EL
TREN DE JUAN FERNANDO, UNAS VECES A PIÉ, Y OTRAS ANDANDO
Mafersa
(*)
La
propuesta de Juan Fernando López Aguilar, candidato del PSOE al Parlamento de
Canarias para las próximas elecciones es desacertada, puesto que cualquier
tren, para ser rentable necesita desarrollar una determinada velocidad, por
debajo de la cual ya no sería rentable.
En
nuestra isla concretamente, esa velocidad mínima no se podría desarrollar
porque al ser redonda su configuración, descarrilaría el tren por la fuerza
centrífuga desarrollada.
Sí
podría tener lugar la instalación de un tren como el antiguo vertebrado, que,
ocupando poco terreno para su instalación (no olvidemos que nuestro terreno es
escaso) podría seguir teniendo los mismos fines para los que se pretendía
instalar el vertebrado de antaño.
Para
los jóvenes que no vivieron aquella experiencia les contaré que hace ya muchos
años la isla de Gran Canaria perdió
la oportunidad de tener un tren moderno, de tecnología punta, silencioso, no
contaminante a su paso, puesto que su motor se alimentaba de energía eléctrica,
rápido y que no consumía demasiado suelo para su implantación.

Monté
una sola vez en el mismo, en el tramo de prueba que se instaló entre
Alcaravaneras y El Teatro, y, la verdad, quedé gratamente sorprendido. Era como
montar en un avión. Sólo se escuchaba el suave ruido de las ruedas de gomas
sobre el carril. Ni una vibración, ningún olor a combustible o a humos de la
combustión.
No
prosperó el proyecto por una campaña mediática desatada para, quizás, por
ver peligrar otros intereses. Recuerdo que el argumento esgrimido fue el que los
postes y vigas de hormigón donde se sustentaban los raíles y el propio tren
impedían ver el horizonte, que, por cierto, ahora lo oculta la muralla de
contenedores que la autoridad portuaria ha tenido a su bien instalar en el lugar
más visible desde la ciudad.
Aquel
modernísimo tren, estaba pensado, además de medio para el servicio ordinario
de traslado de personas, para transportar la producción de tomates y pepinos
durante la noche desde el sur hasta el puerto, durante la zafra, además de
mercancía en general, así como para trasladar a los turista de cruceros, que
estaban solo un día en nuestra ciudad, hasta Maspalomas, para que gozasen de un
magnífico día de playa, tomar el sol y realizar sus compras en los diferentes
centros comerciales de la zona y de
Un
tren clásico, así como un tranvía en la capital, además de imposible, no
puede ser. Tendrían un gran impacto, habría que destruir muchas construcciones
en la ciudad en el caso del tranvía, y en el caso del tren el impacto sería
medioambiental, consumirían una gran cantidad de terreno, haría falta unas
inversiones considerables, sus velocidades desarrolladas no podrían ser
superiores a la de las modernas guaguas, ni su movilidad la misma, considerando
también que podrían funcionar en un futuro más cerca que lejano, con motores
híbridos, consumiendo biodiésel o mejor aún con hidrogeno que no contamina
absolutamente nada.
El
tren de Don Fernando
No
es una buena propuesta,
Aquí
va una alternativa:
Fomente
las energías limpias,
Las
renovables, debe ser su apuesta
(*)
Mafersa
es Manuel Fernández Sarmiento.
Ingeniero T. Industrial, profesor de Energías Renovables, vicepresidente de