EL OCCIDENTE OCEÁNICO

Platón se refirió de pasada a un continente situado al otro lado del océano. Si sus fuentes fueron fenicias es posible que sin saberlo estuviera refiriéndose a la costa africana.

Los fenicios cerraron la salida del mediterráneo, para los demás navegantes, en el estrecho de Gibraltar. Los griegos del año 800 a.C (Homero) conocieron por referencias tanto el estrecho como las hermosas islas del océano. Hasta tuvieron alguna información minuciosa como "los rumbos marítimos de Calipso" en la Odisea, y las descripciones de Hesiodo (alrededor del 770 a.C.) referidas al cisne Cygnus musicus, ave típica de las costas atlánticas del Oeste de Europa, que no podía ser conocida en la región mediterránea. Y en 660 a. C., Kalaois de Samos pasó sin dudas por el estrecho de Gibraltar, aunque no por su gusto. Pero desde el 530 hasta el 206 a.C., los fenicios establecieron allí su "telón de acero", protegido por barcos muy rápidos tripulados por hombres convencidos de que no debía concederse beligerancia a los intrusos.

Esta circunstancia que hizo del Mediterráneo occidental zona prohibida, es probablemente la causa del nombre del océano Atlántico y de las montañas del Atlas en Africa. Por lo que respecta a "Atlántico", se encuentra por primera vez en Herodoto: Atlantikos, adjetivo derivado de Atlas, titán que sostiene a los cielos. Mas tarde se diría que el océano recibió su nombre del de la cordillera del Atlas marroquí, y Virgilio (Eneida, IV, II, 480 y ss. Lo confirma:

"En la costa del océano, no lejos de la región donde se oculta el sol, la tierra mas distante es la del etiope; allí el poderoso Atlas hace girar sobre sus hombros el firmamento"

Probablemente Herodoto pensaba lo mismo, aunque solo tenía vagas noticias de las montañas del Lejano Oeste. La cordillera del Atlas no fue conocida, en realidad, hasta los romanos; los fenicios conocían su existencia y situación, pero no parece que le diesen un nombre determinado, pues el Periplo de Hannon, escrito hacia el 525 antes de Cristo, dice sencillamente que el rio Lixus (el Uadi Drâ de los mapas modernos) "tiene sus fuentes en un sistema de altas montañas", escarpadas en algunos lugares, con altitud máxima de 4.500 metros en el Tinzar; la mayoría de sus picos son de altura moderada, con declives graduados y valles fértiles.

Sin embargo, el Atlas que sostenía el firmamento se describió siempre como un solo pico, que penetraba en los cielos. Pomponio Mela en su Descripción del Mundo (III, x), dice así: "es un pico inaccesible por las rocas puntiagudas que lo rodean por todas partes; cuanto mas se eleva, mas disminuye su tamaño; su cumbre llega a donde la vista no puede alcanzar; se pierde entre las nubes; se dice que no solo toca con su cima el cielo y las estrellas, sino que las sostiene…".

Herodoto, Plinio y Mela hablan de la raza extraordinaria que vivía junto al montes Atlas: gente muy parecida a los seres maravillosos que se daban en las descripciones clásicas como habitantes del Oriente lejano y fabuloso. Por ejemplo, los Atarantes, que maldecían cada dia al sol que les abrasaba, y los Atlantes (¿pronunciación diferente de un mismo nombre?) que no comían cosa viva, ni dormían jamás. Y:

"Los trogloditas que viven en cavernas se alimentan de carne de serpientes y no modulan la voz, sino que emiten sonidos incomprensibles, incapaces de mantener una conversación."

Los Garamantes no conocen el matrimonio y viven con sus mujeres en promiscuidad. Los Augiles, que adoran a las potencias infernales.

Los Gampasantes, que van desnudos y ni luchan ni hablan con ningún extraño. Los Blemmyaes, que no tienen cabeza y llevan la boca y los ojos en los pechos. Los sátiros que no tienen de hombres ordinarios sino el aspecto. Los Gota-pans, cuya figura se ha visto ya en dibujos. Los Himantopodes ("pies de cuero"), con pies como correas, que se arrastran en vez de andar."( Plinio,Historia Natural, V,II.)

Algunas de estas invenciones pueden explicarse con una dosis de buena voluntad. Los trogloditas pudieron ser sencillamente los antecesores de los Matmata, de la moderna Túnez. Los Garamantes,Gampasantes y Augiles existieron en realidad y de sus costumbres nos informo Plinio, aunque no siempre con exactitud. Los sátiros nos son ya conocidos, y los "pies de cuero" pudieron tener relación con los titanes. El propio Atlas era un titán.

Los Blemmyaes o Blemmyes son los "hombres cuya cabeza nace bajo sus hombros", citados en Otelo por Shakespeare. Se desconoce el origen de esta curiosa leyenda, aunque algunos han supuesto que tal vez lo tuviera en la existencia de una tribu cuyos miembros luchasen y danzaban con la cabeza oculta bajo una especie de yelmo o mascara de mimbre. En los últimos tiempos del imperio romano se aplicaba el nombre de Blemmyae a una tribu guerrera etiope, que vivía cerca de las costas del mar Rojo, en lo que hoy llamamos desierto de Nubia, a unos 4.200 kilómetros del Atlas marroquí. Las razones por las que se diese un mismo nombre a dos pueblos, uno real y otro imaginario, tan distantes, son desconocidas.

Por consiguiente, ¿Cuál era el "verdadero" Atlas, el que fue olvidado porque los poderes fenicios le hicieron inaccesible a los griegos?

En 1803, el sabio francés Bory de Saint-Vicent insinuó, en un libro sobre la Atlántida, que el montes Atlas primitivo no fue el Tinzar de la cordillera de su nombre, sino el pico volcánico de 3.000 metros que se alza en la isla canaria de Tenerife, idea que resulta muy aceptable. Este pico se eleva en pendiente desde la superficie del Atlántico (ocupando en realidad una gran parte de la isla) y esta coronado con una perpetúa nube de vapor. Por tanto, el pico del Teide si responde a las descripciones clásicas del Atlas, mejor que ninguno de Marruecos. Además, la derivación de "océano Atlántico" resulta así mas clara, ya que el monte Atlas esta situado en el océano, y utilizando palabras de Homero "conoce los abismos oceánicos" porque surge de ellos.

Los descubrimientos fenicios afectaban al espacio litoral comprendido entre Gran Bretaña, al norte, y cabo Blanco, en la costa occidental africana. Nada, por tanto, que no hubiera sido explorado ya. ¿Qué supieron de las islas del Atlántico, en particular las más próximas a Europa y Africa: Azores, Madeira y Canarias?

Sin duda los fenicios llegaron a Madeira y a las islas Canarias. Por lo que respecta a las Azores, existen algunas dudas, fundadas en la mayor distancia y en las escasas posibilidades de los barcos antiguos. Algunos escritores medievales refieren historias sobre indicios hallados en las Azores y otras islas del Atlántico que parecían probar que hubo en ellas hombres en una antigüedad remotísima. El varón Von Humboldt, a principios del siglo XIX, se hizo eco de un relato según el cual en el año 1749 fue hallada una vasija llena de monedas durante unas excavaciones realizadas en Corvo, en la parte más occidental de las Azores.

Nueve de estas monedas llegaron a manos de un anticuario, quien declaro que eran fenicias o cartaginesas.

Sin embargo, hoy no hay en las Azores ni estatuas ni monedas, y si existieron alguna vez han desaparecido. Quizás lo mas acertado sea decir que algún barco fue llevado a las Azores por una tormenta, ya que estas islas estaban demasiado lejos de la tierra para que las naves costeras establecieran allí una base permanente.

Las Canarias son cosa distinta. Los fenicios las visitaron, y en ellas encontraron aves cantoras domesticables que conocemos tan bien. ¿Hallaron allí habitantes humanos?

Hacia el año 40 a.C., mucho después de la caída de Cartago, el rey Juba de Mauritania envió a Canarias una expedición. Según el, sus hombres encontraron muchos perros en una isla (de ahí el nombre de Canaria), y en otra, lagartos enormes; también vieron ruinas de edificios; pero no habla de hombres. Si dice que las islas despedían un olor nauseabundo, originados por los monstruos muertos expulsados por el mar a sus playas. (Cetáceos varados)*

Después de la expedición de Juba, no se sabe de nadie que visitara las islas durante muchos siglos, aunque geógrafos posteriores conservaron su recuerdo. En los siglos XII y XIII comenzaron a utilizar sus puertos naturales los navegantes árabes y europeos. Quizás la primera expedición fuese una flota genovesa al mando de Lanciloto Malocello en el año 1270 (de el tomaría su nombre la isla de Lanzarote). En 1402, una expedición patrocinada por el rey de España conquisto el archipiélago, que después de una larga serie de vicisitudes pasaría definitivamente a la Corona española.

Los viajeros medievales que llegaron a las Canarias hallaron las islas habitadas por una raza de pastores en plena Edad de Piedra: los Guanches.

Era gente de buena estatura que hablaba un dialecto de Berbería, y que tanto en lo físico como en su cultura tenía una notable semejanza con los hombres de Cro-Mañon que habitaron el oeste de Europa a finales del Pleistoceno. Los Guanches iban desnudos o se cubrían con pieles de cabra; tocaban la flauta mientras cuidaban sus rebaños, pescaban, peleaban (practicaban "La lucha" como deporte)* y celebraban duelos rituales con palos y piedras. Bailaban una danza que los españoles llevaron a Europa, donde constituyo una novedad con el nombre de "El Canario".

No hay documentos que nos saquen de dudas. Inscripciones antiguas de Libia y Numidia demuestran que otros visitantes procedentes de África se detuvieron en las islas, pero no dicen si esto tuvo lugar antes de la llegada de los Guanches o cuando ya estaban allí. Para llegar allí (los Guanches)* necesitaron barcos, sin duda; ¿Cómo pudieron olvidar el arte de construirlos?

En la Geografía de Abu Abadía Muhammad Ibn-Idrisi, del siglo XII, se recoge la historia de ocho hombres enviados desde Lisboa -entonces ciudad musulmana- para explorar y determinar los confines del Atlántico. Estos "ilusos", como los llamo El Idrisi, navegaron rumbo al Oeste durante once días, encontrando peligrosos arrecifes en un paraje donde la luz del sol era muy tenue. Con rumbo Sur llegaron a una isla habitada solo por ovejas salvajes, de carne demasiado amarga para ser comestibles. Después de doce días más de navegación, hallaron otra isla habitada por hombres altos y morenos. El rey indígena les interrogó por medio de un intérprete que hablaba "árabe" (se entiende que es bereber) *Cuando ellos relataron su historia, se sonrió y dijo al intérprete:

"Di a estos amigos que mi padre ordenó en otro tiempo a algunos de sus siervos que navegaran por este mar; pero que tras un mes de viaje tuvieron que abandonar tan vana empresa, porque llegaron adonde les faltaban totalmente la luz de los cielos."(Se especula aquí con la posibilidad de que los Guanches conocieran la navegación y quizás se hubiesen aventurado a explorar mas hacia el Oeste……con todo se les aconseja a estos viajeros que regresen al continente)*

Luego ordenó que fueran acompañados hasta el continente africano, desde donde podrían regresar a su tierra.

¿Es autentica esta historia de los ocho viajeros musulmanes que llegaron a las islas Canarias y fueron interrogados por el jefe Guanche?

Quizás.

*interpretación del copista de texto.

Extracto del libro "Lands Beyond" por L.Sprague de Camp-Willy Ley