El problema número uno

Lorenzo Doreste

En el periódico digital Rebelión leí un artículo titulado El Agua no miente, cuyo autor es el señor Alejandro González, presidente del Instituto Canario Conciencia y Energía. He optado por hacer un resumen; que ofrezco a continuación, poniendo entre paréntesis algunos comentarios de mi cosecha:

1°. Tanto la ONU en su declaración del milenio, como la UNESCO, expresan claramente que el agua debe de mantenerse en el sector público por ser un bien fundamental e irremplazable para la vida del planeta y de la humanidad. (Buena noticia, buena declaración de intenciones; pero una cosa es la intención y otra la acción).

2°, Los neoliberales, utilizando sus instituciones depredadoras, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, y a través de los acuerdos de Libre Comercio, están presionando a los estados para que privaticen el agua. Quien no privatice, se queda sin créditos.

3°. El pronóstico es muy negro. Se calcula que en el año 2.025 habrá una escasez de agua que afectará a un 40% de la población mundial. (Algunos pensarán que para esa fecha la escasez de agua será el problema más grave de la Humanidad. Creo que es el problema número uno en la actualidad, porque es el que más muertes produce).

4°. En la actualidad, el 75% del abastecimiento de agua potable en el mundo depende de entidades gubernamentales, siendo predominantemente público en cuanto a su financiamiento, regulación y prestación.

5°. Muchas voces se han alzado en contra de las maniobras de los neoliberales: en la Cumbre Mundial de la Tierra en Río de Janeiro en 1992, en la de Río + 10 de Johannesburgo en 2002, en Kyoto en 2.003, y en infinidad de foros como el de Florencia en 2003, la inmensa mayoría de los participantes se decantó por la no privatización del agua.

6°. En los estudios que se han podido hacer sobre privatizaciones del agua ha quedado claro que, por un motivo u otro, el resultado ha sido desastroso. En Estados Unidos, las privatizaciones han ocasionado una caída en picado de la salubridad del agua potable en muchas ciudades: agua contaminada con plomo, pesticidas y productos clorados, e incluso en otras ocasiones con la presencia masiva de coliformes fecales. En Gran Bretaña, las privatizaciones del agua, significaron un aumento inmediato del 55% de su precio y se multiplicaron las averías. Eso sí: las empresas realizaron importantes beneficios.

7°. En el Caso de España hay servicios públicos de aguas que funcionan muy bien, como son: El Canal de Isabel II, la Empresa Municipal de Aguas de Sevilla, la de Palma de Mallorca, la de Córdoba, Málaga o la Empresa Municipal del Gran Bilbao. Mientras que por otro lado ha habido verdaderos conflictos en los intentos de privatización de Zaragoza, Huesca o Toledo. (Pido a Alejandro González y a su Instituto que, por favor, analicen la privatización del agua en Las Palmas de Gran Canaria [y Santa Cruz de Tenerife]. Me haré eco de la brutal diferencia entre el bajo coste de la potabilización y las exorbitantes tarifas que nos obligan a pagar a los consumidores).

8°. En la actualidad el sector del agua en España factura alrededor de 3.232 hectómetros cúbicos al año, con un importe aproximado de 2.700 millones de euros. (El bocado más apetitoso para el sector privado).

9°. La Comisión Europea ha aprobado una Directiva Marco del Agua, la cual tiene sus luces y sus sombras, pero entre las sombras es de las más negras el incluir en el precio del agua todo tipo de costes, incluso los medioambientales, eliminándose cualquier tipo de subvención procedente de entidades públicas, lo cual puede conducir a un elevado incremento de las tarifas. (En ese caso, escapar de la gestión privada del agua va a servir de poco, porque se va a convertir en un negocio -y no un servicio- para la administración pública, algo así como los impuestos del tabaco o de la gasolina).

 10°. Don Alejandro González termina su artículo citando a don Federico Aguilera Klink (Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna), para quien la lucha por el agua es muy difícil en estas democracias incompletas que sufrimos. Es urgente regenerar a la democracia. Añade que si los municipios tienen problemas financieros, deben buscar otras vías de financiación que no sean la de entregar el agua al capital privado, deben dialogar el problema con la ciudadanía, dando ejemplo de democracia auténtica, de democracia de elevada confianza. (Creo que la democracia no existe, aunque los ciudadanos voten en las elecciones, porque los ricos ejercen una propaganda tan intensiva y constante a diario que embrutecen a las masas y hacen que éstas elijan a Bush. El sufrido pueblo está contaminado con las ideas retrógradas de la clase dominante. La lucha es muy dura. No cesaré de recordar a mis lectores que la escasez de agua es en la actualidad el problema más grave que padece la Humanidad, el que más muertes produce).