El relevo de Mónica Lewinsky
Un día, en el futuro, George W. Bush se muere de un ataque al corazón, e inmediatamente se va al infierno, donde el diablo lo está esperando.
-Realmente, no sé qué voy a hacer contigo -le dijo el diablo- estás en mi lista, pero no tengo lugar para ti, y como has sido tan malo tienes que quedarte aquí, así que vamos a hacer lo siguiente:
-Hay algunas personas aquí que no fueron tan malas como tú, así que tendré que dejar ir a alguien y tú te quedarás en su lugar. Es más, te voy a dar a escoger una de tres celdas.
El diablo abrió la primera celda y allí estaba Richard Nixon en una gran piscina. Todo lo que hacía era zambullirse en el agua y volver a salir. Esa era su condena en el infierno.
-No -dijo Bush-, esto no me gusta, yo no soy buen nadador y no puedo hacer eso todo el día.
El diablo abrió la segunda celda y ahí estaba Jose María Aznar: todo el día picando con un martillo una montaña de piedras.
- No -dijo Bush-,no puedo picar piedras todo el día pues tengo problemas con el hombro.
El diablo abrió la tercera celda y allí estaba Sadam Hussein, cómodamente tirado en el suelo, con las manos detrás de la cabeza, las piernas abiertas y fumándose un largo puro cubano. Agachada sobre él se encontraba Mónica Lewinsky, haciendo lo que ella sabe hacer mejor...
Bush miró la escena con incredulidad y gritó animadísimo:
-¡Aquí me quiero quedar!
Entonces el diablo sonrió maliciosamente...
... y gritó:
-¡¡Mónica, ya llegó tu relevo!!