El mundo ireal
Justo Fernández Rodríguez
El doble desastre de Nueva Orleáns, provocado por el huracán Katrina, y la desidia, incompetencia e incapacidad del Gobierno de Bush, para evitar o paliar sus consecuencias, han ocultado la importancia de la publicación de varios informes, sobre la situación mundial del sida, el narcotráfico, el analfabetismo o el desarrollo humano.
En septiembre de 2000, en Nueva York, se celebró la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas. Los 189 estados miembros reafirmaron su compromiso para que, la lucha por la eliminación de la pobreza y el desarrollo sostenible tuvieran máxima prioridad en la acción de los gobiernos nacionales. La denominada Declaracion del Milenio fue suscrita por 147 Jefes de Estado y aprobada, por unanimidad, por los miembros de la Asamblea General de la ONU.
Los acuerdos consensuados se conocen como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), proporcionando a las Naciones Unidas un sistema coordinado de esfuerzos para conseguir la mejora de la condiciones de vida de millones de seres humanos. Las metas a conseguir se concretaban en ocho objetivos específicos y diversos indicadores para medir su progreso.
Metas:
- Erradicar la pobreza extrema y el hambre. Reducir a la mitad, en 2015, el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a un dólar diario. Reducir a la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre.
- Lograr la enseñanza primaria universal. Velar para que, en 2015, todos los niños y niñas puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria.
- Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer. Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para 2005 y, en todos los niveles de la enseñanza, para 2015.
- Reducir la mortalidad infantil. Reducir, para 2015, en dos terceras partes, la tasa de mortalidad de los niños menores de cinco años.
- Mejorar la salud materna. Conseguir, para 2015, que la tasa de mortalidad se reduzca en tres cuartas partes.
- Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades. Meta para 2015: detener y comenzar a reducir la propagación del VIH/SIDA y la incidencia del paludismo.
- Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente. Incorporar los principios de desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales. Reducir a la mitad el porcentaje de personas que carecen de acceso al agua potable.
- Fomentar una asociación mundial para el desarrollo. Desarrollar un sistema comercial y financiero abierto, basado en normas previsibles y no discriminatoio, lo que exige una buena gestion de los asuntos públicos y la reducción de la pobreza, en cada país y en el mundo. Atender a las necesidades especiales de los países en desarrollo, sin litoral y de los pequeños estados insulares. Facilitar el acceso, libre de aranceles y cupos, a la exportación de sus productos a los países menos desarrollados. Propiciar el programa mejorado de alivio de la deuda de los países pobres muy endeudados y la cancelación de la deuda bilateral oficial, ofreciendo una asistencia para el desarrollo más generosa a los países que hayan mostrado su determinación de reducir la pobreza.
Cinco años despues, existe poco optimismo sobre el avance en la consecución de los objetivos planteados en la Cumbre del Milenio. El avance es desigual y demasiado lento. Las ayudas prometidas, recursos económicos, financieros y conocimientos técnicos no han cumplido las expectativas.
La proxima semana, en Nueva York, se celebrará una nueva cumbre de la ONU, donde se procederá a evaluar el progreso alcanzado, en relación con los objetivos fijados. Los datos conocidos frenan cualquier intento triunfalista.
Según un informe de la ONU, la herencia aznarista ha situado a España como líder mundial de consumo de cocaína, con 2,6 millones de consumidores, superando, en una décima (2,5) a EE.UU. Más de treinta y tres toneladas de cocaína fueron aprehendidas en España, superando el 50% de las incautaciones en la Union Europea.
Datos facilitados por la Unesco señalan que el analfabetismo afecta a 785 millones de adultos, de los que más de 500 millones son mujeres. Más de cien millones de niños no asiste a la escuela.
También, en estos días, el Programa de las Naciones para el Desarrollo (PNUD), como viene haciendo desde 1990, ha publicado el Informe de Desarrollo Humano 2005, que ha sido entregado a los líderes mundiales, por medio de las delegaciones de los 191 estados miembros de la ONU.
Con independencia de una posterior ampliación de sus contenidos, el Informe sobre Desarrollo Humano 2005 denuncia que, cada tres segundos, en algún lugar de la tierra muere un niño como resultado del hambre o la pobreza. Son 1.200 cada hora. Cada día fallecen 30.000 niños por causas evitables.
1.200 millones de personas viven con menos de un dólar diario. 2.500 millones sobreviven con menos de dos dólares al día. 50 países, con una población superior a los 900 millones de personas, han registrado retrocesos en su lucha contra la pobreza. Más de mil millones de personas todavía no cuentan con acceso a agua segura.
Según las tendencias actuales, en 2015, lejos de haberse eliminado la pobreza, 827 millones de personas continuarían viviendo en condiciones de pobreza extrema.
La ausencia de optimismo se han visto confirmadas por las manifestaciones de Kevin Watkins, el autor principal del Informe: "La Declaracion del Milenio fue un compromiso solemne para liberar a nuestros hermanos, hombres y mujeres y niños, de las condiciones inhumanas y deplorables de la extrema pobreza. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio son un pagaré firmado por 189 gobiernos para los pobres del mundo. Ese pagaré vence en menos de diez años y, sin la inversion y la voluntad política necesarias, se nos devolverá con el timbre fondos insuficientes".
En la calificación de los 177 países analizados, Noruega es el país con el mejor índice de desarrollo humano, y Níger el que peores índices acumula. España, figura en puesto 21. Sin embargo, tiene la peor calificación de la Unión Europea, por detrás de Noruega, Suecia, Suiza, Irlanda, Bélgica, Países Bajos, Finlandia, Dinamarca, Gran Bretaña, Francia, Austria, Alemania e Italia.
Si tuviéramos en cuenta que la Cumbre Mundial 2005, coincidente con el 60º aniversario de la ONU, a la que asistieron 174 líderes mundiales, presidentes, jefes de Estado y primeros ministros, se proponía realizar una revisión de los Objetivos del Milenio, cinco años después de su aprobación, la reforma de la anquilosada y antidemocrática estructura actual de las Naciones Unidas, nuevas propuestas para luchar contra la pobreza, consolidación de la paz, derechos humanos y el desarme y la no proliferación de las armas de destrucción masiva, nucleares o químicas, podemos considerarla un fiasco.
La ONU, fundada al terminar la Segunda Guerra Mundial, tiene que renovarse y adaptarse a las nuevas realidades del siglo XXI, además de recobrar su credibilidad, dañada por los escándalos de corrupción y el increíble privilegio del derecho de veto de algunos países.
La reformas de las Naciones Unidas, propuestas por Kofi Annan, se centraban en, aumentar el Consejo de Seguridad de 15 a 26 miembros; sustituir la inútil Comisión de Derechos Humanos por un Consejo de los Derechos Humanos, con mayor autoridad moral, objetividad y representatividad, e introducir nuevas pautas para la autorización de acciones militares, que puedan evitar lo sucedido en la invasión ilegal de Irak, decidida, unilateralmente, por Bush y sus adláteres, Blair y Aznar, en contra de la decision del Consejo de Seguridad.
EE.UU., en su intento de boicot a la Cumbre, presentó 750 enmiendas a un texto de 39 páginas, pretendiendo que se eliminaran las referencias a los Objetivos del Milenio, a la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, que incluye la condonacion de la deuda, la ayuda exterior al desarrollo y la educación; al desarme nuclear de las grandes potencias; a la reducción de la mortalidad infantil, mejorar la salud materna y combatir el sida, el paludismo y otras enfermedades.
Pese a que, todos coincidían, que estaban ante una oportunidad única para afianzar los tres puntos básicos de la ONU, seguridad, desarrollo y derechos humanos, de los ambiciosos planes presentados, en marzo, por Kofi Annan, ha quedado muy poco. Finalmente, se llegó a un compromiso de mínimos.
La modificación de la estructura del Consejo de Seguridad se ha pospuesto sin fecha. La pretensión de dotar a la ONU de una mayor eficacia contra el terrorismo, el genocidio y la proliferación nuclear, ha fracasado. Un párrafo de enunciados, sin compromisos, señala: "Afirmamos que nuestros valores comunes fundamentales, especialmente la libertad, la igualdad, la solidaridad, el respeto de los derechos del hombre, el respeto a la naturaleza y la responsabilidad compartida, son esenciales en las relaciones internacionales".
Las resoluciones aprobadas están muy lejos de los objetivos propuestos por Kofi Annan. La tibieza y la ausencia de concreción son la esencia de un documento que reitera que la eliminación de la pobreza y el desarrollo de los países más desfavorecidos son los objetivos prioritarios de la ONU, como se establecían hace cinco años. En uno de los párrafos del documento-declaración, se incorpora el proyecto de José Luis Rodríguez Zapatero, de Alianza de Civilizaciones.
Mientras, quince días después, del desastre de Nueva Orleáns, continúan marcándose las casas donde existen cadáveres o, los que flotan en las aguas, se atan a los árboles, hasta que se llegue a un acuerdo económico con una empresa privada que los retire, como ejemplo de hasta dónde puede llegar el caos, ante la ausencia de Estado y la privatización de los servicios públicos, un Bush, capitidisminuido por el hundimiento de su popularidad, repitió que "el éxito de un Irak libre es de vital interés para todo el mundo", reiterando la amenaza al supuesto ’eje del mal’, "debemos mandar un mensaje claro a los gobernantes de los países proscritos que patrocinan el terror y buscan armas de destrucción masiva: no se les permitirá amenazar la paz y la estabilidad mundiales". En tono más cercano al de una gran mayoría de dirigentes, proclamó: "Debemos derrotar a los terroristas en el campo de batalla y también en el campo de las ideas". En una medida concesión a la Unión Europea y a los países del Tercer Mundo, prometió "eliminar todas las tarifas, subsidios y otras barreras a la libre circulación de bienes y servicios, si otras naciones lo hacen". En su opinión, esta medida es "la clave para derrotar la pobreza".
Rodrigo Rato, en su calidad de director-gerente del Banco Mundial, pidió que "todos los países, incluidos los que están en desarrollo, tienen que trabajar para reducir las barreras comerciales y eliminar los subsidios que distorsionan el comercio". No sé qué dirán los agricultores franceses y españoles.
Por su parte, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió el establecimiento de "mecanismos innovadores y complementarios" a la ayuda al desarrollo; defendió la necesidad de abaratar los costes de las remesas de los emigrantes y prometió 240 millones de dólares, en 20 años, a la Alianza Global para Vacunas e Inmunización, que podrían salvar la vida a cinco millones de niños. Sin embargo, en el terreno de las ideas, lanzó una frase afortunada, recogida y elogiada, por una gran parte de la prensa mundial: "El pueblo español cree que es posible construir un mundo sin miseria, cree que lograrlo en una generación no es una utopía y que la lucha contra el hambre y la pobreza es la guerra más noble que la Humanidad puede librar".
La posibilidad de acuerdo, lamentablemene, estuvo directamente relacionada con la rebaja de los objetivos. Se han repetido los compromisos no cumplidos, sin que se perciba voluntad política entre los líderes de los principales países y una voluntad decidida de hacerlo en los próximos años.
Me temo que la próxima década, continuaremos viendo, oyendo o leyendo que, 2.500 millones de personas viven con menos de dos dólares diarios; el analfabetismo afecta a 800 millones de adultos, de los que 500 millones son mujeres; más de cien millones de niños no están escolarizados; cada tres segundos muere un niño, en algún lugar del mundo; 900 millones de personas, de 50 países, son más pobres que hace unos años o que millones de niños son obligados a intervenir
en conflictos armados, a prostituirse o reducidos a la condición de esclavos.