alguno para los lugareños, recibe el nombre de coloniaje»

Uno lee la noticia según la cual dormimos sobre un colchón de millones de barriles de petróleo y le parece mentira. Se frota los ojos o los abre con asombro. Pero es exacto. Y no estamos en Oriente Medio. No. Al costado de Lanzarote y Fuerteventura yace un cofre repleto de petróleo.

Por lo visto las eras geológicas también jugaban a enterrar arcones con sus tesoros como hacíamos de niños. Ahora el juego consiste en saber quién se beneficia del cofre o si beneficia dejarlo ahí oculto. Los que lo tienen claro son los odiosos ecologistas que se oponen a su extracción, ellos prefieren (y no se cortan un pelo) bañarse al sol y librarse de padecer erupciones cutáneas y enfermedades. Fíjese usted que los muy malvados prefieren aire limpio, aguas azules y puras antes que radioactivas y chapopote por un tubo. ¡Serán irresponsables! Exigen por boca de sus portavoces que el ministro Montilla deniegue el permiso a Repsol. Los insensatos vemos a la naturaleza como parte de nosotros mismos. Los que parecen cuerdos pretenden tomarse esa naranjada de oro negro con su pajita desde un paraíso tropical y dejarnos el cofre reventado. Son los que descreen de la seriedad de unos jóvenes piraos jipis de canuto en ristre y pelo a lo rafta. Lo curioso del caso es que éstos no agarran a la naturaleza por el cuello y la exprimen y queman.

Pero, ¿y si les adelanto que la extracción del petróleo no reportará ni un sólo euro a Canarias? Aprendimos en el colegio (lo subrayé) que cuando a un territorio le extraen sus riquezas y se las llevan lejos, sin beneficio alguno para los lugareños, recibe el nombre de coloniaje. La analogía es perfecta: una bolsa de oro enterrada, pico y pala, ping, pang, ping, pang, salta una astilla del cofre que sale a luz, y a continuación el barco pirata viento en popa y a toda vela se dirige a otros puertos a juerguear el botín. Así las cosas, deseamos oír a los máximos representantes políticos una declaración oficial y solemne, inequívoca, donde aclaren en qué beneficia a Canarias. En qué beneficia al turismo y a sus bellezas solares y marítimas. En qué a las reservas de la biosfera o la misma reserva marítima del Archipiélago Chinijo. En qué beneficia a los interminables y bellísimos kilómetros de playa de Fuerteventura. En qué beneficia a la pesca y a la recuperación de su flora y fauna, en qué al turismo submarino y fotográfico. Por favor, algunos datos. Con ellos la gente podrá pensar y debatir, oponerse o estar de acuerdo. Y dado que supongo que el pueblo tiene la palabra, ya lo oímos a voz en cuello de los políticos en el referéndum, cuánto más en este asunto de tamaña gravedad. Si no es así, aquí hay lío.

* Publicado en Canarias7, fecha 7 marzo 2005