Elecciones generales en Venezuela

Eugenio Fernández

El 3 de diciembre se celebran elecciones generales en Venezuela. En estos momentos ese país está en campaña electoral. Gobierno y oposición están en una desenfrenada posición de captar votos para sus partidos políticos y gobernar la próxima legislatura.

La oposición dirigida por el gobernador del estado Zulia, Rosales, es la que tiene más posibilidades de contrarrestar la avalancha imparable del incombustible presidente Hugo Chávez Frías, que seguramente será reelegido por segunda vez, por una mayoría aplastante, pues todos los datos de las encuestas así lo dicen.

El éxito de Chávez no es sólo por sus logros en política social en todos los sectores, sino, también, por la nefasta oposición, que no ha hecho otra cosa que atrincherarse en sus medios de comunicación, distorsionando y manipulando de una manera poco democrática los acontecimientos de la realidad de ese país, involucrándose y haciendo el ridículo en el golpe de estado de abril de 2002, para sacar a Chávez del poder. Mucho se ha escrito y hablado de este Gobierno revolucionario, pues, digan lo que digan, este Gobierno puede presumir de ser el más democrático y transparente de Latinoamérica. Once consultas democráticas en esta legislatura y un referéndum revocatorio lo avalan.

La fortaleza y el crecimiento de este Gobierno son debido al crecimiento económico, del nueve por ciento, el desempleo ha bajado un once por ciento, es el único país, junto con Cuba, que ha erradicado el analfabetismo en Latinoamérica y Caribe, según la Unesco; una reserva internacional de 36.000 millones de dólares; un millón y medio de estudiantes tienen acceso a la educación media y superior; se garantiza la asistencia médica gratuita a todos los más necesitados del país; se acaba de inaugurar el hospital de Cardiología Infantil, el mejor y más grande del continente; una reconversión agraria en total desarrollo; veinte mil centros de abastecimiento y medicina a precios sumamente bajos; un ambicioso proyecto de infraestructuras ferroviarias, autopistas, metros, trenes; los intereses bancarios se han reducido al 4 y 6 por ciento para los nuevos empresarios que empiezan de cero; una política de vivienda digna para los más necesitados, etc., etc.

Pues queda mucho por hacer en ese país, lamentablemente, la corrupción y la inseguridad ciudadana tan arraigadas y heredadas de los nefastos regímenes anteriores son dos asignaturas muy complicadas, pero estoy seguro de que este Gobierno pondrá todo el empeño necesario para solucionar ese grave problema que tanto daño le está haciendo al país bolivariano.

Y como el mundo da tantas vueltas, no me extrañaría que cuando se le acaben las baterías a la industria de la construcción aquí en Canarias, y creo que no falta mucho, posiblemente se repetirá la historia de la migración para aquellas latitudes, pues, repito, hay mucho por hacer en aquel continente.